Enrique Cenalmor y su abogado, Michel Cantero, en los Juzgados de Plasencia, en octubre pasado.
La Ley, en mayúsculas, debe ser acatada por todos, con independencia de si se es ciudadano de a pie o policía. Ni unos ni otros pueden estar tentados de saltarse las normas que nos da el Legislativo, por mucho que gusten más o menos. Tampoco el policía puede hacer uso de su posición de autoridad y tratar que el ciudadano trague con ruedas de molino, menos en una democracia que parece estar consolidada como la nuestra.
En el caso de la denuncia o querella presentada por el presidente de la Asociación Vecinal Intramuros, Julián Gutiérrez Delgado, contra el intendente de la Policía Local, Enrique Cenalmor, será la Justicia la que determine cuál de los dos lleva razón, pero hay un hecho incuestionable: el policía trató de minar la honorabilidad del ciudadano, asegurando que mentía y que creaba una alarma social innecesaria. Y lo hizo en rueda de prensa, delante de su superior jerárquico como es el concejal delegado de Policía Local, David Dóniga.
Todo este feo asunto viene desde la primavera pasada, cuando Julián Gutiérrez, en calidad de presidente vecinal, denunciaba los actos vandálicos que se producían en el centro de Plasencia (después se extendería a los barrios), con la quema de contenedores, papeleras y coches por parte de los vándalos, amén de las reyertas que se daban y se dan los fines de semana en la zona de la Puerta de Talavera. Un día sí otro también, la prensa se hacía eco del ambiente imposible que se respiraba en Plasencia. En rueda de prensa, el intendente de la Policía Local dijo que estaba todo controlado y que Gutiérrez no decía la verdad.
El presidente vecinal esperó a que pasasen las elecciones y en octubre presentó una demanda para que se celebrase un acto de conciliación. Semanas después, el acto tuvo lugar pero el abogado de Cenalmor -el intendente de la Policía Local no dijo en momento alguno está boca es mía-, negaba los hechos y advertía a Gutiérrez que dejase las cosas como estaban. El presidente vecinal no se ha amilanado y continúa al tanto con la denuncia, pues bien puede haber un delito de injurias y calumnias.
Ahora, habrá que esperar a saber qué decide el Decanato de los Juzgados de Plasencia y si se ve o no causa en este enmarañado caso, pero nadie, pase lo que pase, podrá quitar la razón a Julián Gutiérrez Delgado, quien acatará lo que decida la Justicia, sea lo que fuere, pero que siempre obtendrá la victoria moral de saberse en la verdad de los hechos: Cenalmor dijo lo que dijo y debería pagar por ello.












