Hace unos días paró un coche junto a la acera por donde yo pasaba y me preguntaron, sin acento alguno, por donde se salía de Mérida hacia Madrid. Tras indicárselo, siguieron su camino. Era evidente por sus rasgos, de que eran de origen hispanoamericano, y me vino a la mente, que en las naciones actuales en las que no estuvieron los españoles gobernando, como Haití, Brasil, o Jamaica, la raza predominante, es la negra, descendiente de los antiguos esclavos y que no han quedado indígenas. Podría, como en el caso de Haití, decirse que fue por culpa de las enfermedades traídas por los europeos, ante las que los indígenas tainos no estaban inmunizados, juntamente con que los franceses trajeron esclavos negros para trabajar en las plantaciones, porque tras la extinción de los indígenas, como se quedaron con el territorio, necesitaron mano de obra para trabajarlas.

Fue tal el número de esclavos, que frente a un blanco había 20 negros. En Santo Domingo, los esclavos huidos formaron pequeñas comunidades, denominándoseles «negros cimarrones». Por lo tanto, si huían a Santo Domingo, esto indicaba que la situación legal de los esclavos, en la zona de pertenencia española, era mejor que en la francesa.
En el libro editado en 1794 de Antonio Ponz » Viage de España «, describiendo muchos de los pueblos que fue a visitar, describe así su paso por Barcarrota: «Barcarrota , que está al principio de una serranía, me pareció un pueblo de quinientos vecinos; pero me aseguraron en él, que tiene más…Muchos vecinos son negros, y mulatos de los que se pasan de Portugal, y establecidos en esta frontera, se casan, y propagan en ella, y más adentro de Extremadura; de suerte, que con el tiempo algunos pueblos, parecerán Guinea. Y de Guinea, poco menos, me pareció el mesón, a la vista del mesonero y su familia». Lo que indica, que la consideración social de la esclavitud, era diferente en España que en Portugal.
El 14 de julio de 1789 se produjo en Francia la Revolución Francesa, en la que se proclamaba la «Liberté, Fraternité , Egalité» (Libertad, Fraternidad Igualdad). Pero como siempre, esto, no era para todos, la igualdad proclamada por la Revolución no se aplicaba a los esclavos, pero tampoco a los mulatos ni a los negros libres.

Entre otras cosas, porque Haití era la colonia más rentable que Francia poseía, debido a las plantaciones de caña de azúcar, tanto, que en ese 1789, el 75% de la producción de azúcar del mundo provenía de allí, y esto era el resultado del trabajo de miles de esclavos, que vivían y trabajaban en penosas condiciones, por lo que la mortalidad era muy elevada, lo que obligaba a masivas importaciones de nuevos esclavos, para reponerlos.
Gran Bretaña y España consideraron que la toma de Haití, era un apetitoso botín y una oportunidad de privar a Francia de una de sus mayores fuentes de ingresos. Así es que Inglaterra, envió en 1794 una poderosa expedición de varias decenas de miles de soldados y ocupó Port-au-Prince y otros puntos costeros. España, por su parte, intentó ganarse el favor de los esclavos prometiéndoles la liberación, y atacó la colonia desde su parte de la isla. Los principales dirigentes de la rebelión de esclavos pasaron a luchar por España.
Las diversas guerras, empobrecieron a la isla, por la muerte de miles de esclavos y los ataques de estos a los colonos franceses. Por lo que la isla, ya no le era interesante a Francia. Así es que Haití se independizó, pero las masacres contra los blancos, y las maniobras políticas de Francia en su contra, hicieron que ninguna nación la reconociera.
¿Y qué ocurrió? Algo inverosímil, Francia les cobró una indemnización, vamos que no le daba la independencia, se la vendía, si querían independizarse. Así es que el 17 de abril de 1825, el presidente haitiano Jean-Pierre Boyer firmó la Real Ordenanza de Carlos X. ¿Y en qué consistía? Le prometía a Haití reconocimiento diplomático francés a cambio de un arancel del 50% de reducción a las importaciones francesas y una indemnización de 150.000.000 francos (unos 21.000 millones de dólares de hoy), pagadera en cinco cuotas. Una cantidad, ante la pobreza en la que se había quedado Haití, difícil de pagar y que entre la corrupción de sus dirigentes y otras cosas, acabaría convirtiendo a esta nación en una de las más pobres del mundo.
¿Por qué una indemnización?
Porque el nuevo país tenía que compensar a los plantadores franceses por las propiedades que habían perdido, y no sólo por la tierra, sino también por los esclavos.
Pues en España, a pesar de que aunque Napoleón Bonaparte y su hermano, arrasaron y acapararon todo lo que tenía cierto valor, aún hay quien considera una desgracia el haber nacido aquí en lugar de Francia.
Durante un período de tiempo, muchos de los que se dedicaban al cine o al teatro, tenían a gala despotricar contra los que se sentían españoles, y mofarse de la bandera, quemándola o incluso limpiándose los mocos en ella.
Personas como Fernando Trueba, tras recibir en Septiembre del 2015 el Premio Nacional de Cinematografía de manos del ministro Iñigo Méndez de Vigo, hacía gala de su desprecio a quienes tenían como un honor el sentirse españoles.
«Nunca he tenido un sentimiento nacional. Siempre he pensado que en caso de guerra, yo iría siempre con el enemigo. Qué pena que España ganara la Guerra de Independencia. Me hubiera gustado que ganara Francia. Nunca me he sentido español, ni cinco minutos.»
En cierta manera, esto fue como una vacuna, que provocó una reacción a una idea muy extendida, en la que para ser moderno y progre. había que sentirse antiespañol. Pero cuando la película que hizo posteriormente, «La Reina de España», recibió el rechazo de los espectadores, no fue casi nadie a verla y pedían en las redes un boicot diciendo además, que ya que no quería ser español, devolviera los cuatro millones que había recibido en subvenciones, se convirtió en más español que nadie y ya afirmaba en entrevistas, como la concedida un 30 en noviembre del 2016 «Soy Fernando Trueba: Soy español, amo a mi país y vivo aquí por elección» -El director de «La Reina de España» insiste en que siempre ha vivido en España y ha hecho frente a sus obligaciones como ciudadano.-
Últimamente se ha producido un indigenismo desatado , algo así como una «Memoria Histórica hispanoamericana», dirigido ideológicamente por el mundo sajón para tapar sus genocidios, y que se refleja en personajes como el Presidente de Méjico Andrés Manuel López Obrador, pero este ha hecho reaccionar y han aparecido otros como el argentino Patricio Lons, o incluso el biznieto de Gerónimo, que proclaman que España debería sentirse orgullosa por la labor realizada.

