El poeta Alexander Pope dijo en su célebre cita que: “errar es de humanos, perdonar es divino, rectificar es de sabios”. Totalmente de acuerdo con su reflexión, nos atrevimos en su momento advertir a nuestra consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible de lo que iba a ocurrir y como nadie escarmienta en cabeza ajena, tuvo que aprender de sus propios fallos.
Errores, equivocaciones y adversidades ajenas, que bien podríamos utilizar como fuente de aprendizaje para nuestro día a día. Cuando alguien descubre que se ha equivocado, lo más prudente es tratar de enmendar el error y entendemos que esto es lo que la política responsable del agro extremeño ha debido poner en práctica tras medio año de rodaje.
Sin duda, que el dirigente de la patronal u organización profesional agraria extremeña por excelencia, Juan Metidieri Izquierdo, saliera a los medios de comunicación para expresar el descontento de los empresarios ganaderos ha debido influir en la rápida destitución de los responsables de tamaña fechoría y la corrección aritmética o política del suspenso examen matemático.
Durante los meses de este verano crónico que venimos padeciendo, había quien se interesaba en mandarnos callar con el argumento de que estábamos alertando en exceso; hubo, incluso, quien nos tachó de alarmistas, al tiempo que cifraban en apenas más de mil las reses afectadas por el Culicoides transmisor del virus responsable de la enfermedad hemorrágica epizoótica.
Para sorpresa de funcionarios testarudos y políticos inexpertos, los tres millones y medio de euros que se destinaron para paliar las enormes pérdidas que los empresarios agrarios han tenido que asumir, se quedaron cortos antes siquiera de la malograda operación matemática consistente en multiplicar el número de cabezas de ganado computables por treinta y cinco euros (cantidad asignada a cada bovino de más de veinticuatro meses).
El equipo directivo suplió la falta de conocimientos en las otrora denominadas “Ciencias Exactas” con la diligencia necesaria y obró el milagro preciso, multiplicando por dos el presupuesto asignado para tal fin, en el plazo record de una semana.
Resultado final del affaire: cambio de funcionarios en la Jefatura de Servicio de Sanidad Animal y ganaderos afectados expectantes a ver si es cierto que de una vez se les indemnizan, aunque sólo sea de manera parcial, los múltiples daños ocasionados por los prolíficos mosquitos y las enfermedades que vehiculan.
Ya puestos, tras más de diez años de lucha, no estaría de más que Mercedes Morán consultara con su flamante director general de Agricultura y Ganadería, qué asignación pírrica es la que los mismos funcionarios, hoy destituidos de sus funciones directivas, mantenían como escasa y ridícula aportación a las Agrupaciones de Defensa Sanitaria de Ganaderos, verdadera línea de defensa o frente bélico frente a las enfermedades víricas y transmitidas por mosquitos que asolan la ganadería extremeña.
Errar es de humanos y rectificar es de sabios, pero en esta ocasión, nos volvemos a permitir advertir a nuestra consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible que las Agrupaciones de Defensa Sanitaria de Ganaderos de cada término municipal, están mínimamente subvencionadas y son las auténticas fuerzas de choque sobre el terreno frente a las enfermedades animales y humanas (zoonosis), tal y como se ha podido comprobar en esta y en otras múltiples ocasiones.












