Muy mal tienen que estar las cosas en palacio para culpabilizar a Julián Gutiérrez, de la Asociación Vecinal de Intramuros de Plasencia, de crear una falsa alarma. Este ciudadano es un tipo raro, que pierde su tiempo en presidir un colectivo, que lo único que hace es tomarse en serio, con altruismo, su responsabilidad. Es una voz clara, sin intermediarios, sin intereses ocultos, de unos vecinos con derechos al descanso y a la seguridad. Se puede estar a favor o en contra, pero nunca será una falsa alarma.
La acusación pública vertida sobre él es un síntoma. Como un coro asustado de gallinas, en lugar de intentar resolver hechos objetivos y evaluables, han entendido que había que señalar y matar al mensajero para salvar sus culpas. Una costumbre que viene de antiguo en esta ciudad venida a menos. Es un síntoma de falta de transparencia y de diálogo, donde se trata de ocultar realidades certeras para que haya un relato uniforme, único, inequívocamente acrítico para salvar los muebles de unos cuantos.
Claro que no es una falsa alarma, ni ha sido intención de crearla, por parte de Julíán Gutiérrez. Tan solo, el presidente de Intramuros pretende llamar la atención sobre unos hechos incuestionables que han pasado en Plasencia y lograr, con las autoridades pertinentes, medidas y soluciones. No, la alarma no la crea el que intenta resolver un conflicto, puede que sean quienes intentan taparlo. No son hechos “puntuales”, Sr. Alcalde. Daños a vehículos, roturas de cristales, quema de contenedores, rotura de juegos infantiles, daños en cerraduras de entidades bancarias y robo con fuerza en viviendas particulares. Los desalmados proliferan en cualquier parte, pero hay que poner límites. El deber de todo ciudadano es ocupar el espacio público que le corresponde y es lo que ha hecho Julián Gutiérrez.
En Plasencia, hay un máximo responsable que administra a sus corifeos como en una tragedia clásica, en la que terminará convirtiéndose. Todo, para que miremos el índice del dedo y no a la luna. Me duele este artículo porque el problema de Plasencia no puede ser Julián Gutiérrez; hombre exquisito en su proceder. Me duele, porque en el coro atávico tengo amigos y siento vergüenza ajena, a la vez que digo que hace dos meses me robaron el coche y la policía estuvo perfecta.
A muchos placentinos nos gustaría que el sector hostelero, que dice sentirse desprestigiado, no tuviese la piel tan fina y tenga empatía por sus vecinos. Claro que queremos su prestigio. Al intendente de policía, le diría que se determine a resolver el caso del vehículo luso. A la Federación de Empresarios, que no malgaste sus notas de prensa en un asunto de mala gestión política y que salga a la opinión publica para reclamar el estacionamiento rotatorio que prometió Pizarro hace tres años; el carajal de coches y autocarabanas en esta Semana Santa ha sido de diez. Y al Sr. Alcalde, le pediría que su interlocutor, aunque no le guste, es Julián Gutiérrez, presidente de la Asociación de Vecinos de Intramuros. Concédale la reunión que le viene solicitando para llegar a acuerdos. Aunque también le pediría que sea más transparente, que crea en la participación ciudadana, también en la que le es crítica, porque todo irá mejor.
Si el Ayuntamiento hubiese previsto la necesidad del estacionamiento rotatorio, hubiese realizado el pago del mantenimiento de las escaleras mecánicas, tuviéramos los 72 policías que tenía Plasencia hace 12 años, en lugar de los 58 que tenemos ahora, puede que la ciudad gozase de más seguridad y mejor organización urbana. A la Federación de Empresarios ya solo les quedaría reclamar para Plasencia la empresa de Iberdrola con 500 empleos, que la Junta acaba de informar para Extremadura. Todo ello para tener un tejido productivo más diversificado y para que así, los hosteleros tuviesen clientelas asegurada todo el año.
A Fernando Pizarro, nadie le dice que es el emperador desnudo. Algunos, sí lo hacemos. Me viene a la memoria la lectura de “La Tregua” de Mario Benedetti. Nadie como él para retratar un paisaje humano: “Hay que gritarle en el oído a la gente, ya que su aparente sordera es una especie de autodefensa, de cobarde y malsana autodefensa. Hay que lograr que se despierte en los demás la vergüenza de sí mismo… Hace falta pasión y pasión gritada, o pensada a los gritos, o escrita a los gritos”. La falsa alarma de Plasencia no la genera un humilde presidente de una asociación vecinal. Pregúntense si no son todos ustedes; con un director de orquesta y un corifeo de voces disonantes que nos dicen que miremos al dedo para no poder ver la luna.













Una excelente descripción y muy racional de todo lo ocurrido. El articulo inmejorable en su contenido.
Gracias, Juanma. Salud.
Una aproximación a la realidad con mucho criterio, Enhorabuena.
Miguel un extraordinario artículo. Enhorabuena. Un abrazo
Gracias, Juan. Salud
Julián Gutiérrez tiene toda la razón. El comentario excelente. Si el Alcalde y su séquito fuesen la décima parte de como es Julián Gutiérrez, no pasaría lo que está pasando. Julián nadie puede decir nada en contra tuya. Yo te apoyo en todo. Eres un gran Placentino y Plasencia necesita personas como tú. Quien lo haya escrito te conoce y sabe que eres una persona única y cuando hablas lo haces con razones. Eres grande Julián; adelante, te apoyaremos, y no consentiremos que nadie hable mal de ti sin motivos.
Gracias, Juan. Salud
Impecable el artículo. Alguna vez hay que colocar a nuestros políticos ante el espejo de la realidad, aunque la imagen que refleja no guste.
Por cierto, alguien se ha preguntado dónde vierten las caravanas las aguas «grises» que generan?, porque en el aparcamiento público no hay esa posibilidad (que yo sepa).
Más alto se podrá decir, pero no más claro
Estoy y creo poder decir que muchos estamos contigo y dispuestos a que no prospere la candidatura de esta inepto e incompetente alcalde que llevamos sufriendo los placentinos, ya 12 años, con todos los poderes de la mayoría absoluta.
Lo del parking de la Isla y las Autocaravanas es la expresión de cómo hacer mal las cosas. Gracias por tu comentario, Fernando.
Plasencia se la juega. Salud, Félix.
Estos no saben de los problemas de la gente sencilla. Sus afanes están marcados por «los de «arriba», siempre los dueños del PODER para «mandar» nunca para resolver los problemas de la gente sencilla…
Con más educación y claridad no se puede decir.
Sin duda el emperador va desnudo pero,sus palmeros le siguen diciendo lo elegante que va.
Pues depende de nosotros, amigo. Nadie nos vendrá a salvar. Salud.
Todo lo que sube, baja. Torres más altas han caído. Saludos, Juan.