El «rapapolvo» que Génova le ha echado a María Guardiola es de campeonato. Si no, de qué iba ella a rebajarse a la presidenta de la Asamblea, la socialista Blanca Martín Delgado, y solicitarle más tiempo para poder conformar con VOX un gobierno estable y presentarse a la investidura con todas las garantías. Lo que sucede es que María Guardiola nos toma por tontos: pide unos días y dice que le bastarán los de esta semana, cuando Blanca Martín Delgado no tiene que presentar a ese candidato a la investidura hasta el 5 de julio.
Lo que pasa es que ella dice una cosa a la prensa, como que VOX es un «partido constitucional que merece respeto» y piensa completamente lo contrario cuando se reúne con los suyos a la hora de comer. Y así, de difícil manera va a llegar a un acuerdo con el partido verde. Es verdad que María no lo ha tenido fácil hasta llegar aquí. Hace ya más de un año que Fernando Pizarro le quiso arrebatar el puesto de presidenta regional del PP, pero Madrid le echó un buen cable y la ha llevado en volandas hasta ahora. Sucede que ese cable sólo tiene ya un filamento y de María depende que Génova compre un cable nuevo, pues no es desdeñable la posibilidad de que Madrid negocie directamente con el partido verde y sea en Génova donde cuadre el Gobierno extremeño.
María tuvo un calentón importante el 20 de junio, hace hoy justo una semana, cuando arremetió contra VOX de forma inmisericorde. Sólo le faltó decir que Ángel Pelayo Gordillo Moreno cambiaba la bandera gay por la del aguilucho de la dictadura franquista, cuando, el líder del partido verde, aun con sus cosas, es más centrado que ella. Aquel día la rabia le pudo por perder la Asamblea; sin embargo, Gordillo Moreno dijo que la actitud de VOX es de mano tendida y de negociación con líneas verdes, no rojas como quiere María.
Lo que sucede es que, después del «rapapolvo», la líder del PP no sabe por dónde tirar. Ni ella ni los «zampabollos» que le acompañan en esta aventura. Ya no saben si entregar las Consejerías de Agricultura, Cultura y Educación, o qué plantearán los negociadores de VOX, pero hay un hecho cierto y es que Génova quiere un acuerdo lo antes posible, por supuesto antes de las elecciones del 23J. Extremadura ha votado «cambio» y los dos partidos de «centroderecha» han de conformar Gobierno, dice ahora María.
La presidenta de la Asamblea tiene ante sí un buen dilema: conceder el tiempo que pide Guardiola o hacer caso a Guillermo Fernández Vara, que hoy a vuelto a asegurar en Twitter que se presentará a la investidura. Blanca Martín Delgado debe atender a los dos para que no se le acuse de parcialidad y que gane el que mayor número de diputados tenga, que será María, aunque ahora mismo esté de rodillas de cara a la pared con un garbanzo debajo de cada una.
Sólo le queda una muesca en su revólver (Martínez-Vares terminó con las otras y anda cual llanero solitario obsesionado por acabar con Abascal) y no puede desperdiciar la ocasión. Ahora bien, VOX se cobrará las ofensas recibidas y ella tendrá que pedir perdón y ceder. ¿Será capaz? Génova estará al tanto de cualquier movimiento de esta partida de ajedrez. Cuidado con los reyes. Son los que deciden el ganador.












