Mario Benedetti, en uno de sus poemas referido a la clase media, dice: “Clase media, medio rica, medio culta entre lo que cree ser y lo que es media una distancia medio grande” Por eso, si tienes un patrimonio neto de tres millones de euros, este artículo no va dirigido a ti. Feijóox, al acabar con el impuesto patrimonial, metería en los bolsillos de más de doscientos mil españoles, muy españoles, unos seis mil euros, aunque el Estado deje de ingresar más de 1.200 millones de euros. Que en el programa de Pablo Motos se le aplaudiera al hacer este anuncio, quiere decir que al Hormiguero solo asiste gente muy pudiente. ¡Palabra Guardiola de honor!
En su cruzada de derogaciones, ha manifestado que suprimirá el tope al gas y eliminará la excepcionalidad ibérica, cuyo ahorro ha significado en torno a cinco mil millones de euros y ha sido una referencia a imitar por otros países. Mucho mejor otro impuesto al sol. Si dejan de ganar dinero las eléctricas, el IBEX sufre caídas importantes. Es mucho mejor desregularizar los precios de la electricidad, para que vuelva a subir la luz y el gas. Los consejeros de las grandes compañías, de lo contrario, nos dirán que somos idiotas y el momio de las puertas giratorias se pone en riesgo.
Un gobierno que interviene en la economía no deja generar negocios de los emprendedores talentosos que ven en el agua el nuevo dorado. Ausencia de medidas de control y libertad absoluta para hacer producir la tierra sin ningún tipo de limitación. Hasta que la tierra aguante. ¿Quién me tiene que decir a mí o a ti, si bebo agua o vino?
La vida es tan racional que una bocanada de magia nos alejará de los chips en las vacunas, de los aviones que lanzan sustancias para que no llueva y de la milonga de que no hay agua, con toda la que vemos en el mar.
Como casí todos somos grandes empresarios, aunque Feijóox ha dicho que la reforma laboral es “sustancialmente buena”, ya plantea la mochila austriaca en caso de que un trabajador sea despedido. Consiste en que de tu nómina se detrae una parte de tu salario y te vas haciendo una huchita para cuando te despidan. Así, el despido te lo pagas tú y no pones en riesgo el futuro de la empresa. ¡Cómo no nos dimos cuenta!
En materia de pensiones, a ver si tenemos un poquito de perspectiva de futuro. Volvemos al “factor de sostenibilidad”, con 0,25 euros de subida para los pensionistas y facilitamos a los mayores una operación de hipoteca inversa para aquellos que tengan una vivienda. Y así, la banca siempre gana.
En materia cultural, es la bomba; mucho mejor un combate de boxeo que una obra de teatro de Virginia Voolf. Y nada de carril bici para esas “mariconas” de pijos socialcomunistas. Abanico de artistas a promocionar sin sesgo ideológico como Mario Vaquerizo, Bertín Osborne, Pedro Soto… y así no nos confundimos con un panfletario como Ismael Serrano. En caso de duda, se aplica la censura y los rombos para estigmatizar a crápulas y titiriteros.
Y si eres hombre y optas por separarte de tu relación matrimonial, aunque no tiene porqué pasar nada, si se te va la mano siempre tendrás a tu presidente que te justifique afirmando que fue un divorcio muy duro. Hasta podrás tener la libertad de hacerte homosexual si solo te representa la bandera de España, como por ejemplo, Maroto.
Si estás entre ese ocho o diez por ciento que se abstuvo en las elecciones municipales y autonómicas, mucho mejor que sigan cabreados sin votar. Si no has encontrado una razón para hacerlo al segundo posible presidente rural de España, es mejor que sigas indignados en tu sofá cervecero, de francotirador y libertario. !Sí, segundo presidente rural! Con los conocimientos geográficos del amigo de Marcial Dorado, Cebreros, el pueblo de Adolfo Suaréz, le debe parecer Manhattan.
Como todos queremos considerarnos clase media para poder alcanzar algún día el sueño de tener tres millones de euros netos y ahorrarnos seis mil euros de impuestos, con buen criterio hay razones más que suficientes para votar a Feijóox. ¡Palabra Guardiola de honor!
Y si no son bastastes razones; es porque no has escuchado a Ana Rosa, una plagiadora de libros, despedirse de Feijóox, como Presidente.













