E
va María Amaral Lallana, nació en Zaragoza el día cuatro de agosto de 1972, cantante, compositora y música española, integrante del grupo Amaral junto a Juan Aguirre. La mezzosoprano, de voz centrada y con dicción que, en la transición de los tonos suaves a agudos, suena estridente lo que le confiere un toque personal e inconfundible.
Con veinticinco años de carrera musical, ha protagonizado la anécdota en su último concierto, en Aranda de Duero y dentro del festival Sonorama, Eva Amaral, megáfono en mano y tetas al aire, ha iniciado la revolución.
Sus seguidores entendían su grito revolucionario y nudista, enardecidos en la noche cálida burgalesa, los demás nos quedamos a cuadros con el gesto, pretendidamente transgresor, sin embargo, tan soez como innecesario.
Eva Amaral no necesita abanderar, en absoluto, ningún movimiento por muy moderno y progre que se presente, pues durante toda su vida artística ha quedado claro su compromiso con la sociedad y su equilibrio entre lo material y lo espiritual, o social si se quiere.
Ya en 2010, el grupo fue merecedor del Premio Nacional a las Músicas Actuales por: “su aportación a la renovación del panorama musical actual”. El galardón estaba dotado con la suma de treinta mil euros que no dudaron en destinar a la Fundación Vicente Ferrer; el premio se entregó en La Seu Vella (Lleida), en presencia de los Príncipes de Asturias y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.
Al parecer, al mostrar los senos, reivindica la libertad del cuerpo femenino y se une así a una larga lista de artistas que han expresado de esta manera la defensa por los derechos y libertades de las mujeres: Rigoberta Mandini, Chiara Ferrari, Bebe, Madonna, Nathy Peluso y ya puestas, la propia Janet Jackson o la mismísima Sabrina…
Quedamos expectantes ante la esperada reacción de su pareja artística, Juan Aguirre, que bien podría decidir hacer lo propio en su próximo concierto, con la excusa de apoyar cualquier causa noble y de las que estamos tan necesitados, en estos tiempos de guerras en los que impera la idiotez universal.
Y para muestra un botón, apenas cerramos el editorial y un nuevo artista que nos muestra sus pezones sobre el escenario. En esta ocasión, y para que nadie pueda tildarnos de conservadores, nos hacemos eco del desnudo innecesario de Bertín Osborne.
Ha sucedido en los conciertos de “Las noches del Hort de Baix”, en Elche, la excusa cambiarse el polo inicial, que había sudado en exceso, por una camisa roja mucho más fresquita y de nuevo pezones al aire, en una suerte de remedo de Afrodita A, coetánea y chulesca.
Qué afán de hacer en el escenario lo que bien se podría hacer entre bambalinas. Por si fuera poco, con el “destape” además nos ha obsequiado con un breve discurso: “En este país donde hay más gente que dice que sabe y no sabe una mierda es en la música, en la televisión y en el vino. Los he probado los tres, me he llevado toda la vida encontrando inútiles”.
Todavía andan los académicos, de la Real y muy española, dándole vueltas a la frase para ver si son capaces de descifrar su significado, aunque mucho nos tememos que no ha de ser tarea fácil, quizás tendrán que preguntar a Chabeli Navarro, Amor Romeira o a Gabriela Guillén.
La pena es que “Los Mojinos Escocíos” hayan actuado dos días antes en la alicantina ciudad de las palmeras; de no ser así y ya puestos a desnudarse o reivindicar, ellos hubieran subido la apuesta y la temperatura en este verano tan sugerente y festivalero.












