Estimado Guillermo: Te escribo desde una ventana de libertad que me concede Diario Plasencia; una aventura colaborativa de personas unidas por la libertad que exige pensamiento crítico e interlocución. Vengo dándole vueltas a escribirte desde hace tiempo. Quiero templar la vehemencia pero nunca tuve esa cintura de hablar o callar cuando toca. Sabes que te he comentado algunas veces cómo veo los aconteceres políticos, siendo crítico contigo o defendiendo tu gestión cuando así lo he creído. Lo seguiré haciendo. Vivo la política como la herramienta para mejorar la vida de la gente y la vivo como un deber de ciudadano, intentando ser leal a mis convicciones y a las personas que las defienden. La Democracia, con todas sus limitaciones, me lo ha dado todo y mi devolución para su mejora es obligada. Siempre he estado en algún proyecto colectivo y de progreso y ahora creo firmemente en la necesidad de actuar para recuperar Plasencia. No para recuperarla solo desde unas siglas, que es un paso obligado dado el carácter errático de mi Ayuntamiento, sino recuperarla para Extremadura y para nuestros hijos, aunque muchos ya se fueron.
La fotografía actual de Plasencia es la de una localidad que no solo ha perdido cerca de dos mil habitantes en la última década; mucho peor es ver cómo envejece la ciudad de forma galopante, con mil doscientos pensionistas más en este tiempo, alcanzando las ocho mil personas mayores. Los datos de empleo en Plasencia no nos informan de nada si no tenemos en cuenta que ha desaparecido de su población activa más de mil setecientas personas en edad de trabajar, a la vez que se han volatilizado de nuestras escuelas y barrios una población infantil y adolescente que sobrepasa los mil trecientos niños y niñas. Es la tormenta perfecta para la decadencia de una ciudad. Y esos datos no se corresponden con la media de la provincia de Cáceres, que aumenta su población mayor en la última década en un tres por ciento, mientras que Plasencia lo hace en un quince. ¡Hay que actuar!
Podría darte más datos que alertan de un amenazante silencio de cementerio, pero sabes mejor que nadie cuáles son las debilidades de esta ciudad. Te escribo como un simple ciudadano y puede que no sea muy ortodoxo hacerlo en una carta pública, pero me pierdo en el laberinto de los organigramas de las organizaciones, que son vitales para perseverar en sus objetivos, pero que necesitan también de gestos disruptivos para refrescarlos. Solo me mueve el amor a Plasencia y cuando se habla desde la plena libertad, en el caso de molestar, no me costará pedir perdón.
Hace algunos meses, en el centro de las Claras, tú manifestaste que Plasencia era un reto para ti y otros te comentamos que Plasencia necesitaba inversiones. No lo planteábamos desde la postura fácil de una carta a los reyes magos; lo hacíamos desde la percepción objetiva de una ciudad, con muchas potencialidades, que se muere. Con buen criterio reflexionabas en voz alta con un: “Y después de las Edades del Hombre, ¿qué…?” Esa es la pregunta clave. Soy consciente del resistencialismo numantino de una Alcaldía que, egocéntricamente, ha jugado a echar pulsos sin ninguna otra meta que la autocomplacencia, pero a los placentinos ya no nos sirve ver administraciones viviendo de espaldas.
Esta ciudad necesita las mismas palancas de inversiones complementarias que Badajoz, Mérida, Cáceres, Navalmoral o cualquier otra. Necesitamos estar, como el resto, en los Presupuestos Generales del Estado y de la Autonomía. Necesitamos suelo industrial, consorcio cultural, fondos europeos, rehabilitación de barrios, salida a Portugal por Monfortiño… y sobre todo necesitamos una apuesta decidida de equipos de gobierno en permanente diálogo. Nuestra ciudad necesita vasos comunicantes fluidos con todas las administraciones y en ella también te presentas tú como candidato y mis paisanos quieren saber los compromisos que implican ese reto para el secretario general del PSOE y más que posible próximo presidente de Extremadura.
