Génova cree que Alberto Núñez Feijóo se ha equicocado al insistir en Onda Cero Radio, en el programa de Carlos Alsina, que María Guardiola tiene las «manos libres para negociar con VOX», pues ésta se lo ha tomado al pie de la letra y tiene una actitud chulesca que irrita a Santiago Abascal. La última de la lideresa del PP de Extremadura («negocio con VOX dónde y cómo quiera») ha hecho que el presidente de la formación verde diga, también abiertamente, que el equipo de negociación estará formado por las direcciones regional y nacional del partido.
Está claro que María Guardiola va a ser presidenta, al menos cuatro años. Lo que sucede es que no se deja aconsejar por nadie o por un minúsculo grupo de su confianza. Dicen fuentes del PP extremeño que tratar de razonar con esta mujer es muy difícil y que esperan que cambie de comportamiento una vez que sea investida. En la primera quincena de julio. Está sacando a relucir ahora toda la rabia contenida y toda la bilis que ha tenido que tragar cuando la manejaban como una niña bien de Cáceres jugando a las casitas.
Sí es verdad que la próxima presidenta de Extremadura habla a diario con Génova y que su secretrario general es su gran apoyo, pero ahí queda todo el apoyo. Juanma Moreno Bonilla le ha explicado, aseguran estas fuentes, cómo fue el gobierno de unidad con Ciudadanos en Andalicía y de cómo consecuencia del mismo se fraguó la mayoría absoluta de la que hoy disfruta. Ahora, puestas las cartas sobre el tapete, Guardiola debe dejar a los equipos negociadores que trabajen en la composición de la nueva Junta o Gobex, que esa sería otra.
Los de Abascal están, sin embargo, muy tranquilos. Saben que para cumplir su máxima de no dejar de gobernar a socialistas y comunistas tienen que pactar con el PP, pero, por eso mismo, Guardiola debe dejar de hacerse la chulita porque necesita a VOX para comer, cenar y, si nos apuran, para desayunar.
En cualquier caso, en la primera quincena de julio habrá presidenta, una vez que el DOE publica hoy que la configuración del Parlamento extremeño tiene que estar para el 20 de junio. Es este el tiempo que le quedan a los negociadores, once días, porque hay que configurar la Mesa del Parlamento y es cuando se conocerá qué piensa hacer María Guardiola y las «manos libres» de las que tanto presume.
Eso sí, tanto presumir de libertad que estará siempre vigilada por Madrid y se pueden convertir en «manos atadas y bien atadas». María haría bien dejando de gritar por todo y aveniéndose a razones. No puede dejar que nadie piense que la debilidad la paga con los gritos y los chillidos. Un líder sólo se enfada consigo mismo.












