De todos los candidatos al premio Nobel de Literatura que conceden el primer jueves de octubre, el nombre que más suena de entre los “tapados” es el del escritor, poeta y dramaturgo noruego de 62 años llamado Jon Fosse, según parece ser porque es noruego.
Después de consultar con el pensador de la foto, me ha dicho que descarte a Jon Fosse, que es muy joven -ejem- y ya tendrá tiempo para esas cosas.
El Pensador me ha dicho (si no acierto, la cristiana culpa recae sobre él) que los demás favoritos que suenan fallan en el equilibrio entre el “espíritu de la época” y las cualidades literarias que exige la Academia Sueca.
Descartados por tanto, Murakami, Stephen King, Margaret Atwood, César Aira (me gustaría que lo ganara aunque solo fuera porque tengo cerca de cincuenta libros suyos, algunos de ellos hasta me los he leído), Antonio Lobo Antunes, Ismail Kadaré, Noé Jitrik, Michel Houellebecq, Salman Rushdie, Enrique Vila-Matas (otros posibles candidatos españoles que añadiría son Arturo Pérez-Reverte y Andrés Trapiello ahora que la derecha está tan de moda). Mircea Cartarescu, Annie Ernaux, Milan Kundera (otro gran candidato aunque solo sea porque tiene ya noventa y tantos años), Ngũgĩ wa Thiong’o, Gabrielle Lutz, Pierre Michon, Anne Carson, Can Xue, Robert Coover, Hélène Cixous, Liudmila Ulitskaya (la segunda que más suena después de Jon Fosse), Maryse Condé, Jamaica Kincaid a los que añadiría a Thomas Pynchon y a Don DeLillo, pero tengo claro que este año va a ganar al único candidato que no he nombrado: el mexicano Homero Aridjis.
Homero Aridjis nacido en 1940, es un poeta, novelista, activista ambiental y diplomático mexicano reconocido por su independencia intelectual, creatividad literaria y originalidad poética. Ha publicado 48 libros entre los de poesía y de prosa. Eso dicen en Wikipedia.
La clave para que Homero Aridjis sea mi candidato perfecto aunque no he leído nada de él, está en las palabras “activista ambiental”.
Con ellas reúne el necesario equilibrio entre “el espíritu de la época y literatura” que exige la Academia.
Se admiten apuestas. Aviso que llevo años haciendo mis predicciones y no acierto ni una. Eso sí, nunca le había preguntado al Pensador de Rodin como he hecho este año.












