Google en 1998 tenía veintiséis millones de páginas, en 2008 calcularon que tenían un billón de URL únicas, y la cantidad de páginas web individuales estaba creciendo en varios miles de millones de páginas por día.
Leo en un artículo de Susana Galeano del 31 de enero de 2022 que según los datos del informe Digital 2022, durante el 2021 el 95.6% de los internautas a nivel mundial (unos cinco mil millones de personas, de las siete mil y pico que somos) se conectaron a plataformas de chat y mensajería instantánea, mientras que el 95.2% estuvo en las redes sociales, el 83.6% visitó buscadores web o portales particulares, el 58.1% estuvo en sitios relacionados a compras y el 56.9% ingresó a servicios de mapas y ubicaciones.
Según el mismo artículo, el Top 10 de las páginas más populares de internet lo conforman:
1. Google.com
2. YouTube.com
3. Facebook.com
4. Twitter.com
5. Instagram.com
6. Baidu.com
7. Wikipedia.org
8. Yahoo.com
9. Yandex.ru
10. XVideos.com
De estos diez sitios yo visito habitualmente cuatro: Google (sobre todo los servicios de mapas Google Maps, Google Earth y Google Street View, Gmail por los correos electrónicos, Blogger por mi blog, Google Translate para traducir páginas al español y más que utilizo sin saber que son de Google, Youtube, Facebook y Wikipedia.
Internet se utiliza masivamente aproximadamente desde 1990 -en 1991 se anunció públicamente la www- pasando de los cien mil ordenadores conectados en 1989 al millón en 1992.
Quién tenga treinta años o menos ha nacido con internet por lo que no concibe su vida sin Google, Youtube y demás. Pongo estos dos nombres no solo porque son los primeros de la lista de los más utilizados sino para demostrar con pocas palabras que quien manda en las vidas de los que utilizamos dichos sitios, es Larry Page que es junto a Sergúei Brin (estos dos “inventaron” Google en 1998), Eric Schmidt, Alphabet Icn y XXVI Holdings, el dueño de Google, una empresa que tiene casi cuarenta y ocho mil empleados. Y Google compró Youtube en 2008.
Según mi concepto de la vida, somos solo tiempo (o más poéticamente dicho: “somos el tiempo que nos queda por vivir”) por eso soy muy consciente (cada vez más) de dónde, cómo, en qué y sobre todo con quién echo, tiro o pierdo mi tiempo (tampoco hay que estresarse, claro) y tengo claro que mucho de mi tiempo es del tal Larry Page y cía.
A la conclusión a la que quiero llegar es que podemos engañarnos, pero, como la frase que pone Marta Peirano en el inicio de su libro “El enemigo conoce el sistema. Manipulación de ideas, personas e influencias después de la economía de la atención”, las herramientas del poder nunca servirán para desmantelar el poder (frase de Audre Lorde).
Luego pone otra frase, esta de Henry David Thoreau, que confirma algo de lo que dije antes: “El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que ofreces a cambio”
Y si sigo con el libro de Marta Peirano (soy como internet… empiezo con un tema y acabo con otro que a lo mejor no tiene nada que ver con lo que intentaba buscar al principio) en el primer capítulo titulado “Adicción” dice que:
“Hay cuatro empresas en el mundo que producen los olores y sabores de todas las cosas que compramos (pone los nombres). Se reparten una industria de más de veinticinco mil millones de dólares al año y su cartera de clientes incluye fabricantes de refrescos y sopas, suavizantes, tabaco, helados, desodorantes, tapicería de coches, cosméticos, medicamentos, pintura, artículos de oficina, desinfectantes, dildos, chucherías y juguetes”.
Ya está (si es que por no saber no sabemos por qué olemos a lo que olemos).
Por cierto, no consigo encontrar en internet (cuando escribo internet me refiero prácticamente a, aparte de algunos de literatura, esos cuatro sitios nombrados antes donde entro sin pensar) cuántos miles de millones de páginas habrá en internet (y nos las damos de «enteraos» sin haberlas leído todas….). A saber. Seguro que si le pregunto a Larry Page, nuestro dueño y señor, ni lo sabe.
Fin.












