En la página 2.384 de mis Diarios, en la libreta 37, que abarca desde el uno al ocho de diciembre de 1995 escribí sobre sexo.
Antes de seguir y aunque no venga a cuento, me toca decir que lo que se cuenta le ha ocurrido a casi todos los habitantes del planeta a lo largo de la historia, concretamente a los ciento diecisiete mil millones de personas -millón más, millón menos- que dicen por internet que han poblado la tierra desde los primeros homo sapiens hasta la fecha, aunque sea un tema tabú el que voy a tocar.
Y que por eso he titulado el texto “Sexbomb”, la canción que allá por el año 2000 empezó a cantar Tom Jones (“Sexbomb sexbomb eres mi sexbomb y nena, puedes encenderme”).
Esto puse en mi Diario:
«Leí parte de un clásico de la enseñanza moral de los seminarios: el Compendio de la teología moral de Arregui-Zalba (Antonio María Arregui 1868–1942 fue un moralista jesuita, profesor y escritor).
Con este libro se formaron generaciones enteras de curas y dice cosas como esta:
-Lujuria: apetito desordenado de deleites venéreos.
-Simple fornicación: acto venéreo completo tenido con consentimiento entre hombre y mujer solteros. Siempre es ilícito.
-Adulterio: acto venéreo completo de un casado con persona distinta del cónyuge. El casado que haya tenido tocamientos deshonestos con otros, o consigo mismo, hasta correr peligro de placer completo debería confesar la circunstancia del matrimonio.
-Pecados contra la naturaleza: la masturbación, la sodomía, la bestialidad y el onanismo.
-La masturbación: es un acto vergonzoso (vicio solitario) practicado a solas hasta la satisfacción completa en uno y otro sexo. La polución natural completamente voluntaria estando medio dormido se presume que no es pecado grave por falta de advertencia plena. La que sobreviene en sueños ocasionada por una conversación honesta anterior, por ciertos manjares y condimentos, por licores, posturas cómodas, etc…no es pecado aunque se hubiese previsto, con tal de no haberla pretendido.
Es lícito calmar mediante ligero frotamiento cierto picor molesto en las partes, aunque sobrevenga la polución (nota: esto también lo leí en el libro).
-Mirar: mirar las partes de otro de diverso sexo es pecado mortal de ordinario a no ser que se haga rápidamente y como de improviso o desde lejos (no invento nada).
Con esto creo que es suficiente. El libro es de 1965, el año que nací por lo que no me extrañaría que algo me llegara de esas enseñanzas morales. Es lo que tiene estudiar en un colegio religioso.
Todo ha cambiado. Incluso las gentes de derechas, creyentes o religiosas entienden que esto que contaba/n Aguirre-Zalba no tiene mucho que ver con lo real, más que nada por cuestiones de instintos básicos.
Además, da un no sé qué, imaginar que los sacerdotes supieran tanto de sexo lícito o ilícito.
No sé cómo me he atrevido a escribir sobre estos asuntos -a mis casi sesenta años- ya que la masturbación, sodomía y demás siguen siendo un tema tabú hoy en día, 14 de marzo de 2024.
Ya lo decía Sigmund Freud -que no Tom Jones- en su libro “Totem y tabú”:
“El tabú corresponde en la psiquis humana a un trastorno obsesivo-compulsivo, que es caracterizado por prohibiciones, sobre todo por prohibiciones de contacto y que es la expresión de un conflicto entre deseo y prohibición: donde hay una prohibición es porque hay un deseo.”
Insisto en que el libro al que me refiero, “Compendio de la teología moral” de Antonio María Arregui era para sacerdotes.
Mi problema es que yo soy (o fui) más de Tom Jones y su “Sexbomb Sexbomb eres un Sexbomb. Sexbomb sexbomb eres mi sexbomb y nena, puedes encenderme. Sexbomb Sexbomb eres un Sexbomb” que de cierta moralidad que para más de uno o una puede ser el germen de todos los males.
Y,claro es que tiene que haber de todo (en la viña del Señor). Hasta alguien escribiendo sobre moralidad y titulando su texto «Sexbomb»
Fin.












