En la primera parte, recordé cómo se obvió la celebración de la Revolución Francesa, porque el orgullo y la autocomplacencia, propia de los franceses, sufriría algunas (bastantes) grietas, aunque saben pasar olímpicamente de ciertos acontecimientos y «hazañas», realizadas por sus grandes hombres, y recordar sólo lo que les interesa, y recordábamos, de pasada, la forma de actuar a través de la Historia, de los ingleses, que han sido los que siempre los han superado, en sus rapiñas, frente a los españoles que se han creído la leyenda negra, creada por ellos para humillarnos, y cuya actitud, ha sido muy distinta en sus actuaciones, pero que parece que algunos se regodean ante la manipulación de los hechos, con una falta de análisis real, lamentable. Uno de los ejemplos de esta credibilidad, lo tenemos en lo que hicieron en Medellín, a la estatua de Hernán Cortés, arrojando pintura roja sobre ella, para identificarlo como sanguinario, cuando parece que fue todo lo contrario.

Cuando se produce, en 1812, la toma de Badajoz, ocupada por los franceses, en cuya defensa heróica había destacado el general Menacho, por las tropas españolas pero sobre todo por los ingleses, estos se lanzan a un saqueo, que en el relato que hacen las monjas de Santa Lucía en 1814, fue » el más general, horroroso e increíble».

Las secuelas del asalto fueron terribles, ya que la ciudad fue saqueada de arriba abajo, ni siquiera fueron respetadas las iglesias, donde los habitantes habían buscado refugio de las enardecidas tropas enemigas que habían derrotado a los galos. Tras la toma, fue imposible durante un tiempo el realizar oficios religiosos, ya que se habían llevado desde los ornamentos de las iglesias, hasta los cálices y demás objetos de culto. «Una soldadesca borracha de sangre y de furor se libró a los peores excesos, (robos, asesinatos y violaciones) sin respetar ni la edad ni el sexo».
Es evidente, que de haber sido los que realizaron tales barbaridades, y otras semejantes, los españoles, algunos de los acomplejados comentaristas, que aparecen de vez en cuando con artículos en libros, prensa y revistas, comentando ciertos acontecimientos, las estarían sacando continuamente, para hacernos ver, lo malos que somos. Pues no, no es verdad, la realidad de la presencia española en América, nada tuvo que ver con lo habitual de franceses, ingleses, u holandeses, incluso hasta fechas bastante cercanas. Y ¿de dónde sale esta leyenda negra, que algunos se han creído?
Pues, nació en Italia, por intereses políticos, y pasó a Holanda, como un arma más, en la guerra religiosa. Posteriormente llegó a Inglaterra, que quería hundir el Imperio español. Y cada uno, iba incrementándose más y más, para producir descrédito y ensuciar una imagen de prestigio. Algunos afirman que esta ha sido la obra más genial del marketing político británico. Como no podían derrotar a España por lo militar, lo hicieron por la propaganda.
Y esta campaña, la convirtieron en política de Estado y lograron convencer a toda Europa, de que España era el mal personificado. España no reaccionó, porque, por entonces, pensaba que las victorias y el prestigio se conseguían por las armas y no por la propaganda. Posteriormente, el gran objetivo inglés fue convencer a las élites hispanoamericanas, de que los españoles solo habían ido a América a robar y violar.

Ni una cosa ni otra, se casaron con las indígenas y el oro que llegó a España. era por los impuestos, porque como defienden ya muchos intelectuales hispanos y que refleja la Real Cédula de Carlos V, promulgada en 1519, y que fue incluida más tarde en la Recopilación de Leyes de Indias: «Que las Indias Occidentales estén siempre unidas a la Corona de Castilla y no se puedan enajenar. Mandamos que, en ningún tiempo, puedan ser separadas por nuestra real corona de Castilla, desunidas ni divididas en todo o en parte ni a favor de ninguna persona».
O sea que nos hemos tragado lo de que «eran colonias» y así, generalmente, parte de la población sigue considerando que las tierras que España tuvo, allende los mares, eran naciones colonizadas, mientras que como se aprecia, eran tan provincias, como podrían serlo Badajoz, Cuenca, Barcelona o Teruel, con los mismos derechos y obligaciones, como era pagar impuestos.

Y lo consiguieron. En Hispano América (lo de Latinoamérica, fue otra de las cosas que consiguieron colar los franceses, para borrar lo de «hispano», y meterse ellos, implícitamente, en la denominación de todos estos territorios) al crear tan mala imagen de España, nació el germen del rechazo a ella y a sus propios orígenes. Esto fue aprovechado por los oligarcas, que podrían detentar el poder y manejar los recursos, sin depender de España. Nada extraño tiene, que ante lo que les venía, los indígenas y el pueblo llano, fueran contrarios a la independencia, y como se vio posteriormente, no les faltaban razones. La idea de la posible Independencia ya estaba sembrada, ya sólo faltaba que Inglaterra y Francia, la alimentaran y apoyaran. Así es. Que estos oligarcas independentistas, se dirigieron a Inglaterra, que mandó » lo mejorcito» que tenía para apoyarles. «Las legiones británicas» que formaron parte importante del ejército de Bolívar, con los que consiguió la independencia de Venezuela, estas «legiones», estaban constituidas por tropas de mercenarios y aventureros gente desocupada, analfabeta, según lo escritos de la época.

Quizás, esto era también una venganza contra España, que había ayudado a los Estados Unidos a lograr su independencia a finales del XVIII, debilitando al Imperio Británico, con la pérdida de sus únicas colonias relevantes en América.

El 8 de septiembre de 1815, Simón Bolívar dictaba a su secretario, la llamada Carta de Jamaica, pidiendo ayuda a Inglaterra, para que le proporcione, «armamentos militares, dinero y voluntarios que quisieran seguir las banderas americanas”, insinuando la posibilidad (como pago) de la entrega de las provincias de Panamá y Nicaragua. a Inglaterra. ( ¿Pero no pensaba independizarlas? ¿Por qué quiere regalárselas como pago?)
Pero a estas cosas me referiré en la tercera parte.












