Uno de los libros sobre fútbol más divertidos que he leído nunca, a pesar de su crueldad -sobre todo si nos ponemos en el pellejo de los reseñados- es “Los amigos de Colusso contra los Amigos de Kukleta” de Rafael Lamet Moya y José Manuel Mariscal, en la editorial Samarcanda.
Las reseñas de todos los futbolistas nombrados -uno del Betis, otro del Sevilla cada vez- las habían puesto sus autores en el nombrado mejor blog de deportes de Sevilla en 2012.
En él se cuenta con mucha guasa el currículum de futbolistas que fracasaron a su paso por Sevilla. Unos en el Betis, otros en el Sevilla.
Empieza con dos frases de los que dan nombre al libro:
“Me templaron las piernas al salir al Sánchez Pizjuán”, dijo Christian “El Chiri” Colusso, jugador argentino al que con 19 años, en 1996, lo fichó el Sevilla. Estuvo una sola temporada en la que jugó seis partidos. Parece ser que, por culpa de unos chanchullos de su representante, este fino y técnico centrocampista estuvo un tiempo sin jugar hasta que lo cedieron a México con tan mala suerte que se lesionó de la rodilla y lo largaron del Sevilla. Volvió de nuevo a jugar en Argentina y luego en Inglaterra, Italia, Ecuador, Venezuela y Argelia.
La otra frase es:
“Es mentira que yo fumara un paquete de tabaco al día, como mucho, 18 o 19 cigarrillos”, dijo Roman Kukleta».
Kukleta marcó 58 goles en 153 partidos con los equipos checos Zbrojovka Brno y Sparta de Praga y por sus méritos lo fichó el Betis, donde jugó las temporadas 1991-92 y 92-93. A pesar de su fama de goleador, marcó seis goles en los 28 partidos que jugó en año y medio como bético. Había costado 90 millones de pesetas que fueron un duro revés para un Betis en crisis económica. Kukleta falleció en 2011 con 46 años, por problemas de salud.
El libro no tiene desperdicio. En clave de humor desglosan el paso por los dos equipos principales de Sevilla de futbolista que ya casi nadie recuerda.
A Stephan Maigaard Andersen le llamaban “Maniquí”, lo fichó el Betis en 2013. El problema de un maniquí es que juegue de portero y Andersen era portero. Con mucha guasa los autores del libro, después de haberle visto jugar un par de partidos, se preguntaron si el Betis había fichado a un portero o al “Muñeco del escaparate de una tienda”. La especialidad de Andersen parece ser que era “hacer la estatua”.
El portero danés jugó en total siete partidos con el Betis, seis de titular, el primero entró sustituyendo al lesionado Guillermo Sara. En esos siete partidos le metieron 21 goles, una media de 3,23 por partido.
El siguiente jugador del que hablan en el libro es el camerunés André-Jöel Eboué, también portero. Con mucha chanza empiezan diciendo que de pequeño su ilusión era ser astronauta y que tenía gran capacidad para estirarse como un chicle…y que como no hubo manera de que encontrar trabajo como astronauta, se hizo portero de fútbol. Llegó hasta a la selección de Camerún y de ahí, a Europa. En la temporada 1997-98, el Sevilla estaba en Segunda división y lo fichó logrando enseguida el nombre de ”el portero de goma”. Decían que con la caló de Sevilla y como era de chicle, se derretía y si se apoyaba en un poste se quedaba pegado. No llegó a jugar ni un solo partido oficial con el Sevilla. Se decía que ni era portero, que jugaba mejor con el balón en los pies que en las manos.
Otros futbolistas reseñados son: Ronald Louis Gaspercid, Vicente Fonfría, Trujillo, Barbosa, Otero, Abdoulay Konko… y muchos nombres más que ya nadie recuerda. O al menos no por su paso por el Betis o el Sevilla.












