Acabo de leer una noticia tan ofensivamente mal redactada (hay días en los que me levanto sin vivir en mí y muero porque no muero, tan alta vida espero) que el que se normalicen cosas así, resulta hilarante a la par que educativo.
Dice así:
“Un hipopótamo africano se traga a un niño de dos años con vida y después lo escupe. Esto sucedió en Uganda, por suerte el pequeño está bien.”
Según Derrida, la deconstrucción es una estrategia para la descomposición de la metafísica occidental y responsable por esas contradicciones constitutivas, mediante la construcción de arquetipos-síntesis, o infraestructuras, como se las denominará luego, en definitiva, la cancelación de los opuestos, la abolición de las jerarquías y la desmitificación o desideologización de los filosofemas occidentales.
¿Alguien se ha enterado de algo? Yo tampoco. Así es que pasemos de la Filosofía de Derrida a la cocina antes de que deje usted de leer.
Según Ferrán Adrià, el del Bulli (¿de Paco Bulli?), “la deconstrucción consiste en utilizar y respetar armonías ya concebidas y conocidas, transformando la textura de los ingredientes, así como su forma y temperatura, manteniendo cada ingrediente, para incluso incrementar la intensidad de su sabor”.
Me quedo con esto. Me pongo ahora mismo a intensificar el sabor de la noticia deconstruyéndola. Voy:
“Un hipopótamo africano se traga a un niño de dos años con vida”. No es lo mismo que el niño de dos años esté con vida o muerto. Ya lo decía Alejandro Sanz, “no es lo mismo arte que hartar, no es lo mismo ser justo que qué justo te va. No es lo mismo tú que otra, entérate. No es lo mismo. Lo sentimos, es distinto”. No lo digo yo.
Siguiente paso.
Según la R.A.E. Tragar consiste en “hacer pasar algo, generalmente un alimento sólido masticado, un líquido o un medicamento, desde la boca al estómago a través de la garganta”.
Llegando hasta aquí, según la noticia que ha salido en muchos periódicos digitales diría así (construyo lo deconstruido hasta ahora):
“Un hipopótamo africano hace pasar a un niños africano de dos años con vida desde la boca al estómago a través de la garganta”.
Un detalle, hipopótamos, que yo sepa, solo existen en África o en zoológicos fuera de ese continente, Uganda está en África.
Un par de preguntas: ¿no son mayormente herbívoros los hipopótamos? ¿Cuándo entallan con las fauces a un niño vivo de dos años, no de tres o cinco lo hacen sin querer queriendo?
Ahora que ya tenemos al niño de dos años vivo a medio digerir seguimos con la impactante noticia.
El hipopótamo -llamémoslo Pepe Pótamo Fawcett-Majors- (mitad Hanna Barbera Cartoon, mitad ángel de Charlie), ahora que lo tiene a medio comer va y escupe al niño.
Escupir según la R.A.E. consiste en arrojar de la boca saliva o algo y también echar de sí con desprecio.
¿De verdad nunca habéis visto a un hipopótamo escupiendo? Es un noble espectáculo. Puede escupir saliva, fuego, sangre, flema, agua o niños vivos de dos años.
Y si escupe a veces también gargajea, esputa (ejem) y expectora (de Hacienda). Con esa bocaza que tienen los hipopótamos te puedes esperar todo.
Hasta el momento a mí ya me va resultando hilarante la noticia (no, no pienso en el niño de Uganda -llamémoslo Uganda Rin- de dos años vivo, será que en Uganda hay cuarenta y un millones de niños según Wikipedia y a mí me preocupan más los otros un poco por la ley de la proporcionalidad otro poco porque me da la gana.
Total el niño tragado y escupido por Pepe Pótamo Fawcett-Majors sabemos que está vivo y por suerte está bien.
En definitiva y para terminar la noticia deconstruida dice:
“Pepe Pótamo Fawcett-Majors hace pasar a Uganda Rin de dos años con vida desde la boca al estómago a través de la garganta, por suerte -alea jacta est- es pequeño y está bien. Gracias”. De nada.
Fin.












