A Fernando Pizarro, el alcalde de Plasencia, más que cien días de gracia le hemos regalado once años. Una ventaja excesiva manejada sin obstáculos. Está claro que la ausencia de una contraparte fuerte durante tanto tiempo hace que haya sobredimensionado sus posibilidades en política. En este momento da la sensación de encontrarse sin red, sin aliados, acompañado de un equipo que, con matices, también ha vivido la mieles del triunfo, pero que desde el punto de vista de la gestión municipal tan solo ha abrigado al alcalde en proyectar su ineficacia. Pizarro no es diferente a cualquier mortal respecto al alfa y beta de los ciclos y la necesidad de conciliar el momento en el que se debe percibir la hora exacta en el que la marcha es obligada.
La evolución natural de cualquier estrella del universo es inevitable. La confluencia de un buen diseño mediático, aunque costoso, la desmoralización de los socialistas placentinos tras su disolución como agrupación y su presentación como persona afable y aparentemente conciliadora fue la pócima encantadora para acumular tres victorias electorales. Ha disfrutado, hasta ahora, de una burbuja donde todo eran buenas noticias porque cuando era cuestionado, sus redes mediáticas ahogaban las voces discordantes. Quien manejaba la confrontación, según el momento, era él con la vieja estrategia, que no por sabida deja de ser eficaz algunas veces, de buscar enemigos fuera de su espacio.
Su solidez mediática de otro tiempo se agrieta porque entran actores nuevos en esa dialéctica de una Plasencia sin rumbo, la oposición socialista se ha recuperado de su pasado traumático y la frescura con la que inició su periplo en la alcaldía se ha desmoronado. Casi una docena de años confrontando, equivocadamente, con todas las administraciones, también dentro de su partido, ha potenciado sus debilidades. Aunque el futuro de María Guardiola no tenga muchas certidumbres, pudiendo ser descabalgada tras las autonómicas, la opción de Pizarro a presidir su partido es “tempus fugit”.
Todos hicimos quinielas respecto a su progresión política, una vez que confirmó que no se presentaría a la alcaldía de Plasencia. Aquella frase de “Yo no estoy en política para ganar congresos, sino para ganar elecciones”, no dejó de ser una frase bien diseñada pero una coartada demagógica para justificar su vuelta a Plasencia, habiendo obtenido una derrota sin presentar batalla. Bastó una entrevista con Feijóo para descarrilar su candidatura y sólo ellos saben si hubo un cambio de cromos. Descartado su papel en Extremadura al estar repartidos los niveles sustantivos del organigrama del partido, una opción de salida sería Madrid, aunque eso se vende caro.
En Plasencia, le quedan otras opciones: mayoría electoral, un Alcaldía con prestamos o vivir la pérdida de la Alcaldía. Las tres son posibles con repercusiones importantes para la ciudad. En los dos primeros casos la legislatura se le va a hacer muy larga, porque el alcalde, desde hace un tiempo, ya tiene quién le escriba. Cada vez tendrá más escribanos, entendidos como nuevos frentes. Por cierto, me cuesta trabajo entender la maniobra tan antidemocrática del PP con respecto a su candidatura regional. Pasado el toro, pienso que no midió sus fuerzas reales, porque imagino que tendría buen conocimiento de un Monago perdonavidas, altanero, con el objetivo único de salvar el culo.
Están cambiado las condiciones objetivas para que Pizarro pueda perder la Alcaldía. Han sido tres legislaturas donde ha ido acumulando errores, cadáveres políticos, intolerancia y sobre todo mucha soledad. Claro está que él tiene también mucha fortaleza en sus partidarios e intentará mantener músculo, aunque estará por ver. La percepción que la ciudadanía tenga respecto al socialismo regional será vital para la reconversión de voluntades. El Presidente G. F. Vara debe activar palancas de inversión para nuestra ciudad porque él también es candidato en Plasencia, donde siempre gana; razón de más para comprometerse con proyectos y concreciones presupuestarias.
Tiempo tendremos de valorar los avances conseguidos por Fernando Pizarro, si los hubiera, pero se ha roto un paradigma sobre las bondades del alcalde irreductible, que ha durado demasiado tiempo. Para todos aquellos que sepan leer sin orejeras, Plasencia durante las legislaturas de Pizarro ha aumentado el número de personas mayores en más de un quince por cierto frente a un tres por ciento en la provincia de Cáceres, disminuyendo la población activa en un seis por ciento y reduciéndose los menores de dieciséis años en un diecinueve por ciento, según datos del INE. ¿Algo pasa en Plasencia, no?
Cuando bajemos a los datos de empleo, población, creación de empresas, bajas temerarias, amén de conflictos como el endeudamiento del Ayuntamiento, fondos europeos, polígono industrial inexistente, liquidación del presupuesto de 2021, la privatización de la Casa del Deán o la obra fallida de la Residencia de Mayores, seguro que Fernando Pizarro va a tener, cada vez más, ciudadanía y oposición que le escriba. Entre ellos, yo, en este diario, aunque le moleste.













Que sabía opinión o descripción la escrita por el Sr Coque. Coincido contigo amigo Coque…
Muchas gracias, amigo Temafu. Plasencia depende de toda la ciudadanía que pensamos que debe ser recuperada. Salud.
Una radiografía perfecta de la situación
Ahora falta que la ciudadanía sea consciente de que es necesario Recuperar Plasencia. Salud, Laquel.
Correctísimo Coque, coincido igualmente contigo.
Ese es el camino. Templanza y corrección en la crítica. Eso no quiere decir que no se sea contundente. Hay que normalizar la crítica. Salud, Juan Manuel.
Enhorabuena Miguel por tu crónica de la realidad que nos ha tocado «sufrir» a todos, estos años. Porque esto nos afecta a todos.
Y lo malo, Nacho, es que nos puede seguir afectando a peor. Imaginar otros cuatro años aislados, sin alianzas externas, sería la decadencia absoluta. Gracias. Un saludo
Análisis acertado y real como la vida misma. El que non quiera verlo que no lo vea. Pero la realidad es la que es y el desarrollo de la Ciudad sigue estancado en sus 12 años de gobierno.Su mendacidad ,postureo,fotos, narcisismo,anuncios, propaganda… Asi no se gobierna una Ciudad y la lleva a donde está. Las tres hipótesis que marca el columnista son exactamente asi. Somos los placentinos los que tenemos que ser mas reflexivos y no dejarnos encantar con cantos de sirena, que es lo que le gusta practica.
Gracias, Julián. Coincidimos en el análisis y en la importancia de que nuestra ciudad no pierda peso en el conjunto de nuestra comunidad extremeña. Mi enhorabuena, por hablar claro. Es muy necesario afirmar que hay otra forma de gobernar. Saludos
Totalmente de acuerdo
Exactamente esta es la realidad que vivimos desde hace tiempo.