¿Qué fue de Ana la de Enrique y Ana? Cuando empezaron a cantar juntos allá por 1977, ella tenía ocho años, él, veinte.
El cantante de Navajita Plateá, esos de noches de bohemia y de pasión, le decían El Pelé porque cuando en el Mundial de 1970 Pelé marcaba goles el niño, que tenía un año, lloraba por el jaleo que montaban en la familia celebrando los goles. Y eso que eran de Jerez de la Frontera.
Alucinante, eléctrico y a cámara lenta, el baile de Palito Ortega mientras canta aquello de yo sé que este verano te vas a enamorar, te vas a enamorar, te vas a enamorar.
El que canta Atrapados en el ascensor, esta noche nena es para los dos, atrapados en el ascensor, del grupo “Un Pingüino en mi Ascensor” se parece físicamente a un amigo mío, carpintero. Qué curioso.
Decían que en 1970 será maravilloso viajar hasta Mallorca y, también, tengo miedo al avión, también tengo miedo al barco por eso quiero saber lo que debo que hacer pa cruzar el charco. Es que en 1970 no viajábamos tanto. Lo cantaban Los Mismos, ellos mismos, siempre los mismos.
Tenía yo 9 años cuando escuchaba la canción de la señora azul, la que ciega la razón, era muy rara y no se entendía nada, pero me gustaba. Casi nadie la conocía -Señora azul que sin contemplación, desde la cima de tu dignidad vas a imponer tu terca voluntad y con tu opinión, medir nuestro criterio- sería que era imposible aprenderse el nombre de todos los autores: Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán.
Se me ocurre que Hilario Camacho, cuando cantaba aquella balada llena de belleza que decía “Tristeza de amor, un juego cruel, jugando a ganar has vuelto a perder” en 1997 se parecía físicamente a Alonso Guerrero, un buen escritor famoso por otras cuestiones que no vienen al caso.
Uno que canta que le duele la cara de ser tan guapo, mientras otros -el grupo lo forman doce colegas- saltan o pasean a su alrededor y que por cierto, estuvieron el otro día en Mérida, también decían en 1988 que qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000, en un Simca 1000.
Los Sirex en 1965 decían que se mueran los feos, pero porque ligaban mucho.
A quién de mi quinta no le gustaba Rubí la de Rubí y los Casinos. Cuando sale en la tele su “Yo tenía un novio que tocaba en un conjunto beat” de 1981, me acuerdo de que la argentina Rubí -María Teresa Campilongo- en 2024 cumple 70 años.
Danny Daniel, en la tele se parece a cierto defensa central de esos oriundos que fichó el Granada, en aquellos años setenta. No creo que a sus 81 años cante como en 1971 el “por el amor de una mujer he dado todo cuanto fui, lo más hermoso de mi vida”, aunque lo saquen en Navidades todos los años.
Tony Ronald también tenía pinta de futbolista, pero con su flequillo, de delantero centro a lo “Lobo” Diarte.
Y Pedro Marín, que no, que no, que no, que no podía decir que era gai.
Juan Carlos Ramos Vaquero, más conocido como Iván, que cantaba en la década de los ochenta éxitos como “Fotonovela “ o “Sin amor” vino a jugar a Mérida un partido de fútbol entre su equipo, el Real Madrid juvenil y el Imperio. Era delantero centro, rubio y no tocó un balón en todo el partido.
Raphael mira como beben -“coman beibi”- los peces en el río. Y Julio Iglesias, los dos de ochenta años y aún en el “candelabro”. Raphael -su mujer tiene familia en Mérida- es cuatro meses mayor que el otro.
Y luego Hombres G y Obús y Franco Battiato (“Napiato” decían los de Martes y Trece). Albert Hammond y los Camela de 1995. Y el oh oh oh Yuli te quiero cantar de 1973 de Los Diablos. Dyango. Eros Ramazzoti. Y más.
Cuando sale el Dilaia de El Príncipe Gitano en una imagen con un llimpiabotas lustrando sus zapatos, me digo que mejor el Dilalia que el Indegueto. Cosas de El Principe Gitano.
Y Francis Cabrel y el cantante de Coz. Y no puedo con Loquillo aunque sea el del Cadillac solitario. O por eso mismo. Y Dinamita Pa Los Pollos. Y el ay chiqulla de SS Y la Rita Pavone de 1995 que es como una Raffaela Carrá acelerada. Y los Locomía. Y Lo del Río, Luis Miguel y un tal Nek al que no conocía de nada.Y Demis Roussos con cejas a lo Antonio Resines.
Cuando Santiago Segura dice irónicamente que “nos lo estamos pasando pipa” apago este “Viaje al centro de la tele.
Por cierto, Ana (Anguita) la de “Enrique y Ana”, a los 14 años, digo yo que aburrida de la gallina cocoguagua, dejó de cantar y no ha vuelto. Ahora tiene 53 y es una anónima ingeniera informática. Enrique (del Pozo) dice que hace treinta y tantos años que no se ven.
Fin.












