La vida da vueltas, vueltas da la vida, y va poniendo a cada cual en su sitio como no era para menos. Resulta que a la líder del PP en Extremadura se le ha caído toda su parafernalia y se ha quedado completamente desnuda. Desde que fuera elegida en el cargo y tomando como suyo el discurso del presidente Feijóo, comenzó de manera machacona a decir que el presidente de la Junta de Extremadura, Fernández Vara, tenía que bajar los impuestos porque el dinero donde mejor estaba era en el bolsillo de los extremeños.
Pues bien, Vara anuncia que el próximo año se va a llevar a cabo la mayor reducción de tasas y precios públicos de la historia de Extremadura y la señora Guardiola, en lugar de alegrarse por los ciudadanos, comienza una contracampaña a lo dicho por el presidente, asegurando que es poner una tirita a una hemorragia y que está engañando al personal. Primera estupidez. María Guardiola se ha encontrado con la horma de su zapato y ahora no sabe por dónde salir. Se permite incluso dar tutoriales en Instragam y, como si fuera una profesora de párvulos, comienza a explicar que los extremeños se van a ahorrar «48 eurazos». Vamos la paranoia resulta más que evidente.
Segunda estupidez. María Guardiola asiste a la inauguración de la Feria Internacional de Ganado de Zafra. Hasta aquí todo correcto. Lo malo es cuando abre esa boca llena de dientes y dice que el presidente Vara tiene que dejarse de tantas fotitos y atender más al campo extremeño. Y lo dice, a diestro y siniestro, una mujer que no duda en ponerse delante del objetivo de la cámara para salir retratada con unos y con otros, como demuestra la fotografía que ilustra este editorial.
Podríamos continuar dando ejemplos de estupideces de María Guardiola pero no queremos hacer sangre. La señora presidenta del PP de Extremadura no se cansa de repetir que cuando llegue al Gobierno regional bajará los impuestos de manera drástica. Lo que no dice es de dónde se van a obtener los fondos necesarios para garantizar el Estado de Derecho, cuyos pilares básicos, en una autonomía, son la Sanidad y la Educación.
Pero esto puede que no le importe a la Guardiola y quizá este lunes tenga resaca de lo bien se lo pasa los domingos con sus amigas de toda la vida. Por cierto, si esta mujer llega a la Presidencia de la Junta ¿sólo va a ser presidenta de lunes a viernes? Menos mal que no tendrá esa suerte, que no tendremos esa suerte, porque entonces íbamos apañados.
María Guardiola es una oportunista que hace estupideces y que ha jugado y está jugando con el Partido Popular de Extremadura con la anuencia de los presidentes provinciales y algunos presidentes locales. Al mismo tiempo, quiere que los siete meses que restan hasta las elecciones le sirvan de trampolín a la Junta de Extremadura y lo peor que le podía pasar a los extremeños es que esta mujer fuera presidenta.
De estupideces va la cosa. Hoy al cuadrado por no aburrir. Mañana quién sabe.












