Un señor muy inteligente en lo suyo (como todos, como todos los que son inteligentes en lo suyo) ha puesto la fotografía de una bandera de España en su muro de Facebook diciendo:
“Si molesta, aparta esta”.
Todo lo cual ha generado una interesante polémica agudizada por los diversos puntos de vista que el autor de dicha fotografía y frase ha resumido con la certera frase:
“Yo creo que cada uno interpreta el mundo según lo que lleva dentro”.
A algunos le ha molestado la fotografía, a otros no, el que más y el que menos ha tirado de Historia (de lo que sabe o cree saber de Historia) y cada cual, egoístamente, ha “arrimado el ascua a su sardina” defendiendo «lo suyo».
Lo de “cada uno interpreta el mundo según lo que lleva dentro” me ha llevado primero a la frase que dicen es de Antonio Machado referente a los españoles: «De diez cabezas, nueve embisten y una piensa».
No sé si viene de El Quijote, pero es fama de entre los españoles (no todos) la de ser impulsivos. Hasta Ortega y Gasset dijo de Goya (aunque por aragonés) que: “Tiene el carácter bronco, impulsivo, elemental de sus paisanos cuando les falta el montaje de frenos e inhibiciones en que consiste la buena educación”.
Será la edad que me hace ser cada vez menos impulsivo e imprevisible, pero al final y siguiendo el hilo, he intentado embestir menos y pensar más y he “aprovechado, para lo que me interesa o importa, la ocasión o coyuntura que se me ofrece”, que no es otro el significado que le da la RAE a la frase que da título al texto.
Como a mí lo que me gusta es escribir, me he acordado del capítulo cuatro del libro “Escribir ficción” en el que Valerie Vogrin habla de la importancia del punto de vista (que relaciono con la empatía y con la perspectiva) en los cuentos, relatos y novelas.
Valerie Vogrin se pone como ejemplo: ella se ve a sí misma como una caricatura de persona, con las cejas raras y la barbilla torcida. Su madre cuando la mira se ve a sí misma, pero mucho más joven. Si es su marido el que analiza a Valerie, encuentra a la mujer más bella del mundo. Desde un helicóptero la verían desde el cielo como uno de los muchos puntos que pululan por la calle.
En definitiva, en una sola imagen Valerie Vogran es “graciosa, feílla, una copia de otra persona, bellísima y la persona más importante del mundo y también -para los del helicóptero- insignificante y anónima”.
Está claro que las cosas (la vida) se ven de una manera diferente dependiendo de quién las está mirando, desde qué perspectiva y según las vivencias, inteligencia, distancia, memoria, imaginación, emociones, pasado, cultura y educación de cada cual.
En definitiva, todo suma o resta para “embestir o pensar”.
La imagen de la bandera de España sumada a la provocativa frase: “Si molesta, aparta esta”, ha llevado a muchas conclusiones erróneas o no (según para quién), superficiales o poco profundas que quizás solo hayan servido para “poner a cada cual en un bando” o mejor dicho, posicionarse según “el mundo que lleva dentro”.
Yo (que escribo “a toro pasado”: así cualquiera es más listo) he llegado a la paradójica conclusión de que el ser diferentes nos hace ricos a la par que vulnerables (sobre todo si nuestro mundo se basa, por ejemplo, en lo superficial y la exaltación de la ignorancia y la indiferencia).
Por cierto, para saber el significado de la expresión “arrimar el ascua a su sardina” hay que remontarse a la profunda Andalucía de los siglos XVIII y XIX cuando en los cortijos andaluces los braceros trabajaban la tierra de sol a sol a cambio de una miseria y desayunaban un trozo de pan con una sardina que calentaban en las ascuas de una hoguera.
Egoistamente (¿la dura vida misma?) los primeros que llegaban al fuego se iban quedando con lo que iba quedando de lumbre (ascuas) por lo que los últimos se tenían que comer el mendrugo de pan con la sardina fría.
A saber qué pensarían esos braceros de las banderas que ondeaban en aquellos años, si es que se fijaban en ellas. Me refiero a los que aprovechaban las ascuas y a los que no.
Fin.












