Feijóo es más de vídeos a la carta que de debates. Su insolvencia o su mala fe, se ha ratificado desde el momento que salta a la política nacional. Estoy convencido que haber sumado cuatro mayorías en Galicia tiene que ver más con la ruralidad caciquil y la sociología gallega que con la capacidad de este personaje. Su apariencia de político moderado se ha mantenido hasta que le hemos oído hablar con sistemática falta de credibilidad sobre tipos de interés, inflación, bolsa de la compra… y sobre la mayoría que pretende conformar sin Vox.
En su vídeo promocional de diez minutos nos aclara que él no quería entrar en política. Para no querer, lleva 32 años viviendo de ella; sin duda que lo hace por nosotros. También nos muestra su origen humilde y de cómo dejó pasar de largo el activismo político en su juventud. Llegar a mesa puesta fue un logro. Yo no tengo ni idea de comunicación pero los asesores de imagen trasladan la idea de un “listo” que pasaba por allí y le sonó la flauta.
Sigue el vídeo, en un metafórico blanco y negro, y al parecer todo cambió cuando despidieron a su padre y con resignación de personas de bien tuvo que buscarse la vida. ¡Coño, despiden a tu padre y no hay un poquito de rabia contestataria…! Eso sí, en sus inicios laborales participó de una iniciativa sindical. Toda una audacia, porque en el fondo él era apolítico como tantos y tantas personas de derecha, que terminan viviendo de un partido de derechas. Esta parte le da un tono épico al hombre de centro que querría haber sido y de pronto se afilia al PP y a partir de ese momento, es un no parar.
Tener como amigos a lideres sindicales de su época de gestor en Sanidad y Correos lo presenta como un plus en un tipo con talante. Diez minutos para explicar simplezas que nos han ocurrido a todos, aunque no habla de su amigo, el narco, y de los tiempos de Fariña. Ni habla de la negación de fármacos para enfermos de hepatitis C, ni de cómo aumentó su patrimonio en seiscientos mil euros en dos años, ni de su salario actual, ni del aumento de deuda que ha dejado en Galicia. Eso se llama, memoria selectiva.
Tampoco le preguntarán por estas cuestiones vitales los periodistas de programas líderes en audiencia. Si cada vez que Ana Rosa, Pablo Motos, Carlos Herrera… preguntan por Irene Montero o el Falcon, se preguntasen por las vacaciones en yate de Feijóo con Marcial Dorado, su colega de farlopa en aquellos veranos azules, otro gallo cantaría a la credibilidad de los medios.
Prosigue el tedioso vídeo del chico “Albertito” con un castigo en el colegio. Creo que en ese momento álgido de su vida, se expresa cómo se forja un rebelde. Un tipo feliz y un hombre hecho a sí mismo. Y luego, estar casado y tener un niño, le lleva a la trascendencia vital; no sé como decirlo, quizás una persona de bien. Como tú y yo. ¡Qué hallazgo de político teníamos en Galicia y después de tres décadas, resulta que nos quiere librar del “sanchismo”… Y cierra el vídeo, reafirmando que será un presidente para todos, aunque pretenda derogar la Ley de Memoria democrática con inmediatez.
Pero a mí, como a muchos españoles, nos interesan las cosas del comer. Me la fuma su amistad con Julio Iglesias o que quiera ser el primer presidente de origen rural. Lo que me gustaría es que confrontara, no ya con Pedro Sánchez, porque entiendo que en el “cara a cara”, volveremos a entender que es un insolvente o tiene mala fe.
Tan solo le imagino en un debate con Yolanda Díaz, donde le explicase lo que es un fijo discontinuo y su diferencia con un contrato temporal, o dándole datos de paro, de SMI, o de las pensiones que su paisano Rajoy nos dejó en su momento y los cambios trascendentes que ha experimentado este país en los últimos cinco años.
En definitiva, un presidente que quiere salvarnos, debe dar la cara contra Pedro Sánchez, Yolanda Diaz y hasta con el que sería su vicepresidente, si no lo remediamos. No lo hará porque quiere ocultar su incompetencia y sus recortes, y a cambio nos regala sus mentiras en cintas de vídeo y genuflexiones de Pablo Motos.













Cuanta verdad bien fichó
Gracias. Salud