En cuestión de una semana, a lo divino y humano se les ha calentado la boca y han dicho una serie de improperios impropios de aquellos que ostentan los cargos en cuestión. En cuanto a lo humano, al presidente Fernández Vara se le calentaba la boca y mandaba a tomar por cu– a aquellos que tratan de poner chinas en el desarrollo futuro de Extremadura. Al día siguiente, reconocía haber sido muy soez, pero no se disculpaba, más bien incidía, en su posicionamiento inicial. En cuanto a lo divino, monseñor Celso Morga, arzobispo de Extremadura, arremetía con virulencia contra la Junta por destinar más dinero a todas las diócesis excepto a Badajoz. No caía entonces el arzobispo que Mérida-Badajoz es una de las tres diócesis extremeñas.
«El que habla se equivoca. Y a mí se me calentó la boca», dijo este viernes el arzobispo, pidiendo disculpas a los técnicos de la Junta y asegurando que hablaba de «memoria» y por «cosas» que había escuchado en la diócesis. No queremos creer que el pastor de la Iglesia extremeña matizase así sus palabras porque en uno de los bolsillos del pantalón llevaba un cheque de 200.000 euros, que es la cantidad que ha dado la Diputación de Badajoz en concepto de subvención a la diócesis de Mérida-Badajoz para la puesta en valor del patrimonio religioso de la provincia. Según informó Morga, se comenzará por el retablo de La Zarza que está en malas condiciones.
A un presidente de la Junta de Extremadura, a un arzobispo de Extremadura o a un periodista, se les puede calentar la boca en un momento determinado pero debe quedarse en lo anecdótico y no convertirse en la norma, porque aquí la norma que hay que cumplir es la del respeto y la pluralidad, como bien recogen nuestra Carta Magna, Todo lo que sea sacar la pata de este banco es criticable y rechazable.
Aprendan Vara y Morga a contenerse porque su contención será beneficiosa para el pueblo extremeño y cada vez que comparezcan ante la prensa tengan un vasito de agua al lado para que no se les caliente la boca.












