Si bien han existido prácticas de economía social a lo largo de toda la historia de la humanidad , las raíces y los orígenes del concepto de Economía Social tal y como lo conocemos en la actualidad se encuentran en las grandes corrientes ideológicas del siglo XIX, tanto en la tradición social-cristiana como en la socialista de autoorganización y autogestión de la clase obrera, en las que se designaban las nuevas formas de organización creadas por los trabajadores tales como cooperativas, asociaciones obreras y mutualidades de seguros, de ahorro y de crédito.
La economía social tiene su ley motriz en todas las transiciones sociales, pero también es un motor histórico y actual de las transformaciones habidas en un mundo que busca hoy mas que nunca nuevos puntos de referencia, la búsqueda de la identidad de las personas, más sensible a cuestiones medioambientales, que condicionan tanto el futuro del planeta como el de la especie humana, nuestra responsabilidad por supuesta que está comprometida.
En el recorrido español nos encontramos como la Ley 5/2011, de 29 de marzo, definió la economía social como el conjunto de actividades económicas y empresariales que, en el ámbito privado, llevan a cabo aquellas entidades que, en conformidad con los llamados (por la propia ley) principios orientadores, persiguen el interés general económico o social o ambos. La ley también enumera cuáles son, en el Estado español, las empresas de la economía social.
En términos macroeconómicos y si acudimos a la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES), a finales de 2015 había en España 42.929 empresas de la economía social, que generaron el 10% del PIB. De estas, 20.258 (47,19%) eran cooperativas y 10.828 sociedades laborales (25,22%). Si sumamos ambas, cooperativas y sociedades laborales suponen 31.086 empresas, un 74,41% (casi dos terceras partes) del total de empresas de la economía social.
En cuanto a la ocupación generada, y de acuerdo con las estadísticas que nos proporciona el INE las cooperativas daban ocupación directa a 277.390 personas a finales de 2015. Las sociedades laborales ocupaban de manera directa a 63.536 personas. Se estima que el total de ocupación directa e indirecta generada por las empresas de la economía social en 2015 era de 2.219.733 puestos de trabajo en todo el estado. En total, las empresas de la economía social generaron en 2015 el 12,5% de la ocupación del estado, con un 80% de contratación indefinida y un 47% de ocupación de personas menores de 40 años.
La actual Estrategia Española de Economía Social ha sido desarrollada gracias a los principales actores del sector, representantes de 16 ministerios, comunidades autónomas, organizaciones representativas, sindicatos y expertos. La Estrategia Española de Economía Social gestada por los principales actores del sector, representantes de 16 ministerios, comunidades autónomas, organizaciones representativas del sector, sindicatos, y expertos es una guía para avanzar y fortalecer el desarrollo de una forma de entender la economía que ya representa el 10% del PIB del país.
Básicamente esta estrategia consiste en reforzar el papel de las entidades gestoras en la economía social, promover la contribución de la sociedad en términos de redistribución de riqueza, valores, y sostenibilidad económica, social y medioambiental. Esta estrategia está alineada con los objetivos de la Agenda 2030 y el Plan de Acción Europeo de la Economía Social. Sus acciones incluyen el estímulo y apoyo financiero a la creación de plataformas colaborativas, el respaldo al emprendimiento colectivo en zonas rurales y la integración de mujeres vulnerables a través de la Economía Social.
Es concluyente manifestar cómo los nuevos modelos del siglo XXI contribuyen a ampliar y modernizar el ámbito de actuación y el enfoque de la economía social y solidaria clásica, aunque, dado su recorrido histórico, nos encontramos con una economía social más consolidada y asentada en todo el mundo. Para mí es contundente manifestar como la racionalidad y el progreso social no deben abandonar la compatibilidad y por supuesto opino que la eficiencia empresarial debe convivir con la responsabilidad social.
Bajo mi opinión debe promoverse aún más el potencial que subyace de la economía social esta debe convertirse en un semillero de nuevos modelos de negocio, modelos que proporcionen a su vez servicios esenciales los cuales deben contribuir a una transición más justa, verde y digital e involucrando en este cometido a los jóvenes.
También parece cierto que a lo largo de la historia la ESS ha sido mimetizada con una economía exclusiva para los colectivos más vulnerables, muy lejos de la realidad ya que la la ESS bajo mi opinión es una opción para todas las personas, por supuesto que los proyectos en economía social deben ser viables y sostenibles desde el punto de vista técnico y económico. Tampoco se debe obviar que la ESS lleva consigo la puesta en práctica de unos determinados valores y principios éticos que parece imperante que aspiren a ser normativos. Así, la ESS pretende incorporar los valores universales que deben regir la sociedad y las relaciones entre las personas: equidad, justicia, fraternidad económica, solidaridad social, compromiso con el entorno y democracia directa.












