El nuevo obispo bendice a los fieles asistentes al acto tras ser ordenado. (Cedida Obispado de Plasencia).
El recién elegido obispo de Plasencia, monseñor Ernesto Jesús Brotóns Tena, oficiará hoy domingo 16 de octubre su primera misa en el Santuario de la Virgen del Puerto y a partir de las 17.30 horas, según informa el Obispado de Plasencia.
A las 12:30 del mediodía de este sábado, el nuevo obispo de Plasencia, monseñor Ernesto Jesús Brotons Tena, ha tomado posesión de su cátedra en la plaza de san Nicolás y ante su puerta principal, al estar ocupada la catedral con la exposición “Las Edades del Hombre” hasta finales de año.
La celebración y ordenación del nuevo obispo ha estado presidida por el cardenal arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella, al que han acompañado como concelebrantes el arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga, y el arzobispo emérito de Zaragoza, Vicente Jiménez. Junto a ellos han participado en la liturgia de la ordenación el nuncio de Su Santidad en España, Bernardito Cleopas Auza; el cardenal arzobispo emérito de Valladolid, Ricardo Blázquez; el arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Cerro; el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano; el hasta ahora administrador apostólico de la diócesis, Ciriaco Benavente; el prelado emérito de Jaén y antes de Plasencia, Amadeo Rodríguez; el obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo y predecesor del actual, José Luis Retana; el de Coria-Cáceres, Jesús Pulido; de Zamora, Fernando Valera; de Teruel y Albarracín, José A. Satué; de Tarazona, Vicente Rebollo; los eméritos de Tarazona, Eusebio Hernández; de Segovia, Ángel Rubio; de Tarifa (Bolivia), Javier del Río; el obispo auxiliar de Toledo, Francisco César C. Magán; el auxiliar de Canarias, Cristóbal Déniz; y el obispo auxiliar electo de Getafe, José M. Avendaño.
Entre las autoridades, se encontraban presentes la presidenta de la Asamblea, Blanca Martín; el portavoz de la Junta de Extremadura, Juan Antonio González; el alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro; el subdelegado del Gobierno en Cáceres, José Antonio García Muñoz; y la vicepresidenta segunda de la Diputación de Cáceres, Isabel Ruiz Correyero, además de concejales del Ayuntamiento placentino. Asimismo, asistían al acto los alcaldes de Béjar, Jaraíz de la Vera, la alcaldesa de Navalmoral de la Mata, la rectora de la Pontificia de Salamanca y concejales de Don Benito.
Fieles llegados de distintos puntos de la diócesis y representantes de la curia de Zaragoza acompañaron al nuevo obispo en la ceremonia, a la que asistieron alrededor de 800 personas, y que fue amenizada por el coro “Cum iubilo”, dirigido por David Izquierdo, y la Orquesta Sinfónica de Plasencia.
El altar mayor tras la puerta de san Nicolás estaba presidido por el Cristo de los Doctores, de la catedral placentina y que figura en la exposición “Las Edades del Hombre”; a un lado se hallaba una imagen de la Virgen del Sagrario, también perteneciente a la catedral.
Al inicio de la ceremonia, el cardenal Omella se refirió al “bagaje intelectual y la rica experiencia pastoral” del nuevo obispo y le expresó su bienvenida.
El nuncio de Su Santidad, Bernardito Cleopás, saludó al nuevo obispo en nombre del Papa y le animó a seguir caminando en la fe con la ayuda de la patrona de la ciudad, Nuestra Señora del Puerto.
Monseñor Ciriaco Benavente, hasta ahora administrador apostólico de Plasencia, dio la bienvenida al nuevo obispo, al que la diócesis recibe con los brazos y el corazón abiertos. Confió a la Virgen su ministerio y recordó las advocaciones marianas tan queridas en la diócesis que, junto a la de Guadalupe, patrona de Extremadura “y reivindicación permanente de los extremeños”, contribuyen a sostener la fe de nuestro pueblo. Recordó, finalmente, que había tenido el honor de servir a esta Iglesia por segunda vez como administrador apostólico, por lo que expresó su cariño y gratitud al Santo Padre.
Tras las lecturas de la palabra de Dios (la carta de san Pablo a Timoteo y el Evangelio de San Juan), el obispo ordenante realizó a preguntas del oficiante las promesas del elegido, a las que el obispo electo contestaba con el “sí quiero”. Seguidamente, y tras el canto de las letanías de los santos, el nuevo obispo recibió la imposición de manos del resto de los prelados como transmisión del ministerio y recibió los Evangelios sobre su cabeza.

El cardenal Omella impone sus manos sobre el nuevo obispo. (Cedida Obispado de Plasencia).
Después, el cardenal Omella le ungió por tres veces su cabeza y le hizo entrega de los Evangelios y de las insignias episcopales: el anillo como desposorio con la Iglesia; el solideo; y la mitra y el báculo, signo del ministerio episcopal. Seguidamente, ya ordenado como obispo, ocupó su cátedra, con lo que tomaba posesión de la diócesis. El reloj marcaba las 12:30 de la mañana.
La liturgia continuaría con el obispo, ya titular de la diócesis, presidiéndola: la incensación del altar y de los dones que le fueron ofrecidos; el canto del Padrenuestro; el saludo de la paz; el rito de acción de gracias, la bendición del nuevo obispo al pueblo, y el regreso final a su cátedra, donde dirigió sus primeras palabras a los fieles.
El nuevo prelado placentino, monseñor Ernesto Brotons, pronunció un breve discurso en el que, tras ofrecer un afectuoso saludo a todos, recordó que hace veintinueve años celebraba su primera misa (“rezando para que no lloviera”) y a cielo abierto como hoy (también rezando –es mi sino–), en el que ha recibido el don y la tarea del episcopado y la enorme responsabilidad de presidir en la caridad esta querida Iglesia de Plasencia”. Agradeció el esfuerzo de todos cuantos habían hecho posible la celebración y significó que “me desposo con la Iglesia, misionera desde sus raíces, una Iglesia viva, sencilla y participativa y solidaria”. Tras recordar a su Iglesia madre zaragozana y a sus padres, que no pudieron estar presentes, dijo, refiriéndose a su nueva diócesis, que se entregaba a ella totalmente, en comunidad de vida y destino. “El Papa me instó a ser pastor del pueblo y no clérigo de estado” y, aunque reconoció su fragilidad, dijo que necesitaba también “vuestro apoyo y ayuda”.
Por último, quiso entonar un “Magnificat” de acción de gracias y de alabanza por la bondad de las advocaciones marianas de la Virgen, de los patronos de Plasencia, san Fulgencio y santa Florentina, de santa Teresa, en su fiesta, y de tantos santos y santas de la Iglesia placentina, bajo cuya protección ponía esta Iglesia que hoy me acoge y su ministerio.
El viernes, tras su entrada en Navalmoral, primer pueblo de su nueva diócesis, el nuevo obispo prometió juramento de fidelidad ante el obispo administrador apostólico y la secretaria-canciller del Obispado.

Acto del juramento de fidelidad ante el administrador apostólico y la secretaria-canciller del Obispado. (Cedida Obispado de Plasencia).












