Imaginamos incrédulo y sorprendido al doctor Narciso Michavila, presidente y fundador de GAD3, asombrado porque se han cumplido las predicciones que publicamos en nuestro medio hace una semana. Ya quisiera su consultora de investigación y comunicación con sede en Madrid y amplia experiencia en la realización de investigaciones sociológicas y en el asesoramiento estratégico para la implementación de políticas empresariales y públicas tener el mismo porcentaje de acierto.
Lo adelantábamos tras hacer un muestreo entre los militantes y el resultado del escrutinio del sábado confirmó lo que era un clamor. Miguel Ángel Gallardo es el nuevo líder del Partido Socialista Obrero Español en la Comunidad Autónoma de Extremadura. Ganó Miguel Ángel, ganó el PSOE, ganó Extremadura.
Con una participación del 77,52% del censo, lo que se supone un incremento del 10% en la cifra de votantes con respecto a las elecciones de 2017. El elegido ha logrado el 56,20% de las papeletas y Lara Garlito el porcentaje restante.

A todas luces, exiguo margen que denota lo difícil de la tarea de quien hasta ahora ostentaba el bastón de mando del Ayuntamiento de Villanueva de la Serena y la Presidencia de la Diputación de la provincia de Badajoz.
Habrá que esperar para comprobar si, finalmente, se entierra el hacha de guerra y se firma la paz entre dos facciones que, a la vista de lo vivido en los últimos meses, han debilitado la unidad del partido en Cáceres. Lejos de aunar objetivos pareciera que tan sólo se ha pretendido conseguir el mayor peso posible en la nueva Ejecutiva regional y de paso regresar a los dos PSOEs provinciales en detrimento del PSOE regional.
Se ha cumplido el refrán que reza que el que da primero da dos veces. Miguel Ángel fue quien se postuló, desde un inicio, para tomar el relevo de un partido que no se encuentra en su mejor momento. Es de valientes proclamarse socialista en una región donde la herencia recibida ha sido la pérdida de la presidencia de la Junta de Extremadura y sobre todo una división palmaria, confirmada a la vista de los resultados de los comicios.
Es ahora el momento de ilusionarse y ponerse a trabajar para volver a tender puentes de entendimiento y coser tantos rotos como los que hoy existen. Inútil buscar la confianza de los extremeños si no se tiene el apoyo y la unidad de los compañeros de partido.

Habrá que cumplir con lo manifestado en la campaña para la elección de Secretario Regional y optar por un solo cargo. No sirve buscar ahora atajos ni desdecirse, máxime con el creciente descrédito de la clase política a nivel nacional. No estaría de más antes de sentarse a los mandos y tomar el volante, acercarse por el pasillo a la parte trasera del autobús, para entrevistarse con Juan Carlos Rodríguez Ibarra e intercambiar opiniones, experiencias y objetivos.
Se hace necesaria una revisión de los principios y valores de un partido histórico y fundamental para sectores escindidos, desilusionados, disgregados o atomizados casi, de un centro izquierda extremeño tan repleto de siglas como escaso de resultados. De igual modo es preciso aprender de nuestra actual presidenta autonómica que en menos de un año y a fuerza de trabajo e ilusión consiguió lo que entonces se antojaba imposible.
Ganó Miguel Ángel, ganó el PSOE, ganó Extremadura.












