El Lunes día 23 de Agosto saltó la noticia política que ha revolucionado la ciudad como no se podía imaginar: dos concejales del gobierno del PSOE de Elia Blanco eran acusados de corrupción por la Fiscal Jefe Provincial de Cáceres.
Son Blas Raimundo, Concejal de Obras y Festejos, y Enrique Tornero, Concejal de Juventud y Deporte, estando además implicado un constructor local afín al Partido Socialista.
Les denuncia la Fiscal Jefe ante los Juzgados de Plasencia para que se realice la instrucción del caso, se les llame a declarar, se tomen más pruebas testificales si son necesarias, y en definitiva se proceda para dilucidar si se archiva la denuncia o si por el contrario se instruye causa penal contra ambos porque se les impute por su Señoría los delitos de los que les acusa la Fiscal.
Todo parte de una acción de control de documentación de parte de dos ediles del Partido Popular, sobre todo por parte del portavoz Miguel Cantero, al que se le ha visto dolido en esta legislatura, porque en ningún caso se merecía el trato casi humillante con que le ha tratado el equipo de gobierno, con ninguneos y faltas de respeto constantes por parte de la Alcaldesa y del portavoz municipal Francisco Barbancho.
Y ha hecho lo que sabe hacer y muy bien por cierto: controlar, ver, investigar, moverse en los entresijos de la Justicia, saber que teclas tenía que tocar y en que momento.
Creo que ahora los concejales del Gobierno local andan preocupados, no es para menos, que ya no se ríen tanto, que ya no se pasean tan altivos, y que se miran de reojo entre ellos porque parece ser que la cosa puede que no acabe aquí sino que haya alguno más.
Y todo esto con la lista de candidatos aún por decidir en el PSOE, y es que había alguno que soñaba con ser sucesor, algún otro con ser diputado provincial, otros con ser diputados regionales o incluso con llegar a Directores Generales y Consejeros, pero el panorama se ha enturbiado para todos, porque todos formaban equipo para lo bueno y para lo malo, como los matrimonios.
Con esta actuación, Miguel Cantero ha quedado claro que se le debe tratar con respeto, porque esto no ha hecho nada más que empezar y puede tener todavía más “artillería” de despedida.
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