Saben aquél chiste que va de… Una presidenta extremeña que asiste a un espectáculo humorístico y el artista la saca al escenario… Pues esto es lo que ha ocurrido en la actuación del “showman” Juan López Fernández-Dávila (de nombre artístico: Juan Dávila) en su espectáculo en Cáceres, “La capital del pecado 2.0”.
El actor madrileño estuvo a punto de abandonar el mundo del espectáculo, que simultaneaba con su oficio de policía local. El salto a la fama le vino de la mano de las redes sociales. Haciéndose caso de una amiga, colgó sus vídeos y enseguida alcanzó el éxito.
Cuando alguien derrocha simpatía, se puede exclamar: “¡Hija de ****!” a la presidenta y que, lejos de enfadarse, María Guardiola Martín se ría. Todo empieza cuando el conductor del show saca al escenario a otra chica vestida de forma elegante, con chaqueta y pantalón azul celeste a juego, similar al uniforme de una celadora de hospital.
A partir de ahí, se suceden una serie de diálogos entre los espectadores que Juan sube al escenario y él mismo.
Convirtiendo al público en protagonista, en un ambiente pícaro y divertido, guía y consigue que los participantes pierdan el miedo escénico, hablando de lo divino y de lo humano.
Entre traer el tren o curar una hipertrofia testicular (Patrimonio histórico de Cáceres) de un varón asistente, paciente en lista de espera desde julio del año pasado, se opta por lo más sencillo. Es entonces cuando, una vez establecidas las prioridades, se apuesta por la sanidad.
De repente, Juan exclama: “¡Eso te lo tiene que pagar la presidenta!”. Reitera: “¡Eso tiene que entrar en la Seguridad Social!” y continúa: “¡A eso hay que darle una solución!”. Una vez arrastra a María ante los micrófonos, contando ya con su complicidad, le espeta: “Te vas a jugar las próximas elecciones” … Y María, inmediatamente responde: “Que vaya a urgencias ahora mismo y que le intervengan”.
Desternillándose ambos, Juan le replica: “¿Hay urgencias abierto? Y la respuesta rápida e inteligente de una María sonriente y hábil es: “Que vaya la celadora con él”. Arrancando en ese momento la risa y los aplausos del respetable.
Enhorabuena a ambos por su inteligencia y buen humor. Al hipertrófico testicular le deseamos una pronta mejora y recuperación, tras la ayuda de la máxima autoridad extremeña a la hora de resolver su incómoda patología.
Finalmente, entendemos que, tal y como está el ambiente en nuestra querida España, haya a quien se le “inflen” los testículos o los ovarios. Pocos nos parecen los afectados por semejante cuadro patológico para lo revuelto del panorama político nacional.












