No puedo por menos que estar de acuerdo con lo que decía Sir Walter Raleigh en su Libro History of the World,( Historia del Mundo) de 1617 :«No puedo por menos que ensalzar la paciente virtud de los españoles. Pocas naciones, o acaso ninguna, han soportado tantas desdichas y padecimientos como los españoles». Y aunque se refería a la colonización, que ahora se llama «encuentro» de los españoles, en América, la verdad, es que esta frase se puede aplicar a todos los momentos históricos, vividos en España y, por supuesto, incluir el momento actual.
Y aunque parece un contrasentido, siempre ha habido un sentimiento de pertenencia a un lugar que nos identifica, como se puede rastrear a través de la Historia y sus personajes, aunque alguno como el director de cine Trueba en el 2015 dijera “Nunca me he sentido español, ni cinco minutos de mi vida», lo que confirma este contrasentido, todavía en la actualidad.

La primera noticia que tenemos de un personaje emeritense es la de Deciano, en Roma, por unos versos del poeta Marcial, natural de Calatayud, en el s. I. En uno de ellos dice:»Emerita Deciano meo» ( A mi amigo de Mérida, Deciano). Algunos hablan, de este personaje, como poeta y hombre culto ( hay un gran estudio de Luis Argüello sobre él) pero debió de ser más conocido por su quehacer como jurisconsulto, que le permitiría hacer fortuna y formar parte de la élite del poder y la cultura de la ciudad, y hasta posiblemente, formara parte del poderoso grupo de presión e influencia hispano, que se instaló en Roma, y que adquirió su mayor influencia en la época de los emperadores hispanos, Trajano y Adriano, que por los versos que hiciera, que desconocemos. ¿Por qué acude Marcial a Deciano?, pues porque los escritores, buscaban la amistad y la ayuda de los ricos y poderosos, para vivir, pero sobre todo, porque además de rico, era «Hispano» y esperaba que le proporcionara medios económicos, de los que andaba muy escaso.
Alicia Canto, estudió la existencia de un clan hispano en el s. II en Roma, y analizó la dinastía de los Antoninos como una dinastía propiamente hispana, desde Trajano hasta Cómodo. Esta aristocracia hispana romanizada, habría estado compuesta por un “grupo amplio y poderoso de senadores y équites hispanos en Roma, elevados desde épocas de Augusto, pero especialmente bajo Vespasiano».
Todo esto, nos muestra el sentimiento, desde al menos la época romana, de pertenencia a un país común, y tanto si eras de Mérida, como de Calatayud, lo importante era, que eras Hispano.
Resulta muy curioso, que el nombre «español», se le diera a los del noroeste de Hispania que en el S.VIII huían de la invasión musulmana. Los habitantes «del actual sur de Francia acuñaron el gentilicio ‘espanhol’ (evolución del ‘hispani’ por adición del sufijo provenzal ‘ol’, ‘hispaniol’) para referirse a los refugiados hispanogodos en la Francia carolingia. Posteriormente se extendió por toda la Península».

Así es que, los primeros que fueron llamados «españoles», y que hicieron que este nombre se acuñara para toda España, fueran los habitantes de una región de la que algunos quieren separarse de ella, Cataluña. Con la Reconquista, toda España, se llenó de castillos, con los que se protegían los habitantes de un territorio, de los ataques de unos y otros. En una parte de ella se llamaron castellanos, y el territorio donde estaban, Castilla. En el s, XII, en el noroeste de España se empezaron a llamar «castlá» a los habitantes de los castillos de esta zona, nombre procedente de los términos franceses chastelain y châtelain, y con el tiempo y el uso, la palabra evolucionó en » Catalunia.» O sea, que el origen de la denominación de un territorio español como Castilla o Cataluña. es el mismo.
Algunos consideran que el día 8 de Mayo, se debería conmemorar, «el inicio de la UNIDAD de España», pero ¿por qué? En la época romana vemos la división administrativa de Diocleciano, en la que Mérida era la capital de Hispania, o sea que ya constituía que todo ya constituía un territorio único.

El motivo de referirme a esta fecha, es, porque es el aniversario del III Concilio de Toledo, acontecimiento en el que se produciría, el: «Acta del nacimiento de España.», como lo definen algunos, aunque mas bien debería llamarse de «Re-nacimiento».
A esta afirmación se le pueden poner muchos peros. Porque en España, las tendencias separatistas han sido protagonistas continuas a través de toda su Historia. Sin embargo, hay un elemento común que parece ser un contrasentido a esta realidad: el sentimiento de pertenecer a un país que une a todos, desde épocas muy antiguas, como hemos podido comprobar.
¿Y qué tenía que ver el Concilio con la unidad Hispana? La Conversión de Recaredo al catolicismo, en el III Concilio de Toledo (589) adquiere una significación mayor, en la Historia de España, que la mera conversión religiosa, esta acción superaba lo religioso, para adentrarse en una gran decisión política. Los godos descendientes del elemento germánico; suevos y visigodos, constituían una minoría poblacional en comparación con la masa hispanorromana, que en su mayoría eran católicos, frente a la minoría goda que eran arrianos. Pero los godos detentaban el poder político y poseían el ejército. El dualismo religioso era el reflejo, también, del dualismo étnico. La desaparición del arrianismo oficial, implicaba por lo tanto, la desaparición oficial del etnicismo, constituyéndose tras la conversión de Recaredo, en una nación homogénea en su destino y su lengua, pues se adoptó definitivamente el latín como lengua oficial, con algunas lógicas influencias germánicas.
Uno de los grandes protagonistas de este Concilio, al que se ha olvidado o incluso sustituido, fue el emeritense, aunque no lo fuera de nacimiento, obispo Mausona, cuyo nombre en las Actas aparece bajo el del Rey Recaredo, indicando, que él presidió este Concilio.
Sin embargo esta Unidad, se ha roto en nuestra historia varias veces.

Dicen que el Canciller Otto von Bismark, dijo una frase, con la que muchos están de acuerdo : «España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido». Y es que tenemos el record de Presidentes de Gobiernos que nos hemos cargado, cinco: Prim, Cánovas, Canalejas, Dato y Carrero.


Y si a esto añadimos las divisiones históricas del territorio, como la presencia en la zona costera de Bizantinos desde Cádiz hasta Denia, en el s. VI. O los diversos reinos cristianos en la Reconquista, y los reinos de Taifas entre los musulmanes, o los Cantonalismos de la Primera República, no ha habido período en el que no se haya querido romper esta Unión, como ahora lo han querido hacer los Catalanes o quieren conseguirlo los partidos independentistas vascos.
Incluso las guerras civiles, han personalizado las «dos Españas», y que nos han colocado en el país de Europa, que más guerras civiles ha tenido, en los últimos tiempos.
Y uno, tras leer las palabras del Canciller Bismark, «España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido».
No se le puede más que darle la razón.
-La has clavado Otto.
Y después de tantas vicisitudes… seguimos igual, y es que, no tenemos remedio, el no querer ser españoles, definitivamente, es una señal de identidad, que, nos define como tal.












