Decía D. Miguel de Unamuno “que lo propio del hombre no es tener razón sino tener verdad”. Esto es lo que le ha pasado al populista alcalde de la Capital placentina con las obras de transformación de los Pabellones Militares en Residencia de Mayores .
Gracias al Grupo Municipal Socialista que pidió, con urgencia apoyado por el resto de la oposición, la celebración de un Pleno extraordinario y monográfico sobre los Pabellones Militares y que se celebró el pasado 27 de septiembre con gran disgusto aparente del alcalde que se quería resistir a su celebración. Y que como siempre la ley le obliga y no tuvo más remedio que convocarlo.
Pleno movido y muy presionado por toda la oposición que le contaron las verdades del barquero. Deber de control de la oposición al que no está acostumbrado. Ni levantaba la cabeza al recibir las verdades contadas y en público. Para una patología narcisista como es la suya, es mucho al no estar acostumbrado a un control exhaustivo de esta obra y que no se sabe a dónde nos llevará y si se terminará y cuando. La estética de Pizarro no es la superficie de la ética. Ya le van conociendo la ciudadanía y sobre todo su partido. Pregunten, pregunten…
Tanta justificación en los retrasos y paro de las obras llevada por la empresa y que encontraron siempre justificación en todo, por parte del alcalde, han llevado al parón y apertura de expediente por parte del Ayuntamiento.
Lo que todo el mundo veía lo que se avecinaba, era obvio, pero el que nunca lo vio fue Fernando Pizarro García. Nunca vio los informes que el director facultativo de la obra primero un arquitecto municipal ya desde el 18.09.2019, al poco de iniciarse, de las irregularidades constructivas que se estaban produciendo. Como siempre hace este alcalde, ni lo escuchó. No le interesaba. Eso sí, él siempre transmitiendo su disposición abierta a la escucha pero cuando no haya crítica. Solo escucha aplausos y parabienes, que para eso él lo vale. Típica falta de transparencia en toda su gestión.
Admitió la modificación del proyecto en contra del arquitecto director de obra, para retrasar en unos meses la obra. Hecho que supuso la retirada de la Dirección de Obra del arquitecto. Luego se inventó que había que pasar la ampliación proyecto por el Colegio de Arquitectos, no necesario pero le interesaba para su justificación. Se tuvo que pagar las tasas por este pase colegial y tener que contratar a otro arquitecto, ya no municipal, con los consiguientes aumento del gasto.
Tampoco escuchó la petición de penalización prevista en el contrato de ejecución con la empresa constructora, sabiendo que la demora en el cumplimiento de los plazos por parte del contratista es causa de resolución de contrato.
No olvidar que la obra se inició en enero 2019 con un plazo de ejecución de dieciocho meses. Estamos en 2023 y a final de este año se acaba el plazo de los Fondos DUSI. Desconocemos lo que el Ayuntamiento está haciendo para no perderlos. Teniendo en cuenta que tiene abierto la empresa un expediente y a resultas del mismo, habrá que llevarlo a los tribunales con el consiguiente retraso. Además de un proyecto nuevo para finalizar lo que queda de la obra más del 60%, sobre el proyecto anterior.
Al final todos los políticos populistas, acaban dependiendo de circunstancias que no pueden dominar, porque nadie controla la historia y porque en democracia, están sujetos a vaivenes de la fortuna, siempre hay algo caprichoso que escapa a todas las previsiones.
Sucedió el milagro previsible, atendiendo a los precedentes. Si no cambia de rumbo, sinceramente no creo que acepte dado su ego, una forma tan triste de pasar a la historia. Por nuestra parte, el mayor reto es: Plasencia y su Libertad.













No es que yo sea muy ferviente católico…pero sé interpretar la simbologia aunque sea subconsciente o subliminal. La foto que circula, de Él, bastón de mando en alto, que digo, en altísimo, al mismo nivel que la Patrona, es toda una «retratadura» de lo que él piensa de sí mismo. Patológico.