Don Feliciano, (Cedida).
Antonio Sánchez Marín Enciso
Si las Hurdes son hoy otra cosa muy distinta es gracias a muchas personasadmirables que supieron sacrificarse, porque sacrificio y mucho era vivir allí en aquellas mínimas condiciones de habitabilidad e insalubridad, y desarrollar su trabajo con aquella admirable dedicación: Maestros, médicos, practicantes y sacerdotes, todos por igual, entablaron una batalla contra la miseria que no les permitía el desánimo ni la fatiga.
Todos trabajaron heroicamente, y no hay hipérbole en la expresión, luchando contra aquel duro aislamiento, recorriendo aquellos intransitables y peligrosos caminos, que apenas permitían el paso de animales, sin puentes sobre los ríos.
La Misión Pedagógica del Patronato de Las Hurdes, la primera establecida en España, y antes de la República, obviada por la Dictadura Franquista y convertida después en Real Patronato de Las Hurdes, dirigida primero por Don Fasto Maldonado y después por Don Feliciano Sánchez-Marín Calero, nuestro padre, que “dice Leandro de la Vega, al tiempo que emprendía su roturación cultural, fue también eficaz complemento a la solución del problema sanitario”, y que sigue “primeros docentes que emprendieron la tarea de quebrar el secular abandono cultural de Las Hurdes hicieron desde su cátedra una eficaz labor sanitaria inculcando, y obligando a la práctica, el sentido y consecuencias de la higiene”.
Con la llegada de Franco al poder se obvió para siempre la labor de La Misión Pedagógica, pero quienes, como nuestro padre, fue allí por ella continuó de la misma manera, y el resto de los Maestros también, aunque hubieran de adaptarse a las pacatas condiciones franquistas.
El Inspector riojano, ALEJANDRO MANZANARES; inspector de Enseñanza Primaria, escribió, en el obituario de nuestro padre, en El Regional de Plasencia y su comarca, “LOS QUE SE VAN”. -Martes 26 de noviembre de 1974. En Plasencia, ciudad para él bien amada, ha rendido su tributo a la muerte el gran Maestro, excelente compañero
mejor amigo Don Feliciano Sánchez Marín Calero. Tenía 85 años de edad. Fue siempre un perfecto caballero, tanto en el aspecto profesional como en lo social y ciudadano. Un día, sugerido por Don Julio Hernández Puertas, que a la sazón ejercitó también en Casar de Palomero, fue a visitarle con verdaderos deseos de conocerle, y hasta con curiosidad, por la magnífica referencia que hasta mí había llegado. Lo encontré en su modesta escuelita, rodeado de sus alumnos, entregado enteramente a su función docente. Examiné a los pequeños escolares, les hice variadas preguntas a las que ellos contestaron con rapidez y aciertos, y pude comprobar el mérito de su
labor, así en el orden instructivo como en el educativo. Vi que se trataba de un auténtico Maestro, un Maestro en toda la extensión de la palabra. De ello me felicité y le felicité sinceramente, pues no siempre coinciden ni van unidas en una misma persona cualidades de semejante valía. Por encima de estas estupendas prendaspedagógicas, resplandecía en él su profundo amor a la familia, su paternal
preocupación por sus numerosos hijos, cuyo porvenir constantemente le obsesionaba, y que fueron la causa principal de dejar las Hurdes, en la que tan a gusto se encontraba, y donde había pasado los años más hermosos de su vida, trasladándose a Plasencia, final de etapa de su larga e intensa actuación docente. Y aquí también se
hizo muy pronto notar por la exquisita corrección de su trato, por su generosa dedicación a la labor formativa de sus discípulos, y por el respeto y simpatía que supo ganarse entre el vecindario. Recuerdo perfectamente que, en uno de mis viajes a Cáceres, con motivo del capítulo de “Caballeros de Yuste”, nos saludamos afectuosamente y comimos juntos. ¡Quien nos hubiera dicho a ambos que aquella sería nuestra definitiva despedida”!
Pos data:
Fue el Primer Bibliotecario que hubo en Plasencia, se inauguro la Biblioteca una vez y estuvo jubilado. Su cultura era grande, allá por mediados del los años 50 del siglo pasado. Con la llegada de Franco al Poder se anularon todas las Bibliotecas, que bajo el auspicio de María Zambrano crearon las Misiones Pedagógicas.













Emoción a raudales. El tiempo transcurre, pero los recuerdos de personas como nuestro padre sigue latente en nuestros corazones… Es hora, y por eso os agradezco esta publicación, de que se rinda tributo a los Maestros hurdanos, a la MISION PEDAGOGICA DE SS HURDES, primera en España, y única antes de la República, que seleccionaba a los mejores Maestros para las localidades más atrasadas, más recónditas, y a enfermeros y médicos que fueron verdaderos MISIONEROS de la cultura y de la Salud en aquellos lugares antes tan inhóspitos e insalubre, y hoy gracias a ellos y a la ENORME voluntad de los hurdanos, a su valentía y honradez, una región muy avanzada y dinámica…, haciendo muy válido aquella frase de Unamuno de que si en todas las partes del Mundo el hombre es hijo de la NATURALEZA, en las HURDES la NATURALEZA es hija del HOMBRE…