El día 25 de marzo de 1936 tuvo lugar la rebelión campesina extremeña que conllevó la invasión de fincas y la ocupación pacífica de un total de 250.000 hectáreas por parte de 80.000 yunteros. ¡Ésos fueron “okupas” y no las de Unidas Podemos!
Protestaban, entre otras, por la jornada laboral impuesta de “sol a sol”. En Suecia esto no hubiera sido posible, entre otras razones, porque sin llegar a ponerse el sol, amanece a eso de las tres y media de la madrugada. Así que la duda, a esas horas, es saber qué crema facial es la adecuada, ¿la de día o la de noche?
De lo anteriormente narrado hace casi un siglo y, aun cuando el astro rey marcaba los tiempos antaño, al carecer de reloj los campesinos, en la actualidad y de vacaciones a las siete y media desayunando. Personal joven e inexperto, lentos y tranquilos (en Marbella no aguantaban una jornada), sin duda deliberadamente pausados, que obligan al deleite en los productos locales.
Te acomodan protocolariamente y, como de ocupaciones y reparto va el artículo de hoy, no es extraño que invadan los predios ajenos, adueñándose de la parte de la mesa no ocupada. Usufructo curioso, máxime en un hotel de lujo, compartiendo mesa y mantel en distintos idiomas.
El café expreso, bajo petición y con grandes dosis de paciencia, pues también aquí ha triunfado el modo americano, caliente y aguado. Pareciera que el orden de los factores no alterara el producto final, tal y como ocurría en la España de postguerra dónde la leche brillaba por su ausencia en aquella achicoria diurética y depurativa.

Excelente el bollo tradicional de canela, Kanelbullar, bocado ligero imprescindible en la fika o pausa para el café. Donde harina, azúcar, mantequilla y leche ayudadas de la levadura, sal y huevo son los ingredientes precisos de esta verdadera obra de arte gastronómica. El bodegón lo completan las fresas autóctonas que con crema batida dan lugar al afamado postre de lujo, vispgrädde.
Bien dormidos y bien comidos, partimos prestos hacia el Palacio Real, innecesario el autobús que nos transporta y que bien se puede sustituir por un agradable paseo matutino de apenas doscientos metros. Se conoce que alguien de la organización no se ha fijado en el buen estado físico, magnífico desarrollo corporal y la atlética conformación de los componentes de este auténtico “dream team” de los seguros nacionales.

Interesante palacio, si no lo comparamos con el Palacio Real de la capital del Reino de España. Las monarquías, aunque son formas de gobierno de siglos atrás, aún están fuertemente arraigadas a las estructuras sociales y simbolizan la unidad de las naciones de las que se benefician. El origen de la monarquía sueca tiene una historia que se remonta mil años atrás.
Lo más llamativo es el cambio de guardia, espectáculo militar que conlleva la afluencia de gran cantidad de turistas y que no deja de ser una suerte de coreografías y malabarismos sincronizados. Escasa presencia de mujeres en las fuerzas militares de la Guardia Real Sueca (guardia de los castillos de Estocolmo y Drottningholm) honoraria del jefe de estado y la familia real.
Apenas una calle y llegamos a la plaza Stortorget de Gamla Stan, en la ciudad vieja y en el mismo edificio que la Academia Sueca y la Biblioteca Nobel, donde se ubica el museo del mismo nombre. Recomendable, especialmente a los mediadores de seguros, por continente y contenido, ya que se encuentra en el antiguo edificio de la Bolsa de Estocolmo, Borshuset, en el lado norte de la pintoresca plaza. Rinde homenaje a Alfred Nobel y a los premiados con el galardón internacional así denominado.
Y como en toda excursión que se precie, les doy la tarde libre, para compras de recuerdos y paseos por la kilométrica calle de tiendas. Ya les adelanto que mañana vamos a descubrir nuestro particular: “Españoles, por el mundo”.












