Como dice nuestro apreciado líder en las mañanas radiofónicas de la Cadena de Ondas Populares Españolas, en España hay más tontos que botellines. No es que don Carlos no esté enamorado de nuestra bendita nación, al contrario, según manifiesta a cada momento y se le nota en su forma de ser y expresarse la ama profundamente. Pero es verdad que en algunas cuestiones aún nos queda mucho trecho por recorrer.

Últimamente el gremio de los lobbys (evidentemente no me refiero a los decoradores de vestíbulos de gran tamaño situados en ciertos establecimientos, como cines, teatros u hoteles) está enfrascado en hacernos creer que el cambio climático es debido a cualquier causa excepto a la real. Cada día una ocurrencia a cuál más peregrina y es por ello que empiezo a pensar seriamente que nos toman por tontos. Es cierto que estos grupos, gracias a que están formados por personas con gran capacidad de presión en los gobiernos y empresas de las cuales se nutren, inciden específicamente en lo relativo a las decisiones políticas y económicas.
Bien está también que más de uno de los que tanto gritaban: ¡que no, que no, que no nos representan!, ahora que tienen dinerito, se hayan cortado la coleta o teñido el pelo y se pavonean cual si del desfile de la pasarela Cibeles Fashion Week se tratase. Pero de ahí a tomarnos por idiotas…

Esta banda de revolucionarios con nómina del Estado que proclamaban el triple del salario mínimo interprofesional como máximo de un sueldo digno, pues en eso estimaban su valor: el triple que cualquier otro español, en cuanto han podido se aumentan sin pudor la paga mientras intentan asustarnos por la llegada del fin del mundo. Como ejemplo la alcaldesa Ada Colau Ballano, con un sueldo oficial y recalco esto último, de 100.000 euros anuales. ¡Que eso es un sueldazo y no el del fin de semana de la ONCE!
La última tontería del ministro Alberto Garzón Espinosa es indicarnos el número de veces que hemos de comer carne. ¡Hasta aquí hemos llegado! Lo siento en el alma, pero nos educaron que con las cosas de comer no se juega y les aseguro que la inmensa mayoría de españoles estamos más que hartos de que nos intenten manipular. ¿De verdad se creerán estas bobadas?
El cambio climático es debido a la AVARICIA de una clase dirigente que antepone su cortoplacista y egoísta beneficio personal al bienestar de la humanidad. Para ejemplo el ex canciller federal de Alemania y ex presidente del Bundesrat alemán Gerhard Fritz Schröder y sus intereses en las industrias energéticas de capital ruso. Quien a las dos semanas de dejar el despacho de la cancillería a Angela Dorothea Merkel fichó como directivo de Nord Stream AG, empresa responsable de la gestión del célebre gasoducto Nord Stream. Posteriormente integraría el consejo de administración de Rosneft, empresa energética especialista en gas y petróleo.
También por una parte de la población que efectivamente entiende que los recursos son infinitos y que al haber más de siete mil millones de personas la acción individual no es relevante. Me refiero a estos nuevos millonarios que en su afán de ostentar no dejan de hacer barbaridades desde el punto de vista medioambiental, adoptando un modelo de vida estresante y peliculero que les conduce al abuso de medios de transportes que son de todo menos ecológicos. Políticos, actores, deportistas, empresarios, celebridades menores e influencers y famosillos en general que pareciera que participen en una competición a ver quién quema más combustible en el menor tiempo posible en esta carrera sin final.

Dicho lo cual me centro en el motivo de mi aseveración y la repito: ¡nos extinguimos! El gobierno de Nueva Zelanda ha propuesto gravar los gases de efecto invernadero que los animales de granja producen al eructar. Un impuesto a los diez millones de vacas y veintiséis millones de ovejas. ¡Esto ya pasa de castaño oscuro! ¡Qué culpan tendrán los rumiantes! Si llevan millones de años en la Tierra y nunca han perjudicado a nadie. ¿Y ahora vamos a culparlos de nuestros desmanes?

Vamos que ahora resulta que la vaca Margarita eructa metano y en cantidades tales que es la responsable de que en un siglo de motores de combustión nos hayamos cargado la capa de ozono. Va a resultar que la oveja Dolly es la que está talando los árboles en la Amazonía o que la cabra de los titiriteros es la que se fuma los más de veinte mil millones de cigarros que diariamente se fuman en el mundo.
Y yo que creía que doña Jacinda Kate Laurell Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, estaba en las antípodas geográficas, económicas y políticas, ahora resulta que es como todos. Más le valdría hablar con los indígenas maoríes que llegaron mucho antes a esas tierras y les escuchara en lugar de a los lobbyes interesados únicamente en las cotizaciones diarias del índice Dow Jones. Lo dicho: ¡Nos extinguimos!












