Asisto a la rueda de prensa que el MSU ofrece en la terraza del “Rincón Amador”, con presencia de representación del Ayuntamiento de Moraleja, la Cámara Municipal de la Vila de Idanha a Nova, Adesval y organizaciones de la sociedad civil. Presentan una Alianza Territorial Norte de Extremadura-Beira Baixa, para el impulso a la Autovía Moraleja-Castelo Branco. Un impulso de 18 km desde Moraleja EX-A1 a Monfortinho, vía Cilleros-Sierra de Gata, en territorio extremeño, más 54 km desde Alcains A23 -Castelo Branco- a Monfortinho, en territorio portugués.
En total, 72 km por realizar que significan un cortocircuito para la Raya, siendo además la vía más corta para llegar desde Madrid a Lisboa. Ya están en servicio 518 km o lo que es lo mismo el ochenta y ocho por ciento de autovía del nuevo Enlace Internacional Madrid-Lisboa; de Madrid a Moraleja por la A5 y EX-A1, y de Castelo Branco a Lisboa por la A23 y A1. No solo se trata de reducir tiempos por ferrocarril entre las dos capitales, también por carretera.
Mientras transcurren las intervenciones; con razones y argumentos con la lógica aplastante de aquellos que pisan la tierra y tienen, como los jabalíes, los colmillos retorcidos desarrollados con la edad, mi vista se pierde observando a las cigüeñas que sobrevuelan las sólidas catedrales de Plasencia con apariencia cansina. Su vuelo lento y pausado me traslada a la lentitud de los cambios estructurales necesarios para que seamos tierra de fecundidad, no sólo para las cigüeñas en los meses de primavera.
Puede que los oráculos de Mérida no hayan tenido tiempo para dar sus respuestas y sea necesario un nuevo intento; de momento los mayores presupuestos de la historia de Extremadura han sido indiferentes y una declaración de la falta de intenciones. Por eso, es necesaria otra llamada de atención para que desde sus atalayas, muevan sus culos pétreos para darnos una pista a través de la cual podamos adivinar el futuro. Aunque puede que nos estén anunciando que solo nos corresponde imitar a las cigüeñas en sus inevitables migraciones.
No hablo de la España Vaciada, sino de la más que posible Extremadura a vaciar. Puede que los oráculos emeritenses hayan encontrado una nueva ruta de vertebración unívoca con la línea Navalmoral, Trujillo, Cáceres, Mérida y Badajoz. Puede que los fondos europeos no recojan la directriz de generar movilidad entre zonas fronterizas, o tal vez el Consejero de Infraestructuras y Transportes de Extremadura entienda que este tramo no deba hacerse con dinero extremeño; puede que 18 km de autovía supongan una amenaza para miopes políticos, instalados en los aburridos discursos partidarios; puede que Moraleja, Coria, Plasencia o Ambroz, Gata y Hurdes pertenezcan a esa otra división de regional sin preferencia. O puede que los Dioses que habitan en Emérita Augusta se hayan vuelto locos y nos quieran ciegos, mudos y emigrados.
Hubiera sido idílico que mi visión no se hubiera perdido con el aleteo cansino de las cigüeñas, sobrevolando las catedrales de Plasencia, viendo como Sísifo es castigado a subir la pesada piedra, cienes y cienes de veces, a la cima, para quedarme ojiplático viendo que los impulsores de la Autovía desde Moraleja a Monfortinho eran otros, los verdaderamente responsables; aquellos que se pierden en lúdicas peregrinaciones papales o en escuchas ficticias, tapándose los oídos mientras nosotros hablamos. Volviendo a la realidad, es más que loable el nuevo intento.













Y pizarrin repartiendo paella y chocolate con churros. País…:(
Bueno, es que además, se lo aplauden. Salud.
Buen artículo, sin duda.
Debemos ser los parientes pobres de Extremadura y ya es decir.
Hay que moverse, amigo. Ocupar el espacio que dejamos a los malos. Salud
Es generalizada la falta de atención a las regiones fronterizas menos pobladas y más alejadas de los ejes principales. Desde la ARFE estamos llamando la atención sobre la importancia de vertebrar aún más el territorio europeo para lograr una mayor cohesión, prestando una especial atención a estos territorios, en el espíritu del art. 174 del Tratado de Lisboa.
A seguir con pico y pala. Salud