Desde que se anunciara que la señora Elizabeth Alexandra Mary Windsor –este era su nombre de nacimiento– se encontraba “bajo supervisión médica y en estado grave” hasta el día de hoy, en que estamos en pleno luto tras pasar a “mejor vida” –dudo que eso sea posible en su caso– y esperando ansiosos y expectantes a ver las pompas por su funeral, como decía, desde ese anuncio de su posible finamiento hasta el momento actual los medios de comunicación no han cesado de bombardearnos con toda clase de noticias e imágenes sobre este rimbombante espectáculo.
Nos enteramos que los ingleses tenían hasta un nombre para un minucioso y protocolario plan para llevar a efecto en caso que la señora Isabel dejara de respirar. El operativo en clave lleva el nombre de “Operation London Bridge” – Operación Puente de Londres – que comenzaría con la cinematográfica frase de “el puente de Londres ha caído” y por tanto se ponía en marcha las próximas diez jornadas que comenzarían como D1, D2, D3 y así sucesivamente.
¡Con semejante comienzo, quién no se engancha a ver la película! Las teles han encontrado un maná con el que entretener al personal, imágenes durante horas de una verja, de los ingleses poniendo flores, que si la duquesa de “nosequé” no ha ido, que si este parece que no está triste, ¡uy lo que ha dicho el príncipe de Turolandia!,
¡Madre, que todavía no ha puesto un tuit Margarita de Joengurgo y eso que es prima segunda del cuñado del sobrino de la reina…estaremos atentos!. Tertulianos que tras demostrarnos ser vulcanólogos, expertos en pandemias, economistas de élite, cocineros o investigadores policiales…ahora nos deleitan con sus perfectos conocimientos de historia inglesa, fastos reales y protocolos funerarios.
Horas y horas embobando al personal. Y es muy lícito, faltaría más. Las cadenas privadas, con dinero privado pueden emitir lo que quieran, de lo más fantasma que quieran o lo más cutre que quieran, si el truco les funciona, allá ellos.
Pero otra cosa es la televisión pública, esa que pagamos todos, esa que tiene ser para todos. Llevamos telediarios dedicándole más de cuarenta minutos a esta señora y su sepelio. Evidentemente es noticioso y relevante que la Reina de Inglaterra haya fallecido, contemos la noticia. Que su hijo Carlos asume a sus casi 74 años el relevo, vale contémoslo. Pero de ahí a ¿seguir en la tele pública, en el informativo público el minuto a minuto de una familia que ha perdido a su abuela? ¿No están pasando más cosas en este país nuestro? ¿Tenemos que tragarnos como toda esta gente despide a los suyos o como se coronan? Con mi dinero no.
Esta señora tenía 96 años, no creo que haya caído por sorpresa su fallecimiento. Era reina sí, pero no por elección o méritos, sino por nacimiento y de casualidad – su padre no iba a ser el heredero-. Su aportación a la historia, sinceramente no creo que haya sido especialmente relevante, no así alguno de sus primeros ministros como Winston Churchill o Margaret Thacher. Ella, como todos los reyes actuales son una figura meramente decorativa, con una simbología arcaica carente de sentido político. Representan sin representar, pero ostentan y se exhiben con vanidad e incluso cobran por ello. A esta señora reina se le calcula según publicó Forbes un patrimonio neto de 262.000 millones de dólares y una fortuna personal según el Sunday Times de 462 millones de dólares…vamos se ha ido con una “mano delante y otra detrás”…Una heroína la “Queen”.
Y con todo ello, algunos medios nos venden que esta señora ha tenido una vida difícil, complicada y llena de vicisitudes y que con su tesón, su trabajo, su esfuerzo y entereza la ha sabido sobrellevar.
Mis abuelas y las abuelas de muchos de nosotros sí que llevaron una vida llena de carencia y de penurias. Ellas con su tremendo esfuerzo, trabajando de sol a sol y al sol, sufriendo una guerra y padeciendo una postguerra, supieron sacar adelante a sus familias pasando incluso hambre, pero de la de verdad. Ellas si hubieran merecido minutos y minutos de telediario. Sus vidas sí que estuvieron llenas de compromiso y sacrificio, ellas sí que repartían incluso lo que no tenían. A algunas de ellas incluso las tuvimos que enterrar en soledad absoluta después de darnos absolutamente todo. Ellas sí que fueron heroínas, ellas sí que fueron verdaderas reinas. ¡God Save a mis abuelas!













De acuerdo con tu opinión. ABEL..