Cuando el agua es azul caribe significa que la piscina es de las caras. Y si por en su césped tecnicolor aparece una delgada y bellísima modelo o actriz (no sé) llamada Amaia Salamanca con un bañador verde como sus interminables ojos (lo mismo lleva lentillas de colores) entonces es que sí.
Mientras Amaia se mete en la boca una pajita rosada de su cóctel veraniego y un par de atractivos playboys le echan la reglamentaria ojeada, otro más osado mete la mano en el bolso de Amaia y le quita un paquetito que resulta ser un tampón
A continuación ella hace de la mano de él un puño y le introduce el tampón por el único agujero posible de ese puño mientras él sonríe imaginando que tiene una vagina en su propia mano. Oh! Cuánto erotismo. Cuánta apología del onanismo, con perdón.
Ella, la dulce y angelilcal Amaia, a la que a veces le cambia el carácter, normalmente antes de que le venga el periodo, dice que no notas nada si usas esa determinada marca de tampón y que te mojes, mientras, los tres guaperas miran anonadados como la bella se baña en la piscina aunque tenga la regla. Qué anuncio publicitario más edificante y seductor.
De los varones, el que más “molesta” es el del gorrito blanco (de gondolero) que se asoma de vez en cuando y que lee un periódico. Qué romántico todo.
El anuncio dura cuarenta segundos pero es lo suficientemente esclarecedor. Saqué varias conclusiones pero tampoco quiero entrar en profundidades. Sólo que en este anuncio es todo tan falso y mentira que hasta me he sentido molesto porque consideran (a mí, que lo he visto, a todo el que lo ve) que tenemos cierto retraso mental (no tengo nada en contra de los retrasados mentales…) y sea cierto o no, tampoco quiero que me lo echen en cara.
No, esa piscina no es para nosotros, los tíos buenos y la tía buena que aparece en ella, tampoco son para nosotros.
A la tía buena (famosa) se le ve en la cara que tiene “mucho carácter” y que a lo mejor no está “tan buena” como parece. ¿Sólo las que usen esa marca de tampones vaginales convertirán en esclavos a tres insulsos guaperas y se bañarán en esa piscina que en vez de cloro parece que lleva perfume del caro? Prefiero la alberca de mi cuñado que la tengo más cerca y en ella hay personas normales, de carne y hueso.
He ido a un buen puñado de piscinas y playas y en mi vida he visto tanta falsa perfección. Ni quiero.
Qué bonito es el amor (y los anuncios publicitarios) cuando se quiere de veras.
Fin