Porque Gerónimo fue ese indio apache que hablaba español, era católico y que fue la pesadilla de los ingleses norteamericanos, que finalmente masacraron a los apaches o enviaron, a los que pudieron salvarse, a las reservas. Hechos, de los que no se arrepienten sino al contrario, como siempre, han sabido lavar su imagen a través de las películas del Oeste, con los del séptimo de caballería matando a los crueles y despiadados apaches.
Pero ahora, hay un comentario común tras las charlas de Alfonso Borrego, el bisnieto del apache Gerónimo: -Es difícil permanecer impasible, por la vehemencia con la que defiende el pasado hispano de Estados Unidos «Los ingleses mataron a los indios, no los españoles».

Ójala pudiera decirse lo mismo de muchos españoles, pero quizás es que las informaciones que les han llegado fueron manipuladas, y se las creyeron.
Pero ya se sabe que España no arrasó con el oro extraído en Hispanoamérica. A España venía «el quinto del rey» (es decir el impuesto del 20% del metal precioso extraído de las minas americanas (sin contar el que se quedaban los piratas ingleses y franceses que atacaban los barcos) de las que era titular el Rey del España por la explotación de éstas) y por lo tanto este era el que se embarcaba desde América hacia Sevilla, lo que implica que el 80% restante se quedaba en América.
Que el trato hacia los negros fue distinto, aunque las presiones de los burgueses catalanes hizo que en Cuba, continuara la esclavitud en el S.XIX para mantener sus explotaciones, pero el primer general negro existente, lo fue de las tropas españolas. Entre 1869 y 1870.

Eusebio Puello, de origen dominicano y raza negra, estuvo al mando de la provincia de Camaguey. Era un puesto de gran responsabilidad y mandaba tropas regulares españolas y fuerzas voluntarias proespañolas compuestas en su gran mayoría por soldados blancos, siendo una de las mayores autoridades militares de Cuba.
Cuando se habla de los abusos a los indios, por parte de algunos colonos españoles, parece que nos olvidamos que estos o mayores se producían en esas fechas en España de modo generalizado. Las normativas de la Sentencia Arbitral de Guadalupe, que dio Fernando el Católico, ante la llegada de los catalanes a Guadalupe para solicitarle su mediación, para acabar con las guerras de Remensa, entre los payeses y los terratenientes, por los abusos de estos, muestran una situación social, sorprendente y por desgracia estos hechos no admitían geografías, ni razas.
Estas cosas y muchas más, nos hacen distintos, y deberían hacernos pensar, que no es que pensemos como han hecho los ingleses o franceses, que históricamente hemos sido lo más de lo más, (que lo hemos sido) pero tampoco dejarnos engañar y humillarnos, hasta desear el no haber sido españoles.
¡Reaccionemos¡












