Cuánto mejor nos iría en esta España del siglo XXI si hubiera muchos más políticos intelectuales, poetas y escritores, cuánto mejor nos iría en esta España nuestra si hubiera muchos Borjas Sémperes, si hubiera más valientes dispuestos a arriesgar, expresándose tal y como sienten, tal y como viven.
Estupefactos ha dejado a sus correligionarios al hablar en euskera, desconocedores de que el reglamento de la Cámara permite introducir frases en las lenguas cooficiales, siempre que, a bocajarro, el propio orador las traduzca al castellano.
Tres pasajes, tres, y el vicesecretario de Cultura del Partido Popular a la picota sin juicio previo, ni falta que hace. ¿Pero cómo osa un intelectual, pensador, escritor, poeta y humanista expresarse libremente en la tribuna de oradores del Parlamento? ¿Pero a dónde vamos a llegar?
A Cayetana casi le da un parraque y a Cuca, ¡ni te cuento!, al borde del desmayo la ha dejado, ella, número dos del partido y portavoz del grupo parlamentario, que había proclamado a los cuatro vientos aquello de que: “hay que quitarle la palabra a quien hable en las lenguas cooficiales antes de que entre en vigor la reforma”.
Todavía no se ha aprobado la reforma, es más, el martes día 19 de septiembre tan sólo se votaba la toma en consideración de la misma y por ello la portavoz popular había ordenado a los suyos que no se podía empezar a hablar en el resto de las lenguas recogidas en nuestra Constitución.

Y es que, el soponcio de la bancada popular en la Cámara Baja no deja de ser contradictorio, teniendo en cuenta los usos y costumbres de la Cámara Alta donde sí se simultanean las lenguas cooficiales del Estado y donde, además de disfrutar de la amplia mayoría popular, ostentan la Presidencia.
Políglota y paradójica actuación de Borja, quien había manifestado a los periodistas que en su partido hablarían en castellano porque no iban a hacer “el canelo” ni “cosas raras”, rechazando al tiempo el uso del pinganillo en el Congreso de los Diputados.
Y cuánto mejor nos iría en esta España si su amigo y contertulio, Eduardo Madina Muñoz, hubiera dado un paso adelante y fuera el secretario general del Partido Socialista Obrero Español, intelectual de principios sólidos socialdemócratas, persona centrada, al igual que Francisco de Borja Sémper Pascual.
Qué pena de esta España plagada de políticos mediocres o “apesebrados”, sin otra manera de subsistir que seguir a pie juntillas las consignas partidistas y partidarias. Qué trampa la de las listas cerradas y serviles, cuánto mejor nos iría si los aspirantes a cargos públicos de responsabilidad tuvieran que cumplir los requisitos que exigen a los funcionarios.
Y ahora les dejo, que voy a presenciar un combate de boxeo de “un canelo”, del profesional, mexicano, conocido por el apelativo de Canelo Álvarez, campeón indiscutido en la división de peso supermediano y que, a fuerza de golpes, ha logrado la unificación de los cinco cinturones (AMB, CMB, OMB, FIB y The Ring).
Aunque, puestos a elegir, prefiero la unificación constitucional y con las lenguas cooficiales, que de golpes ya tuvimos bastantes, hace ahora un siglo, cuando comenzó la dictadura del jerezano Miguel Primo de Rivera y Orbaneja.