Me permito, querido Miguel, responderte con la parte de mi columna semanal, publicada en el periódico E.P., que hace referencia a la ACTUALIDAD SOCIOPOLÍTICA. Sinceramente, una parte de mi cerebro tira con fuerza para que acuda a las urnas y vote a la izquierda; pero la otra parte me agarra por los testículos y me retiene en el duro banco, a fin de que me quede en casa. A lo mejor, si se presentara FRENTE OBRERO, me podría dar la neura de votarle. Ni lo sé. Me alimento a diario de aires libertarios, aunque no sea ningún francotirador, ya que tengo mala puntería. De mozo, en las ferias de mi pueblo y alrededores, era muy malo disparando a los palillos que sostenían los regalos en los puestos de las escopetas balineras. Me aburría apretando el gatillo y prefería irme de vinos; de buenos vinos por las tascas, ya que nunca fui bebedor de cervezas, que son muy meonas y amargan algo. Paso a mis «estrofas»:
RADIOGRAFÍA DE LA ACTUALIDAD SOCIOPOLÍTICA
Decíamos en la entrega anterior que mientras la Europa de los valores cristianos, azuzada por la OTAN, organismo belicoso que de sobra es sabido quién es su amo, no deja de meterle su dedo liberal y encallecido por el odio al Oso Ruso; Ucrania, por su parte, bajo las órdenes de Volodímir Zelenski, que baila al son que le tocan, va transformando su país en un territorio donde el neoliberalismo más globalizador y unilateral campa a sus anchas. Y, ahora, decimos que, mientras continúa avanzando el jinete apocalíptico del neoliberalismo por tierras ucranianas, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, estrenó ayer, sábado, día 1 de los corrientes, la presidencia de turno del Consejo de la Unión Europea en Kiev.
No podía ser de otra manera, ya que Pedro Sánchez es uno de los mejores mandados del emporio OTAN-EEUU-Reino Unido. Este señor, con caparazón de progre socialdemócrata pero de entrañas atlantistas, está dando lugar a que muchos simpatizantes o militantes de base del PSOE se marchen a los mundos de la abstención. Y, de rebote, otro gran grupo de ciudadanos de izquierda, temiendo que pueda ganar el bloque progresista en las elecciones del 23 de julio y pase a ser presidido por él, también piensan quedarse en casa. Hartos están muchos de que firme pactos, como ha ocurrido con lo acordado con Unidas Podemos, y, luego, se llame andana y les diga a sus socios: -‘Hasta luego, Lucas, que, si te he visto, no me acuerdo’.
¿Cómo no se va a ir la gente de izquierda a la abstención si no le dan promesas firmes de que se emprenderán reformas estructurales, pese a quien pese, y de que se cumplirá hasta la última coma de lo pactado? Los militantes y simpatizantes de la izquierda, consecuentes con una ética revolucionaria, que no solo busca el bien estar, sino también el bien ser, no tragan con la sumisión otanista, servilona de Pedro Sánchez, a los mandados que le hacen, para mayor gloria del unilateralismo yanki y de la oligarquía capitalista. La entrega del Sahara Occidental a Marruecos, para que el sátrapa Mohamed IV, administrara su autonomía, fue una inhumana bajada de pantalones. Sánchez, como un gamo, corrió a gestionar el asunto en cuanto le llegó el aviso de los mandatarios estadounidenses. La caciquil entrega del Sahara, ocurrida en marzo de 1922, sin contar con la ONU y sin reparar que los saharauis son hijos de un Protectorado español, fue aplaudida a rabiar por la OTAN. Habiendo cobrado pieza esta organización guerrera, con la nausebunda gestión del amigo Sánchez, se le premió organizando una cumbre de la Alianza Atlántica en Madrid, en junio de ese mismo año.
La izquierda de verdad, no la de la farándula y que ha renunciado a sus principios republicanos, laicos e igualitarios, se pregunta por qué el señor Sánchez no ha acogido en nuestro país a los guerrilleros saharauis, a fin de adiestrarlos para defenderse del imperialismo alauita, y les ha facilitado ayuda militar y humanitaria. ¿Por qué a los soldados ucranianos se les ha ofrecido todo y a los combatientes saharauis, o a los palestinos, no se les trata en las mismas condiciones? ¿Acaso son más guapos, al tener la mayoría ojos azules y cabello rubio, los ucranianos que los saharauis y palestinos, que tienen el cabello negro y los ojos oscuros? La misma vara de medir está empleando la UE, el Reino Unido y otros países que moscardonean, como abejorros, en la órbita de EEUU. ¿Cómo va la izquierda a mirar con buenos ojos a Sánchez si practica las mismas políticas, en lo que concierne al conflicto de Ucrania, que los gobiernos liberales (o neoliberales), ultraconservadores y reaccionarios?
