El staff técnico de Luis Enrique en la selección española está compuesto por veinte personas. Tiene desde entrenador de porteros hasta entrenador mental, entrenador de rehabilitación, analista jefe, analista de vídeo, un director médico (que lleva con la selección desde hace trece años), cuatro fisioterapeutas o una gerente mediática como relaciones públicas. Y hasta hay una persona, Rafel Pol, que hace de preparador físico y de segundo entrenador.
-Con tal despliegue técnico, antes de hablar mal de Luis Enrique me lo pienso un poco. Eso sí, si “ese” es el nivel y decimos que Luis Enrique es muy malo, de Fernando Santos el entrenador de Portugal ni hablamos.
-Es curioso que cuánto más técnicos y especializados son los futbolistas, más feo -por calculado- se vuelve el fútbol. Ya solo cuenta ganar. Es lo que da dinero. Los jugadores no arriesgan, por eso los regateadores al estilo Onésimo Sánchez son como agua de mayo. Si los hay se llaman Vinicius, Dembelé o Samuel Lino. En España tenemos a Traoré, Nico Williams, Yeremi, Pedri…regatean, pero no es igual.
-Luis Enrique demostró ayer una vez más que quiere todo el tiempo el balón, pero claro, no es Guardiola (ni tiene a sus jugadores) por eso en vez de a Eric García ayer puso a Guillamón aunque no sepa defender.
-La columna vertebral del equipo para el Mundial para Luis Enrique está formada Unai Simón, Busquets (se habla de Iniesta y Xavi pero ¿y Busquets?) y Morata. Y Laporte si se recupera. Luis Enrique me recuerda a un entrenador del Athletic para el que el esquema del equipo se basaba en cuatro tipos también de casi uno noventa: Gorka Iraizoz, Amorebieta, San José y Llorente.
-Con los jugadores de tanta calidad como tiene Portugal (Bernardo Silva, Bruno Fernándes Digo Jota, Joao Félix, Guedes, Nuno Mendes…) y no han podido demostrar nada. Lo mismo la culpa la tiene el aburrido Luis Enrique con su tela de araña de pases y control.
-La frescura de Nico Williams, de Gavi (a Gavi -18 años recién cumplidos- por el ímpetu que le echa a cada balón roza la tarjeta amarilla en cada jugada por lo que quizás lo reserve para las segundas partes y eso que es casi tan bueno como el Isco de los viejos tiempos).
-Ayer muy bien tanto Rodri como Pau Torres o los laterales Gayá y Carvajal (que es junto a Ceballos al único del Real Madrid que llevaba al Mundial, Asensio, a pesar de su inmejorable tiro lejano y visión de juego, no defiende porque no sabe y eso en el fútbol de hoy en día -y de siempre- no sirve, es como lo que le pasaba a Iván de la Peña que no llegó a más por ese “defectillo”).
-Para desatascar partidos como el de ayer -aunque le salió bien- yo llevaría a Muniain (soy del Athletic ¿se nota?) y hasta a Berenguer y por supuesto a Canales. Y a Iago Aspas también. Y no solo como premio, aunque para Luis Enrique, para su “estilo”, no sirve. Borja Iglesias (o Abel Ruiz o Joselu) es el perfecto sustituto de Morata. Y si Fernando Llorente tuviera diez años menos, lo llevaba.
-Íñigo Martínez si está bien le da carácter y personalidad al equipo. Está claro que Laporte, Pau Torres e Íñigo Martínez abarcan más espacio y se hacen respetar más que Eric García y Guillamón. Y juegan el balón. No se puede pedir más a los defensas centrales.
-Sergio Ramos está claro que ya no. Aunque de aquí a noviembre se ponga en forma, al estar más lento, le caerían más tarjetas amarillas.
-Y por último, qué decir de Cristiano Ronaldo. A cinco meses de cumplir 38 años se ha convertido en lo que antiguamente se llamaba “delantero estorbo”, pero por lo que estorba al ritmo de su equipo. Ayer mismo se demostró que Morata es, ahora mismo, mejor que Cristiano Ronaldo. Solo hay que ver cómo presiona Morata o cómo aprovecha lo poco que tiene. Ronaldo, cosas de la edad, no es el que era.
-En definitiva. Fútbol es fútbol. Para ver riesgo y belleza en los partidos de Luis Enrique hay que esperar a los diez últimos minutos.












