Andan los galanes patrios haciendo cola, generosos en propinas (siguiendo los consejos de la Presidenta Ayuso) ganándose los favores de los jefes de sala en pos de cobrar situación ventajosa, acicalándose y “enguapándose” tras la esperada confirmación. Apenas quedan reservas en los más afamados restaurantes de la urbanización Puerta de Hierro de Madrid. Aviesas intenciones e ilusiones de juventud ante la reciente soltería. Quizá un encuentro cuasi fortuito y una mirada sutil y distraída pudieran hacer saltar la llama del amor nuevamente en su inquieto corazón.

Y es que una vez confirmada la ruptura de Tamara con su efímero y besucón prometido nos temíamos lo peor. El germen de la desconfianza anidaba en villa Porcelanosa y desde el primero al décimo sexto eran testigos de llantos desconsolados, corredurías lacrimógenas de lápices de ojos y pañuelos de papel a medio usar en las papeleras de estos cuartos de baño tan principales.
Anita que regresa súbita por segunda ocasión en apenas tres meses y solícita acompaña a mamá en la cena de Nochebuena. Hábil, inteligente y aprendiz, deja una miguita de pan en su Instagram, para quien repare en los detalles más bien un anuncio a voces. Proclamación y adelanto del asombroso desenlace romántico.
El celoso peruano-español que, recordando cómo se inició este noviazgo hace apenas ocho años, cree posible que llegado a sus casi noventa años su pareja esté iniciando una nueva aventura. Celos, por supuesto, infundados pues jamás se le ocurriría a su majestad a su apenas setenta y un añitos coronar a su ya caduco Adonis.
Tras múltiples relaciones sentimentales, tres matrimonios y cinco hijos, no había sucumbido a los encantos de su octogenario novio y negó cuántas veces este se lo había solicitado rodilla en tierra. Ya se lo anunció: “no hace ninguna falta”. ¡Muy inteligente! Que cualquier trámite cuesta un Potosí.

Así que cada uno por su lado y aquí no ha pasado nada. Julio Iglesias, Carlos Falcó, Miguel Boyer y Mario Vargas Llosa con el que ha roto al desilusionarse y ofendida por las discusiones por celos infundados.
Ya en su libro de enero de 1991, su biógrafa Paloma Barrientos, con prólogo de Francisco Umbral (famoso por escritor desenfadado y experto en mercadotecnia cuando repitió enfadado que el motivo de aceptar una entrevista en Antena tres con Mercedes Milá era: “He venido a hablar de mi libro”) la bautizó como “La Reina de Corazones”.
Les adelanto en primicia que, desde la publicación de la exclusiva el veintiocho de diciembre, Carlos Sobera y todo su equipo se afanan en buscar el perfil “ad hoc” para ofrecerle un programa idóneo y oportuno para disfrutar de un encuentro muy especial con una persona de gustos afines. Será un First Dates en “prime time” siquiera sea para conceder una exclusiva y si fuera menester… hablar de su libro.
Incrédulos habrá que entiendan lo sucedido como una broma, lo cierto es que teniendo en cuenta la conmemoración de la matanza del rey Herodes, bien podría ser una inocentada, especialmente para el novelista y ensayista, premio Nobel de Literatura y premio Cervantes.