En su discurso de ayer, en Kiev, donde se estrechó en lacrimoso abrazo a los gerifaltes ucranianos que destrozan todos los ramos de olivo que les ofrecen, sin atender a las voces de la izquierda y de una gran gavilla de analistas políticos progresistas, exclamó, exultante, ante el parlamento de dicho país, que España entregará otros 55 millones de euros y cuatro tanques ‘Leopard’. ¿Cuánto dinero público lleva entregado este Gobierno a la causa ucraniana, tanto en armamento como en otro tipo de ayudas? ¿Cuánto ha entregado a los saharauis, a los palestinos y a otros pueblos subyugados del mundo que luchan por su liberación de las autocracias y de los regímenes protegidos por el feudalismo del Tío Sam? Las afirmaciones de Pedro Sánchez, referentes a su compromiso de apoyar a Ucrania ‘el tiempo que haga falta’ y ‘sin importar el precio a pagar’, no auguran nada bueno. ¿Cómo tiene la desvergüenza y la cara tan dura de proclamarse socialdemócrata y permitir que se envíen cientos de millones de nuestras arcas públicas para levantar un Estado neoliberal, auspiciado por los intereses económicos y geoestratégicos de los EEUU y del Reino Unido? Nos están bombardeando por los medios que vayamos a votar el día 23 de julio, atormentándonos y aterrorizándonos con la llegada del fascismo, representado por PP-Vox. Incluso el que firma esta columna ha reenviado algunos de los mensajes que me han remitido en tal sentido. Pero reflexionando con la cabeza y no con el corazón, cabe preguntarse: ¿Qué nos espera si vamos a votar y gana por casualidad el bloque de izquierdas y se conforma, de nuevo, un Gobierno presidido por Sánchez y sus incondicionales socioliberales?
Señor Sánchez, el fundador de su partido, Pablo Iglesias Posse, dijo: “¿Qué es la guerra? Volvemos a repetir: un crimen de lesa humanidad. Sí, un crimen que todos, absolutamente todos, y especialmente nosotros, los obreros, pues somos sus principales víctimas, debemos combatir”. Siento ser una mosca cojonera, señor Sánchez, pero lo seguiré siendo y metiéndole el dedo en el ojo mientras sigo tomándose el nombre de la izquierda en vano. Cada día somos más los que estamos, intelectual y popularmente, hartos de tanto cinismo, de tanta mentira y de tanta manipulación. Por ello, con Ernesto Che Guevara, decimos bien alto: ‘Seamos la pesadilla de quienes pretenden arrebatarnos los sueños’.
Por cierto, muy buena tu publicación. Me ha gustado. En el fondo, creo que estamos de acuerdo, pero yo soy, más bien, salvando las distancias, de las bases democráticas y autogestionarias de la Revolución Francesa o de la Comuna de París, que no de una democracia liberal y burguesa, que, cuando ha intentando ser revolucionaria, como fue el caso de SYRIZA, en Grecia, acabó siendo destrozada y masacrada por la propia Unión Europea, que a punto estuvo de expulsar al país heleno de la zona euro y hundir su economía. Esa es la Europa que tenemos, la de los mercados, que no la de los pueblos. ¿Adónde queremos ir la verdadera izquierda si nos dejan los perros guardianes de las filosofías reaccionarias, defensores a ultranza de la globalización, el capitalismo y el unilateralismo? Solo cabe un ambicioso proceso revolucionario, que llegará, como decía BERTOLT BRECHT, «cuando los callejones de los pobres no tengan salida». También decía aquello otro: «Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo». ¡Salú y a siguil remandu pol estus maris procelosus!
¡Olé, muy bueno!
Gracias, Manuel. Salud
Estimado amigo Felix: Como decía, creo recordar, Federica Montseny en 1936: Ahora no se trata de ser socialista, comunista o anarquista, se trata de frenar a estos energúmenos.
Hay que ser pragmático. Algo que a la izquierda le ha costado aceptar. Los grandes avances se hacen siendo audaces pero realistas. Salud y a votar.
Puedo entender el planteamiento revolucionario de Félix, pero ya en si mismo, revolución sin confrontación?? Simplemente es imposible.
Tampoco estamos en 1968, el tiempo pasa y la sociedad cambia, afortunadamente para bien. Y claro que hay campo para mejoras sociales y una distribución de la riqueza más justa, sin duda.
Pero la reflexión es como lo hacemos, avanzamos en aquello que podamos, gobernando y legislando o lo dejamos en manos de terceros: conservadores, ultra liberales y extrema derecha?
Desde una posición inteligente, entiendo que si hay que elegir «susto o muerte», elijo susto y en primer lugar, iré a votar opciones de izquierdas y en segundo lugar, intentaré participar activamente en cambiar la sociedad en busca de mayor nivel de justicia social. Lo demás es filosofía y demagogia fácil. La realidad social y política es la que es, y si queremos cambiarla hay que usar la inteligencia y el pragmatismo.
Recordar que cuando MR. Llegó al poder al final de 2011, lo primero que hizo es llamar a los presidentes del Santander, BBVA y la Caíxa, para pedirle ayuda de cómo llevar a cabo la Reforma Laboral. Y vaya que le pasaron la receta.
Por eso quedarse en casa el 23J, siendo de izquierdas, con todos los matices que queramos poner, es un error histórico mayúsculo. Como dice nuestro Luis Pastor, un grano no hace granero pero ayuda y mucho a su compañero y no nos podemos permitir perder ni un solo voto Progresista.
Ánimo y fuerza.
Además, Juan, no votar y quedarse en casa, es reconocer que le has dado el voto a Feijóo.
Muy de acuerdo con tu posición. Salud.