Sí, bochornoso. Así podría calificarse el debate de campaña que se ha podido seguir por streaming en la página web del PSOE y en las redes sociales. Empezando por el formato y siguiendo porque el espectáculo era a puerta cerrada y sin presencia de periodistas. Éste y no otro ha sido el único acierto, retransmitirlo por medios de poco seguimiento por la ciudadanía, harta ya de dimes y diretes.
No se puede ser más torpes, con la que hay formada con el gracioso y polivalente Ábalos, se enzarzan en un show barriobajero, que por momentos rozó la descalificación personal e incluso la integridad moral.
Se tiran los trastos a la cabeza públicamente, en vez de resolver sus cuitas y presentar un proyecto común e ilusionante. Ambos, afeándose en público lo que han hecho o dejado de hacer, con el único afán de liderar una organización a la deriva. Extraña manera de atraer a los todavía escasos indecisos.
Bochorno, en definitiva, como desazón o sofocamiento producido por unas intervenciones que rozaban la ofensa y que sin duda molestan y avergüenzan a buena parte de la menguante militancia socialista.
Mientras tanto, antiguos dirigentes ojipláticos (con los ojos como platos) no salen de su asombro o sorpresa, pensando e incluso verbalizando esta frase tan española: “¡Ya lo dije, que las primarias no traen nada bueno!”.
La periodista Inma Montero fue la conductora de un debate que moderó sin muchos problemas. Recuerdo emocionado a Guillermo Fernández Vara y deseos de una pronta mejoría. Primer bloque elegante, cuál si de la pelea del aspirante Ilia Topuria con el campeón de peso pluma Alexander Volkanoski se tratase, de prueba, estudiando al oponente o a la oponente (que diría un cursi).
Pero fue empezar el segundo round (perdón, bloque) y el set televisivo pasó de tener atriles a perimetrarse geométricamente en octógono de las M.M.A. (Artes Marciales Mixtas) de la U.F.C. (Ultimate Fighting Championionship).
Intercambiando las patadas a las espinillas, los directos a las mandíbulas o los crochés. ¡De izquierda, claro está! Lara Garlito lanza el primer golpe diferenciador: “¿Va a estar presente en la alcaldía y en la diputación?” Y Miguel Ángel Gallardo, por su parte, ataca con su interpelación: “¿Por qué no has visitado antes las Agrupaciones? Eres vicesecretaria”.
Que llegue pronto el tres de marzo, por el bien del Partido Socialista Obrero Español de Extremadura y que el ganador o la ganadora sea capaz de integrar “a posteriori” a los mejores. Mientras tanto imaginamos a María Guardiola Martín, comiendo pipas, tan asombrada como la militancia obrera.












