Cuando llego a una empresa no puedo evitar fijarme en cada detalle. Lo cierto es que tampoco hago nada por evitarlo, me interesa mucho aprender de los demás y en este caso además hay mucho dónde aprender.
A la ubicación privilegiada hay que unirle la calidad humana de los componentes de este grupo empresarial líder en nuestra región y que no tiene nada que envidiarle a ningún otro. Más bien al contrario, empieza a ser “envidiado” por buena parte de la competencia.
Por nuestra tierra, a la pregunta de: “¿Cómo te va?”, la respuesta inmediata es: “¡Bien!, no sea que te diga lo contrario y se alegre algún enemigo.” En éste caso sustitúyase enemigo por competidores. ¡Pues eso!
Por mi parte, al visitar las nuevas instalaciones, alegría al ver que las nuevas generaciones tienen de dónde aprender y además demuestran ya sus dotes en lo que a la gestión empresarial se refiere.

Justo al entrar en las magníficas instalaciones se comprende la filosofía impuesta tras años de esfuerzo, elegancia en las magníficas oficinas y al tiempo aprovechamiento de cada espacio útil practicable, ya desde la misma entrada, adornada de modo elegante con una orquídea anaranjada, una de las flores más delicadas y que más cuidados precisan.
Me causa curiosidad la forma de denominar los diferentes despachos, son números de matrículas que presiden y guardan cada puerta, como si de centinelas se tratase. Sin duda que el primer emprendedor de esta saga ha dejado entrever sus emociones, a modo de homenaje a sus iniciales compañeros de viajes.

Además de horas y esfuerzo, hace falta una buena dosis de sentimientos e ingenio para alcanzar la siempre lejana meta de éste y cualquier emprendedor que es la superación permanente gracias a grandes cantidades de afán creativo.
Inmersos en ese continuo desafío diario los encuentro, con la permanente formación de los cuadros humanos en todo lo referente a la manipulación de alimentos. El interés es aumentar en lo posible el nivel de conocimientos y calidad de servicios de todos los componentes de este grupo, especialmente en esta ocasión a los pertenecientes a las ramas hotelera y hostelera.
Quiero despedir este artículo de hoy en nuestro Diario de Mérida con el reconocimiento al precursor, José Luis, cordobillano de noche y emeritense de día, al que tantos deben admiración.

Por último, desear mucho ánimo a sus hijos que han tenido la osadía de continuar la obra de sus padres. Un fuerte abrazo a toda la familia y nuestra más sincera admiración y agradecimiento.












