1.- Recuerdo que hace muchos años me enteré (qué poco “periodístico” suena esto) de que en un colegio quisieron hacer una “Escuela de padres” (no sé por qué la llamaban así porque la mayoría de las personas que iban a las reuniones o a recoger a los niños eran las madres o las abuelas “autorizadas”) en donde psicólogos, sociólogos, pedagogos y expertos en Educación asesorarían a padres y madres sobre qué podría ser lo mejor para sus vástagos.
Si al colegio asistían -un suponer- trescientos niños y niñas, a la primera convocatoria de la “Escuela de padres” se presentaron quince o veinte padres y madres. Casualmente y según me contaron, solo se personaron las familias que no lo necesitaban o que menos precisaban de dichos psicólogos, pedagogos y demás.
Entre las excusas que se escucharon como “justificante de ausencia” de los que no fueron, se pudo escuchar:
“Sí, como si esos supieran mejor que yo lo que necesita mi hijo”.
“Qué manera más idiota de gastar el dinero. A saber cuánto se lleva cada uno de esos”.
“No tengo tiempo para perderlo en tonterías”.
“¿Y quién hace la cena y friega los platos mientras escucho a esos enteraos?”
2.- ¿Cuántos padres y madres han leído enteras todas las leyes de Educación españolas comprendiendo lo que dicen BOE en mano? No conozco a nadie que disponga del tiempo y la capacidad suficiente.
3. -Cuando uno escucha que “los jóvenes de ahora lo tienen todo menos la cultura del esfuerzo” le entran ganas de convertirse en el mayor demagogo de todos los tiempos haciendo una sola pregunta: ¿En el Vacie, las Tres mil viviendas, la Cañada Real, las Barranquillas, Valdemingómez, El Cabanyal, la Mina, Lo Campano de Murcia, Palma-Palmilla en Málaga, la barriada del Príncipe Alfonso de Ceuta, Almanjayar en Granada, el Cerro de los Palos en Toledo, Son Riera de Mallorca los jóvenes lo tienen todo menos la cultura del esfuerzo?
4.- El esfuerzo: desde que tengo uso de razón los medios de comunicación han machacado a la juventud con anuncios publicitarios o concursos de televisión en dónde, primero, que lo único importante en la vida es el dinero y luego, que si quieres conseguir dinero tienes que ser futbolista, cantante, masterchef y ahora youtuber o tiktoker. Oficios todos en los que no te tienes que esforzar mucho. Si es que por “vender” nos venden a Nadal o a Messi (por ejemplo) como dos fenómenos. Nadie cuenta nunca las miles y miles de horas (y no solo estos dos deportistas, todos) que echan para conseguir algo para lo que ya servían.
5.- Ahínco, tesón, furia, voluntad, pasión, entusiasmo, constancia, tenacidad, empeño, horas y horas quitadas al sueño o a estar con tus amistades. Eso es el esfuerzo que puede desaparecer de un plumazo si te machacan (¿con la realidad?) diciéndote que por mucho que estudies acabarás como mucho de camarero en un pub inglés o de becario hasta que cumplas treinta y cinco años. O que da igual lo que estudies que los alumnos de un Colegio Mayor como otro cualquiera, son los que ganarán dinero.
6.- Postdata y resumen: me he puesto así porque mi hija tiene un examen sobre la Generación del 98 y para ayudarla, me he pasado toda la tarde (iba a escribir «he perdido toda la tarde», pero no) buscando datos sobre Azorín (he empezado a leer “La voluntad”), Baroja (ídem “La busca”), Unamuno (lo mismo digo con “Abel Sánchez”), en libros de José María Martínez Cachero, Rafael Narbona, Félix de Azúa, Josep Pla y hasta en uno de Rafael Cansinos Assens porque no tenía otros. Y eso que me gusta la Literatura.
7.- La última: necesito que alguien me diga que la culpa de que la Educación vaya regular u horriblemente mal, es de los docentes que tienen muchas vacaciones y que los libros están muy caros (¿en la Educación Pública no son gratuitos?). De la cultura del esfuerzo, ya tal.
Fin.












