“Todos los hombres desean por naturaleza saber”
Aristóteles.
Le pasa a cualquiera, me refiero a las casualidades.
La más persistente es lo que llamamos telepatía. Ocurre que de pronto nos ponemos a pensar en alguien a quién no veíamos desde hacía tiempo y al rato, al cabo de unas horas o de un par de días, nos lo encontramos por la calle, en un bar o en una oficina.
Parece magia, pero no es tan complicado. Son los cerebros. Los hay emisores y receptores. El de una persona emite una señal y el otro la percibe. Los cerebros y los recuerdos. Eso es la telepatía y poco más.
Somos lo que hemos o nos han introducido en el cerebro desde pequeños. No vemos con los ojos, ni escuchamos por el oído. Es el cerebro.
Y no somos tan importantes como nos creemos: nuestro cerebro es nuestra historia. Las neuronas y las conexiones neuronales que las unen son las que toman nuestras decisiones y hacen que nos comportemos y parezcamos lo que decimos que somos.
Nos creemos libres de opinar y de hacer, pero alguien ha opinado antes por nosotros. Tenemos sensaciones. Y más dudas y preguntas que respuestas.
David Eagleman, neurocientífico que sabe mucho del asunto, dice que el cerebro es como una ciudad, la suma de la interacción de todas las personas y elementos. En una ciudad nadie funciona de manera aislada.
Con el cerebro ocurre igual. No funciona por partes. O si así fuera, estaría dañado.
Eagleman dice que:
“Las señales electroquímicas en bruto procedentes de los órganos sensoriales -ojos, nariz, piel, boca…- son transportadas a través de superautopistas de neuronas. Allí las señales se procesan y transforman en nuestra realidad consciente.”
En definitiva, somos lo que desde pequeños nos introducen -meten, colocan, implantan, insertan, ensartan, ensamblan, fijan- padres, familiares, entorno, maestros y hasta los insistentes medios de comunicación.
Y aunque siempre estamos aprendiendo, todo ello influye. No es menester decirlo. También la herencia genética.
Y lo importante: somos palabras. Sin ellas no sabemos explicarnos, pedir, convencer, hacernos entender…
Palabras como «Telepatía» que según la RAE es la:
1.- Coincidencia de pensamientos o sensaciones entre personas generalmente distantes entre sí, sin el concurso de los sentidos, y que induce a pensar en la existencia de una comunicación de índole desconocida.
2.- Transmisión de contenidos psíquicos entre personas, sin intervención de agentes físicos conocidos.
Por cierto y por último:
“Que levante mi mano quién crea en la telequinesis”, es el título de un libro de Kurt Vonnegut.
La «telequinesis» en parapsicología es el:
1.- Desplazamiento de objetos sin causa física, producido por una fuerza psíquica o mental.
Pues eso.
Fin.












