Mucho látigo ha restallado sobre nuestro cuerpo como para rendirnos. Como si la historia de España no fuese un viaje de ida y vuelta entre las fuerzas de progreso y la reacción. “De todas las historias de la historia la más triste sin duda es la de España, porque termina mal. Como si el hombre, harto ya de luchar con sus demonios, quisiera terminar con esa historia de ese país de todos los demonios” -Gil de Biezma-.
No esperéis que abunde en una autocrítica que acabe siendo una autoflagelación. No busquéis razones metafísicas para entender una derrota sin paliativos. Lejos de mirar al lado para confrontar por encontrar culpables, reniego de esa mirada corta que nos lleva a la decepción y al desengaño. Es la esencia misma del hombre. Por ese camino ya hemos pasado antes y nada nuevo nos traerá bajo el sol. Tampoco estoy negando la reflexión; que debe ser amplia y con profusión. Claro que se han cometido errores de bulto, como animar el ruido entre los propios, que taladra la cabeza de la gente sencilla, que bastante tiene con llegar a la noche de sus días.
En mi pueblo, más de lo mismo. Dice una gacetilla de Extremadura que el alcalde “alcanza la hazaña de una cuarta mayoría”. Como si a muchos nos sirviera para algo su hazaña, como si no supiésemos que estamos condenados a ser una proyección de Sísifo, como si fuéramos a creer que nos ha tocado la lotería por escucharle mentir cuando dice que “él ha hecho el milagro de los panes y los peces”. Que él tuvo que enfrentarse a cinco mil desempleados. ¡Falso! Cuando entró Pizarro en la alcaldía, en junio de 2011, los registros oficiales de paro marcaban 3.834 personas en desempleo y con él se incrementó el paro un 54% en febrero de 2013, hasta las 5.911 personas. Luego fue descendiendo este número; sobre todo porque en esta última década han desaparecido del censo de Plasencia más de 1.700 personas en edad activa, que emigraron. Estos son cuentas, no sus cuentos. Pero sigamos disfrutando de su hazaña. Tiempo tendremos de llamarle la atención en el caso de que vuelva a mentir.
Una mujer, que nadie conocía hasta ahora, gobernará en mi tierra. Se dió a conocer por no saber dónde enchufar su móvil en un vagón de tren. Ese es el nivel. Anuncia el maná de la bajada de impuestos y un plan de natalidad; esa es toda su mochila de propuestas. Hija política de Monago. Como si no conociéramos lo que significó en su momento. Como si no supiésemos lo que costó echarle. Pero siempre vuelven porque es la ley de la gravedad de la vida. En nuestra psicología hay una tendencia autodestructiva como pueblo. Cuando todo va bien, o tenemos los indicadores más positivos, nos da un vértigo y sentimos una culpa por así vivirlo, necesitando un autocorrectivo.
Pero hoy, es un día de fracaso y afortunadamente la gente de izquierdas nos hemos educado en las derrotas. Mi dignidad como ser humano no está afectada; mi ánimo sí, pero todos sabemos que somos emociones y que las filtramos por momentos para volver a nuestra esencia. ”Grave culpa mía, lo sé. Lo mejor es que tengo la insolencia de defender esta culpa y considerarla casi una virtud” -Pier Paolo Pasolini-.
Ya estamos dispuestos para enfrentar, de nuevo, al ganador deshonesto, al prevaricador oportunista, a los que limitan el presente y a los neuróticos del éxito. Puede que al mundo postmoderno le sea necesario un acopio de nuevas esquirlas incrustadas en sus cuerpos. ¿No queréis una taza?, pues el día 23 de julio tú decides la despedida y podrás disponer de tu modo de flagelo. Y luego, acuérdate de lo que un día pudiste ser.
Ya os he dicho que no esperéis que me vuelva contra los míos. La dialéctica de la historia me enseñó que hay que confrontar contra el que pretende arrancar tu espacio y tus derechos. Y a esos, yo los tengo muy identificados. Salud.













Unas buenas reflexiones. Gracias por ellas. ¡A siguil en la barricá, que non podrán con nusotrus, mal que les pesi a los muchus probis jartus de pan que continúan lambiéndulis el culu a la casposa, trumpista y carlistona bandá de gaviotas carroñeras y a los del colol verdi jiel, de pelu en pechu y de las Españas imperialis!
Gracias, amigo. Un abrazo. Salud
Los tiempos difíciles crean hombres duros
Los hombres duros crean tiempos fáciles
Los tiempos fáciles crean hombres débiles
Los hombres débiles crean tiempos duros…
Y vuelta a empezar, no sé si hace falta que te explique qué ahora estamos en la era de los hombres débiles.
Saludos
No todos. Pobre pecador. Haberlos fuertes, haylos. Salud.
Por eso, Pobre Pecador, gran parte de los extremeños, han decidido cambiar en estas elecciones. porque es cierto tenemos, por poco tiempo ya, hombres muy débiles que han creado tiempos muy duros para los extremeños.
A ver si ahora acertamos.