Nadie puede pretender que alguien piense como él escribe, aunque escriba con fines persuasivos. La literatura publicitaria no siempre consigue los objetivos de su propio marketing.
Hay empresas que han quebrado por invertir más en publicidad que en mantener la calidad de sus productos. Captar clientes es el objetivo más fácil para la empresa. Lo difícil es conseguir la fidelización del cliente.
Grupos publicitarios importantes caen de la noche a la mañana y nadie se explica cómo sucede. Desconocen y no tienen en cuenta que cada cliente tiene su propio mundo y su modo de apreciar la mercancía ofrecida.
Escribir para persuadir de la calidad de un producto es tarea muy difícil de conseguir. Por eso, con Borges, la Mecedora Habladora opina que somos lo que leemos, no lo que escribimos. Cuanto más leemos, más somos; cuanto más escribimos menos somos, porque el que escribe siempre se proscribe.
Es más importante el día del lector que el día del libro, porque el día del libro es el día del negocio del libro y del escritor. El día del lector a secas son todas las horas de todos los días del año en que un lector es capaz de pensar lo que lee y se hace a sí mismo. Escribir es un acto efímero que envejece rápidamente. Leer es una renovación permanente.
La Mecedora Habladora te aconseja, amigo lector, que leas lo que a ti te plazca para ser tú mismo y aprender a pensar y no te fíes de los escritores que pretenden que tú pienses como ellos escriben para que tú pienses como ellos piensan.












