Cuando una entidad publica como un ayuntamiento se orienta al alquiler, hay un síntoma grave de descomposición de la cuestión municipal y de lo colectivo. Coincidiremos que un ayuntamiento no puede terminar siendo una inmobiliaria porque ello sería sinónimo de desnorte en los objetivos de una res pública. Aunque también puede ser que sea un objetivo político; el de degradar cualquier espacio público, previamente, para justificar su arriendo o privatización.
De momento, Fernando Pizarro ha conseguido dividir a la ciudad, a favor y en contra, ante su intento de privatizar la Casa del Deán; primero intentando ceder este patrimonio municipal a una universidad privada y ahora haciendo una cesión a un hotel en condiciones más que cuestionables, como lo fueron las aplicadas al alquiler de otro enclave municipal como el Hospital de San Roque a un Burger King.
Es más que necesario, recordar al Sr. Alcalde que él es un huésped del Ayuntamiento de Plasencia y no su dueño eterno. Lo digo porque ceder esos espacios por multitud de años es condenar de por vida a la ciudadanía a su no uso y disfrute. Y no me sirve el argumento de deterioro de ese patrimonio, porque es misión del ayuntamiento de mantenerlo para dotarlo de contenido público. ¿O no se solicitaron fondos europeos para recuperar una edificación militar para una residencia de mayores?
Alternativas hay muchas, pero claro, es cuestión de prioridades, siendo necesaria tener la intención y luego procurarse alianzas administrativas para conseguir que estos escenarios emblemáticos sirvan al bien común, a la recuperación de una zona intramuros avejentada y no al servicio de una cadena hotelera. Tan difícil no es imaginar para la Casa del Deán, un espacio referencial de concentración de servicios centrales y autonómicos para los doscientos mil habitantes del Norte Extremeño. Sin duda, esta simple idea podría multiplicar la rentabilidad social y económica de una ciudad sometida a un “lobby feroz” que no ve más allá de la ocupación con terrazas del suelo público. Pero es más fácil ser una inmobiliaria.
Un ejemplo clarificador es la proyectada Residencia de Mayores del Parque de la Coronación; financiada por fondos europeos, que en un primer momento se vende, electoralmente, como proyecto municipal. Todos entendimos que tendría una gestión municipalizada, siendo una necesidad local que sumaba esfuerzos a la red de residencias de la administración autonómica.
Pues bien, en la actualidad no solo está comprometida su finalización en los tiempos de ejecución previstos, sino que se traslada la responsabilidad de su mantenimiento al SEPAD o se amenaza con su privatización, porque siempre habrá un fondo buitre para una lucrativa gestión.
Así, con fondos públicos y con el trabajo del ayuntamiento, reconstruimos un edificio para entregarlo a terceros. Y claro, esas manos privadas tienen por objetivo obtener beneficios. Aquí tenemos, otro ejemplo, de cómo el esfuerzo público no sirve para municipalizar este servicio, sino para favorecer a intereses alejados de lo comunal. El final de esta residencia no es como lo pinta un publireportaje idílico que ya hemos podido visualizar en la televisión del Sr. Alcalde financiada por todos los placentinos.
Plasencia se alquila, porque ese es el modelo cortoplacista de Fernando Pizarro y porque es el fracaso explícito, tras doce años de gobierno, de incapacidad para acometer proyectos públicos e inversiones que dinamicen nuestra ciudad y la diversifiquen desde un punto de vista productivo.
Y hablando de deterioros públicos, otro día podemos hablar de la piscina, de los acerados, de los autobuses urbanos o de servicios públicos como la atención a los cuidados de mayores, que este año se ha visto interrumpido durante dos meses. Lo dicho, Plasencia se alquila y se malvende. Salvar los muebles alquilando nuestro patrimonio no es una salida de futuro.













Entre todos debemos parar ya
la privatización de la Casa del Deán.
Al final todos veremos ese error.
Esperemos que no sea tarde.
El Cine Coliseum, lo perdimos como edificio singular.
El Teatro Alkazar, se salvó por los pelos
Y ahora todos nos alegramos de no haber perdido el mayor teatro del Norte de Extremadura.
Pedimos a todos COHERENCIA
No a su privatización y sí al disfrute de este espacio por la ciudadanía. Hay alternativas.
Salud, Nacho.
La letanía de un rosario de despropósitos resta interés al asunto principal y siembra el desinterés por otras principales venideras que ya han quedado apuntadas. Se saluda este entusiasmo juvenil, la experiencia traerá la contención. Demos la bienvenida a lo que era necesario
Gracias, Ventura. Un abrazo
Tiene Plasencia necesidad de otro hotel, están a favor los propietarios de otros hoteles a que se dope a cadenas de comida o grupos hoteleros para llevarse los pocos clientes, que incluso con la magna exposición que iba a marcar un antes y un después para Plasencia no llegan. Tendremos que crear primero actividades, rutas, opciones donde los visitantes acudir, vertebrar una oferta conjunta con las comarcas y ciudades cercanas, en definitiva que tengan oferta suficiente programada para estar, varios días pernoctando, sino tenemos eso es repartir los clientes entre las plazas hoteleras y más de uno tendrá que cerrar, así el mejor situado el de la carretera del valle y otros no tienen viabilidad y siempre andan muy apretados por falta de clientes, que un día concreto se llena Plasencia, pero eso no es rentabilidad. Me sorprende que las asociaciones de hoteleros aplaudan la creación del hotel cuando sus asociados habitualmente no están con una ocupación rentable. Empecemos la casa por los cimientos y no por el tejado saludos
Eres la biblia política, Miguel…
Totalmente de acuerdo. Son intereses cortoplacistas. No ven más allá de la última ocurrencia. Pero ese es otro debate.
Privatizar en un contexto como el de Plasencia lo entiendo como un síntoma por falta de ideas por parte de un alcalde sin aliados externos. Es más, confrontando con todo aquel que necesita. ¿Sabes de algún proyecto financiado con los fondos de resiliencia? ¡Ninguno! Saludos
Nacho, Miguel…, La Casa del Deán no puede alquilarse pues es un bien público y el alcalde q es quién lo gestiona no quiere un incidente placentino de ese calibre en momentos previos a unas elecciones y lo q sí puede calibrar es la temperatura de esa propuesta.
Actualmente y gracias a la igualdad de oportunidades q incluye la mayor formación de los ciudadanos y la fuerza argumental de sus reivindicaciones, no estamos en las circunstancias de los años q se cometieron aquellos errores.
Por ello considero q ese plan de alquiler no será llevado a cabo….al menos es lo q opino. Hay q hacer las cosas con “JEITO”
Otro debate es el de La Residencia de Mayores aún por hacer…, ya está bien…, por cuántos años vamos!!! , y a la vez pregunto de cuánto de esto se ha oído hablar y avivar a la oposición durante este tiempo???
Hola Puerto: Nunca es tarde para tomar una posición. La oposición ha tenido sus accidentes. Mucha dificultad para fijar posición ante una sucesión de mayorías absolutas. Hay que cambiar de dirección. A eso se convoca a la ciudadanía. Vamos por mal camino y la acción nos corresponde a toda la ciudadanía. Salud.