La prórroga de los presupuestos de 2022 del Ayuntamiento de Plasencia, es un claro ejemplo del fracaso más estrepitoso que podía tener Fernando Pizarro García-Polo en estos 12 años de gobierno del Partido Popular en la ciudad, más contado con mayoría absoluta. Los gobiernos locales, provinciales, regionales, nacionales e incluso internacionales, recurren a la fórmula de la prórroga después de que una negociación con la oposición no prospere, pero es que, en ese caso, y aun cuando no es recomendable en democracia, se usan las armas que se tienen para sacar los presupuestos adelante como es la mayoría absoluta.
Y no es un asunto baladí, porque Plasencia va a perder 8 millones de euros ya que el presupuesto municipal de 2023 se preveía en 40 millones de euros y ahora solo se van a disponer de 32 millones, con el consiguiente perjuicio para asociaciones de todo tipo o proyectos que no estuvieran contemplados antes de la prórroga,
Dicen fuentes del Consistorio que Fernando Pizarro García-Polo no ha querido arriesgar, ya que el equipo de gobierno es más un «equipo de desgobierno» –citamos literalmente– y que los concejales populares están muy cabreados por cómo ha gestionado el alcalde toda la polémica en torno al Congreso Regional del Partido Popular del pasado 16 de julio de 2022 y que se «huelen la tostá» que en las próximas listas municipales a la Alcaldía en las elecciones del 28 de mayo va a hacer limpia y en profundidad. Es por ello que el primer edil no quiera arriesgar, no vaya a ser que haya abstenciones o votos en contra de su equipo.
Por remota que sea esta posibilidad, si es verdad que los ánimos en la Casa Grande andan disparatados porque, entre otras cosas, está es la actitud del alcalde. Hay concejales, como es el caso de Dóniga, que están todos los días en los medios de comunicación y que tienen callos en el culo de tanto sentarse en las sillas de la Sala de Prensa, y hay otros que prácticamente no han salido en toda la legislatura. De estos, que Pizarro se ponga a contar cuántos le votarían un presupuesto que, además, sería el presupuesto de la despedida, pues el edil tiene intención de, si María Guardiola Martín se lo permite, ser diputado del Congreso español a finales de año.
Y una vez más nos hemos tenido que enterar por Alfredo Moreno, líder del PSOE y candidato a la Alcaldía, de las pretensiones de Pizarro que debe pensar que aquí somos tontos y que nos maneja como quiere, pues de todas todas tiene que convocar un pleno para la aprobación de la prórroga del presupuesto de 2022. Al socialista no le hace gracia alguna la decisión municipal pues Plasencia, repetimos, pierde 8 millones de euros, casi 1,500 millones de pesetas, por el capricho o necesidad del alcalde.
Si gana las elecciones, una de las primeras medidas que hara el socialista Alfredo Moreno es ordenar la elaboración de una auditoría para saber, de cierto, como está la Hacienda pública placentina y de qué dinero dispone con el fin de invertir allí donde realmente sea necesario. La opacidad y las irregularidades del gobierno de 12 años del Partido Popular tienen que salir a la luz. Vean lo sucedido en Mérida: el alcalde socialista Antonio Rodríguez Osuna ha reducido en ocho años 50 millones de la deuda municipal, aplicando planes de choque que no han perjudicado en ningún momento a la ciudadanía.
Ahora mismo y tal como están las cosas en Plasencia, la «salvación de la ciudad» no está en manos del nuevo obispo, monseñor Ernesto Jesús Brotóns Tena, sino en que los placentinos se vayan concienciando que dentro de tres meses son las elecciones y que la única opción posible es votar al PSOE.













Todo esto huele muy mal. No es normal que un equipo de gobierno con mayoría absoluta se niegue a hacer un Presupuesto. Además, es lo más importante para un Ayuntamiento el tener un Presupuesto. Es su ley básica para el desarrollo de una localidad. Que es lo que le está pasando a este Alcalde-sacristán de Plasencia? Da la sensación de que no ha superado el golpe del PP, al no dejarle presentarse a Presidente Regional. Tampoco se entiende la situación que ha dejado al PP local. Ninguno de sus militantes de siempre le siguen; se han apartado del PP, no quieren saber nada de él. Solo le siguen un grupito mediocre de palmeros, a los que lleva en autobús a los mítines o reventar un acto vecinal organizado por aquellos no son palmeros suyos. Pronto se sabrá lo que le pasa. Pero algo le está pasando a este politico del postureo, foto y vendedor de humo que ha sido un bluff en sus 12 años de gobierno.