El puente de Kerch, es uno de los símbolos más importantes para Putin y fue inaugurado por él, en 2018. Lo hizo conduciendo un camión y es entendido como la culminación de la anexión del territorio invadido. Este nexo de unión entre la Rusia continental y la península de Crimea ha sido gravemente dañado tras una cadena de explosiones. El cordón umbilical de la Ucrania invadida y la Rusia invasora ha sido cortado con precisión quirúrgica y retransmitida, justo el día del septuagésimo cumpleaños del dictador y aspirante a “Emperador de todas las Rusias”.
¿Pero es un ataque de Ucrania o es un ataque de falsa bandera? El interés logístico y estratégico es evidente, no obstante, sigue existiendo el corredor terrestre que comienza en Mariúpol, puerto marítimo ucraniano tomado por las armas. En cualquier caso, si hubiera sido un ataque ucraniano habría sido aprobado por los Estados Unidos de Norteamérica y por el Reino Unido de la Gran Bretaña.

En el acto de inauguración del objetivo atacado, el sátrapa ya decía: “En la época de los zares la gente soñaba con construir este puente”. Tres mil millones de dólares después y con diecisiete kilómetros, es el más largo de Europa, seguido de cerca por el portugués Vasco de Gama. Ya entonces y no de forma velada, anunciaba su intención de emular a Pedro I “El Grande”.
El WhatsApp de felicitación que el aprendiz de emperador al parecer esperaba: “Querido Vladímir Putin, estimado invasor. Te deseamos que pases un feliz día en tu setenta cumpleaños, en compañía de tu familia y amistades”. Finalmente, no se envió, pero sí el regalo de cumpleaños mandado por carretera en el camión de Majir Yusúbov, de 52 años, desde Krasnodar (Rusia).
Y es que hay algo que se me debe estar escapando. Tenía entendido que las sanciones que desde el año 2014 deberían estar sufriendo múltiples sectores de la economía rusa eran consecuencia directa de la invasión y anexión bárbara, violenta e imperialista de la península de Crimea por parte de este personaje con ínfulas de Napoleón.
Inicial y seguramente ese hubiera sido el momento en el que los aliados deberían haber ayudado a Ucrania. Si estudiamos un poquito más, incluso antes, la comunidad internacional debería haber movido pieza en este letal juego de estrategias, en cuanto se anexiona los territorios de Osetia del Norte-Alania en el Cáucaso Norte. Y si queremos sacar buena nota deberíamos remontarnos al 23 de julio de 1992, cuando ya desde Rusia se apoya y promueve la independencia de Abjasia, cuya soberanía todavía no es reconocida por el resto del mundo.
Pero si nuestro objetivo fuera sacar matrícula de honor, tendríamos que tener en cuenta que, en febrero de 1954, el entonces presidente de la U.R.S.S. el ucraniano Nikita Kruschev regaló la península de Crimea a Ucrania en conmemoración del tricentenario de su adhesión a Rusia. Veintisiete mil kilómetros cuadrados que el protagonista del famoso incidente del zapato en la Asamblea General de las Naciones Unidas regaló a su tierra natal.

Pero volviendo al imaginario mensaje de felicitación, coincidiendo con el cumpleaños de Putin, lo mejor sin duda ha debido ser la cara de sorpresa al recibir su regalo de cumpleaños. El presidente del prorruso Parlamento de Crimea, Vladímir Konstantínov, ha culpabilizado a los “vándalos ucranios quienes han llegado con sus manos manchadas de sangre al puente de Crimea”.
Ya en agosto Mijailo Podoliak, asesor del presidente de la ultrajada Ucrania, Volodímir Zelenski, manifestó que el puente era un objetivo militar legítimo, ya que constituye la principal ruta de suministro para el Ejército ruso en Crimea y, desde la península, hacia la región ucraniana de Jersón. El general ucranio Márchenko advirtió que esta infraestructura se convertiría en objetivo prioritario en cuanto se tuvieran los elementos técnicos necesarios para acometer esta empresa. ¡Pues dicho y hecho!
El propio Podoliak, manifestaba refiriéndose a la explosión: “Crimea, el puente, el comienzo. Todo lo ilegal debe ser destruido, todo lo robado debe ser devuelto a Ucrania, todo lo ocupado por Rusia debe ser expulsado”. Para posteriormente puntualizar: “Conviene señalar que el camión que explotó, según todos los indicios, entró al puente por el lado ruso. Es en Rusia donde hay que buscar respuestas”.
Y es en todo lo anteriormente expuesto donde me fundamento para reiterar mi asombro y me explico: Putin invade diferentes territorios, basándose en lo que en cada momento estima oportuno. ¿Y en respuesta, qué se espera que hagan el resto de Naciones?
Ya lo intentó por las buenas el primer ministro inglés Arthur Neville Chamberlain con Adolf Hitler y, al igual que ocurre en este caso, tan sólo obtuvo mentiras. Pareciera que estamos asistiendo al reestreno de “El gran dictador” (The Great Dictator) película estadounidense de 1940 con guion, actuación y dirección de Charles Chaplin.
Además, este nuevo dictador ha manifestado en reiteradas ocasiones que está dispuesto a ser un mártir de la causa imperialista ortodoxa, amparado como está por el multimillonario patriarca Kirill, Cirilo I de Moscú. (A Dios rogando y con el mazo dando).
Pues le animo desde aquí que haga valer sus ortodoxas influencias y al igual que hizo su antecesor en delirios imperiales se pegue un tiro y le agradecería que fuese lo antes posible. Y además no le felicito por su cumpleaños, ¡no me cae nada simpático!













