El obispo de Plasencia ha aprobado con nota el duro trance de tener que enfrentarse a los abusos a menores en el entorno de la Iglesia católica. Con su carta abierta publicada ayer por Diario de Plasencia, monseñor Ernesto Jesús Brotóns Tena, viene a reconocer que en nuestra Diócesis hay cuatro casos que están siendo investigados y que no piensa hacer la vista gorda ni mirar hacia otro lado en todo lo que se refiere a este asunto.
Según el informe de la oficina del Defensor del Pueblo sobre los abusos a menores, se constata que en toda España en el ámbito religioso, el problema habría afectado a un 1,13 % de los adultos en España; un 0,6 %, víctimas de abusos cometidos por un sacerdote o religioso católico.Por ello, el obispo placentino afirma que «no podemos mirar hacia otro lado».
Monseñor Brotóns Tena descarna su corazón para asegurar que: «Reconozco que un solo caso es ya motivo de vergüenza y de dolor. No solo defrauda la confianza puesta en nosotros; hiere y genera daños irreparables, escandaliza y nos convierte en un antisigno del Evangelio que estamos llamados a transmitir».
Por este motivo, dice el prelado, conviene, «por otra parte, no olvidar que tras las cifras hay rostros, que no pueden ser instrumentalizados y que requieren de nuestra atención.» Esta razón, lleva a monseñor a afirmar tajantemente: «Quiero dejar claro que no dejaremos de pedir perdón a las víctimas y a sus familias, a la sociedad y a todo el Pueblo de Dios, ni de trabajar y poner todos los medios necesarios para, en la medida de lo posible, reparar el daño, sanar heridas, y prevenir y combatir cualquier forma de abuso, porque queremos ser parte de la solución y no del problema».
Monseñor Ernesto Jesús Brotóns Tena es consciente que las víctimas son lo primero, que hay que ponerlas en el centro de cualquier actuación y que siempre hay que «dar un paso adelante en las medidas de reparación que ha de ser «sistémica e integral». Un punto a favor de la Diócesis de Plasencia, a pesar de los cuatro casos denunciados, es el reconocimiento que el informe del Defensor del Pueblo al esfuerzo que ésta hace «por ser lo más transparentes posibles», lo que para el obispo es digno de «agradecer con toda humildad». Monseñor Brotóns se muestra enérgico a la hora de reconocer y agradecer el trabajo de la Oficina de Protección de Menores, así como, «y sería injusto no hacerlo, el de la inmensa mayoría de nuestra gente, sacerdotes, religiosos, seglares, que día a día entregan su tiempo y su vida por los demás.
Cierto es, señala el obispo de Plasencia, «que podemos protagonizar situaciones contrarias al Evangelio que nos avergüenzan y nos obligan a estar en un permanente estado de conversión. Pero también es cierto que, en nuestra Iglesia, y en nuestra Diócesis de Plasencia (así lo he podido constatar a lo largo de este primer año con vosotros), hay mayormente mucho amor, tiempo y vida entregada, lo que, humildemente, y sin arrogancia, debemos valorar y, sobre todo, cercano el día de la Iglesia diocesana, agradecer».
Hay que reseñar que esta situación es sobrevenida a la llegada de monseñor Brotóns Tena a la capital del Jerte y que en este año que lleva impartiendo su ministerio en la Diócesis no se ha denunciado ningún caso o, al menos, eso es lo que nos consta. Flaco favor se haría a la Diócesis de callar cualquier posible abuso, con independencia de que sea a un menor o a un mayor, pues la sociedad debe conocer qué sucede y por qué suceden estas barbaries. Si cualquier abuso o violación es execrable, mucho más si se produce en el entorno de la Iglesia.
Consideramos que monseñor Ernesto Jesús Brotóns Tena ha redactado una carta abierta a toda la sociedad, incluidos los no creyentes, valiente y que pone el caso en los sustancial, no olvidando nunca a las víctimas ni a sus familires. Bien por el obispo y bien por la Iglesia católica.