Levantar una Agrupación Socialista en Plasencia disuelta no es tarea fácil y hoy, afortunadamente, el PSOE placentino, sin otros recursos que su trabajo, ha logrado tener un equipo de personas que emplean, como predicamento, el pico y la pala que anuncia la posibilidad de crear una candidatura con ganas de trabajar y de llamar a la puerta para recuperar Plasencia. Considero que solo a través de esta organización centenaria se ha cambiado el devenir de Extremadura. Creo firmemente en su progresiva transformación, aunque sea realizando travesías en la dialéctica inevitable del conflicto con aquellos que la quieren y que nos quiere, sumisos. Ha sido muy difícil, aunque parezca que nada ha cambiado en este periodo democrático. Soy consciente desde la razón que es imposible cuadrar el círculo pero estamos condenados a intentarlo desde la pasión. Y como reza nuestro himno extremeño, ahora palpo en mi pueblo que es el momento de cantar “Nuestras voces se alzan…”, para “Recuperar Plasencia”.













Pues este al que te encomiendas es el mismo personaje que vino a realizar la pantomima de la inauguración del tren. De verdad si esperáis que este tipejo sea el que saque a Plasencia de su atolladero vais finos.
Quieras o no quieras, los Gobiernos de España y de Extremadura, en los últimos cuatro años han invertido 1400 millones. Los que van fino son los que se creen los cantos de sirenas de los que nunca hicieron nada. Saludos
Por aquí poca inversión se ve, el poligono un patatal, no hay inversiones en empresas tecnológicas (Cáceres está haciendo bien sus deberes) , lo barrios antiguos se caen a trozos, y esto es culpa de ambos no hay que quitar ni poner méritos o deméritos. Ni Pizarro ni Vara son válidos para mejorar Plasencia. Eso sí, no faltéis a misa que posiblemente un milagro de Dios todopoderoso nos sacará del atolladero.
Muy de acuerdo. Actualmente, Plasencia vive en una gran decadencia, económica y social. A mí me preocupa la decadencia institucional e, incluso, la conformidad empresarial, y esto no es nada bueno para sus propios negocios. Plasencia, bajo mi opinión, no es una oportunidad para que el escaso tejido empresarial que le resta a la ciudad tenemos que tener claro que este gobierno nunca fue bueno para Plasencia, aunque si para mantener la endogamia placentina en ese están realizando estudios superiores sacando matrícula de honor y así nos va. El electorado placentino no debe ser engañado nunca más; tiene que ser respetado e informado.
Quieras o no quieras, los Gobiernos de España y de Extremadura, en los últimos cuatro años han invertido 1400 millones. Los que van fino son los que se creen los cantos de sirenas de los que nunca hicieron nada. Saludos
Coincido contigo al completo. El resto del empresariado debe saber que por el camino que vamos, mal vamos. Saludos
Y nosotros. La ciudadanía, más culpable que Ellos.
Estoy de acuerdo que Plasencia se hunde y en estos últimos 12 años con el mandato de Fernando Pizarro García, ha tomado un curso preocupante. Los placentinos debemos ser más reflexivo a la hora de votar. Los Partidos son los canalizadores para hacer realidad y resolver los problemas de los ciudadanos. Pero la realidad es que se alejan de las preocupaciones de los ciudadanos en cuanto llegan al poder. Plasencia va a la deriva y sin futuro y nuestras administraciones la han dejado a la deriva. No hay inversion suficiente del Gobierno central ni del autonómico, para que la Ciudad pueda salir del hundimiento que la ha llevado Pizarro García, para seguir con su desarrollo natural y sus potencialidades que las tiene. Somos los placentinos los que tenemos que reflexionar a la hora de votar, sin pensar en ideologías, sino a aquellos que quieran recuperar Plasencia.
Amén a todo. Solo que creo que la ideología también determina actuaciones. Ejemplo: Con un Gobierno Progresista seguro que se daba a la Casa del Deán otra salida diferente a la de privatización. Saludos.
Nuestra endogamia y el creernos el culo del mundo nos pierde y para más inri, la culpa siempre la tienen los demás
Mi esperiencia me dice que reivindicamos, gritamos y peleamos, mientras que los demás, a lo chichi callando, se comen la tostada. Y si no pueden con nosotros o ven que «podemos poderles», nos disuelven, Esa es Plasencia
Bueno, pelear, peleamos poco. Más bién, nos quejamos en el bar. Muy de acuerdo en el carácter endogámico.
No hablaba de ahora, más bien de antes, cuando nos moceabamos y éramos los primeros en las reivindicaciones casi siempre