“Soplen serena las brisas ruja amenaza la ola…”,así ruja amenaza la oleada de incendios que estamos viviendo este año en el Norte de Extremadura, en la Región y en toda España.
Efectivamente hace calor en verano unos mas que otros al igual que hace frio en invierno unos más que otros. Lo mismo pasa con la lluvia. No echemos la culpa al cambio climático para justificar la incapacidad de los Gobiernos autonómico y central en realizar las labores que deben hacerse en el monte en los meses de invierno.
Cuando publicamos esta columna (SEP 2022), las hectáreas consumidas por estos incendios , están próximas a las 100.000, en solo este verano. Si en los próximos años no llegamos a reducir las miles de toneladas acumuladas en nuestros montes, llegaremos al próximo verano con un nuevo polvorín aumentado que hasta para los medios de extinción, les será difícil atajar, dado los más de 200C, las calorías que desprende al consumirse. Ni el agua lanzada por los hidroaviones , llega al suelo evaporándose antes.
La masa forestal del Norte de Extremadura, es de la mas extensa del centro peninsular y también muy descuidada de las labores de limpieza que deben hacerse y que los grupos ecologista, intentar frenar para seguir en el momio de la subvención enmascarados en la ciencia indemostrable del cambio climático y que ellos proclaman como conocimientos científicos ( los suyos y de sus intereses para vivir de la subvención) . Eso sí, mucho hablar del gran interés en Parques Nacionales y Naturales y de Reserva de la Biosfera. El hombre y sus asentamientos en zonas forestales no cuenta. Para ellos, es más importante tener el monte sucio y abandonado y que nadie se le ocurra podar una rama seca ni limpiar un camino forestal.
Después de las cenizas del Parque Nacional de Monfragüe, el incendio en las Hurdes, el del Valle de Plasencia (Garganta de los infiernos), los dos en la Vera de Plasencia, por destacar los de mayor envergadura y hectáreas consumidas, está demostrando y es prueba palpable que la política de gestión de montes es la mas destructiva de masas forestales en los últimos 30 años.
No hay nada que tenga que ver con cambio climático alguno, sino con la política forestal que han llevado los gobiernos del PP y PSOE, cuando han gobernado a nivel Central como Autonómico, que convierten las zonas supuestamente más protegidas en las más vulnerables.
Reserva de la Biosfera, llaman pomposamente a Parques Nacionales y Naturales así como a amplias demarcaciones de nuestra zona forestal del Norte de Extremadura, en donde no dejan entrar a pastar a las ovejas, cabras y otro tipo de ganadería que ayudan a la limpieza del monte con un bajo coste. Pero no, eso no les gusta a los ecologetas de pitiminí y además muy urbanitas. Prohíben a los vecinos de los pueblos pegados a esos montes y sierras quitar matojos, zarzas, podar ramas secas, quitar troncos tirados pudriéndose en medio del monte y hasta hacer contrafuegos (eso de rotular…) y limpiarlos. Todos estos trabajos tradicionales en nuestros pueblos serranos que han ayudado a fijar población y hacer rentable los montes. Todo ello prohibido. Y si se pasan un poquito, rápidamente está la multa encima.
Sólo hay que preguntar a los lugareños de nuestras localidades serranas del Norte de Extremadura, así como a sus alcaldes de cualquier color político, para que confirmen todo lo que estamos exponiendo y denunciando.
A todo esto hay que añadir que cuando se produce un incendio el tiempo que se tarda en poner los efectivos humanos y materiales en zona. Pregunten al alcalde de Ladrillar que comprobó el fallo de parte del operativo. Helicóptero que llega sin bolsa de agua , otro a reconocer el incendio. Cuando llega el tercero ya con bolsa el incendio ha tomado cuerpo y extensión haciendo más difícil su extinción.
Luego, las Brigadas forestales las movilizan sin conocer bien el territorio, alejadas de estas zonas y las más próximas son insuficientes dado el incremento tomado . Hay que establecer centros operativos potentes en medios humanos y materiales en el centro geográfico de esta gran extensión territorial que es el Norte de Extremadura y tener desplegados en permanencia Brigadas muy próximas para estar operativas en el menor tiempo posible. En Ladrillar, la primera Brigada que llegó Helitransportada no desembarcó en el lugar
apropiado por desconocimiento del terreno, se lo confirma el propio Alcalde de Ladrillar. Todo este tiempo perdido hace que el incendio tome fuerza.
Para cuando se activan los apoyos estatales, aumentando el nivel ha pasado mucho tiempo, desde su activación a la operativa sobre el terreno. La Unidad Militar de Emergencia (UME), tarda más de 12 horas desde que es activada hasta el lugar donde tiene que operar, dada la distancia de su acuartelamiento en Torrejón de Ardoz. Esta Unidad debería mantener un Destacamento permanente, en un lugar geográfico centralizado como es Plasencia, junto con otro Destacamento permanente ( con varias Brigadas) del Plan INFOEX de la Junta de Extremadura, para apoyar en el menor tiempo posible a las Brigadas desplegadas por el resto del Norte de Extremadura desde que se activa el Plan INFOEX.
Los apoyos aéreos de Helicópteros también deberían estar ubicado en numero suficiente en el Helipuerto de Plasencia a poca distancia de los focos, dado su posición de base centralizada. El resto de apoyo aéreo Hidroaviones, necesitan las Bases de Talavera la Real, Torrejón o Salamanca, como bases de partida y las más cercanas para operar estos apoyos.
Otro aspecto importante es asegurar las coberturas telefónicas en todo el Norte de Extremadura y que en la actualidad hay zonas de sombra que impiden la urgencia en la llamada al 112, alertando al momento de ser detectado por cualquier ciudadano y de las comunicaciones necesarias con el ayuntamiento respectivo. Y estas zonas de sombra siguen existiendo.
También es necesario el disponer de balsas de agua de manera estratégica para la toma de los helicópteros y así hacer la rotación más rápida en tiempo.
Con todo ello, nos lleva a tener que reconsiderar de una forma reflexiva la gestión gubernamental que se está haciendo con las zonas forestales y teniendo en cuenta la opinión de los residentes en estos municipios que tienen ganaderías de todo tipo y que siguen cultivando las zonas y por tanto viviendo y fijando población como ha sido tradicional.
Lo que si hay coincidencia general es que la gestión de los montes que se esta llevando a cabo en la actualidad tanto de la administración central como la Autonómica, no está dando resultado y la evidencia la tenemos con este incremento de incendios desoladores que sufre el Norte de Extremadura, año tras año.












