No, no fue por culpa de Raymond Queneau y su libro “Cien mil millardos de poemas” (cien mil millardos son cien billones) (de poemas). Es cierto que existe este libro. Está compuesto de diez sonetos y cada renglón de cada soneto es una tira que se puede mezclar con las otras hasta dar esa cifra de poemas.
Queneau era un tipo muy raro (genial y tal y cual) pero para fabricar su “instrumento” se fijó en cómo funcionaba un libro infantil titulado “Cabezas locas”.
Como para mí Facebook es una especie de Diario personal que uno grita en mitad de la Plaza de España de su pueblo, no quiero dejar de contar una especie de divertimento.
Hace años leí que una poeta brasileña (creo recordar) dijo que había escrito mil poemas seguidos, cada día uno hasta llegar a esa cifra. Le comenté a un amigo poeta que eso era una tontería, que cualquiera que se lo propusiera podía escribir mil poesías seguidas. Yo mismo. Y hasta mil y una para batir el récord sería capaz de rellenar. Mi amigo se reía. No conocía mi desconocida constancia.
En ningún momento hablamos de calidad, de rima asonante o consonante o imposible, de métrica, longitudes, estructuras, sonoridad, encabalgamientos, metáforas y esas cosas que hacen que un poema sea un poema.
Y me puse a ello. Empecé a finales de diciembre de 2011 y terminé casi siete años después. Día a día, recién levantado, me ponía a escribir una cosa de esas (me da un poco de respeto llamar poesía, poesía es lo que hacían Antonio Machado, Cernuda, Lorca, Aleixandre, Rubén Darío, Gabriel Celaya, Ángel González y demás).
Incluso las llamé “Una al día”.
No escribí mil y una. Lo dejé cuando llegué a dos mil quinientas. Sí. Ahora tengo cincuenta documentos en pdf con cincuenta “una al día” cada uno. He seguido escribiendo más cosas de esas. Por ahí andarán. La cifra ya da igual.
No es falsa modestia. A cierta edad estas cosas del ego inflado lo único que nos hacen es perder el tiempo. Y yo tengo cincuenta y ocho años, estoy en esa edad en la que Enrique Rojas en su libro “¿Quién eres?” define como “la madurez es aquel estado de conocimiento y buen juicio, prudencia y saber, que se ha ido alcanzando y que lleva a gestionar de manera positiva la propia psicología”.
Pues eso.
Ahora solo me falta buscar a un editor que me imprima en forma de libro (en papel) los cincuenta pdf a un precio razonable, muy razonable.
De paso, pongo por aquí algunas “Una al día”. Estas son las tres primeras de las dos mil quinientas. Ya digo que para mí -aunque de mucho valor porque forman parte de casi siete años de mi vida y si no nos “defendemos” a nosotros mismos no sé quien lo va a hacer por nosotros- no son poesías, son “artefactos” de variada índole.
Esto escribí a partir del 23 de diciembre de 2011:
CRISÁLIDA
Ojos promontorio
y atisbo de celofán.
Susurros de terciopelo
y la sonrisa de la mujer más vieja del mundo.
Aleve savia volcánica
como nervios de la espera,
como erratas de carmín.
Tu pasado,
cuando despliegas las alas
aletea como los genes del mundo.
Sollozas y expandes tu cobijo
y se ensancha la luz que ciñe tu pasado,
ese desfiladero de la lejanía.
1984, ORWELL
Noticia de última hora:
La delegación de Recursos Humanos
modificará a sabiendas,
el sistema de recepción de firmas
de los funcionarios del Excmo.
Convertirá el centro de la ciudad
en subsedes.
Ejemplos.
Si usted,
ínclito y probo envidiado,
con la fruición radiomacutiense que le caracteriza,
va a desayunar al Cachicho copas o al Menfas bar,
allí encontrará suficientes,
hojas volantes,
hojas de control y descontrol,
En ellas constará nombres y apellidos,
pseudónimo,
sección, cuadra o leonera,
fecha do nascimento,
altura, peso y fogosidad.
La división será tal como sigue:
1-Los que desayunan:
cachuela,
paté,
mantequilla (con sal, sin sal)
catalana (con o sin) (jamón)
con café y zumo
con descafeinado (de sobre o de máquina).
2-Los que solo miran o van al Mercadillo de los martes.
3-Los que venden pañuelos en los semáforos.
4-Los que hablan mal de los podadores y demás grupos E.
5-Los que sudan como lamelibranquios.
Y las también.
Y así en:
Cachichos club,
Entrecañas y barro,
Vía Flavia,
Edma,
El Ritz,
Café Gijón ,
en Ca Lanamari.
Zepelina, Mercuri, Minister, Las Mazas o en El Tabarín, las noches de Extremadura,
cada uno firmará en la hoja correspondiente,
y todo quedará bajo control.
Las alegaciones,
con o sin faltas ortografía, patadas al diccionario o rimas y leyendas,
por escrito,
al maestro armero.
Abstenerse resabiados,
colmillos retorcidos
y psicópatas en general.
CUADRO CON FLORES AMARILLAS
Allá,
en lontananza,
entre un mar de amapolas rojas
y un bodegón de uvas borrosas,
escondido entre dos ciertas macetas,
deslumbran los matices de luz del cuadro
del que sobresalen dos montículos
con forma de huevos fritos.
O de sostén de copas ínfimas y de tirantes verdes.
Son señales que como altozanos,
cortan el cielo azul del mar,
en contraposición del lánguido gris del cielo,
dando densidad a un sinfín de margaritas
monstruosas.
Margaritas atroces
que en el cotejo con el resto de la pintura
en su deforme intensidad,
espejean la vista acosando
como sexos amarillos y hambrientos,
devorando con fauces pajizas,
la distraída mirada del paseante.
Fin.












