Conceptos como impacto social, valor social o huella social han germinado en los últimos años para aludir al conjunto de impactos que genera una organización sobre las comunidades locales, es decir, sobre las personas o grupos de personas que viven o trabajan en la económica, social o medioambientalmente afectadas por las operaciones de la organización.
Por otra parte y ya dentro de la observación de las herramientas que han tenido mayor aceptación dentro de la dispersión social encontramos factores comunes que conforman los elementos clave de la medición de la huella social. La organización para el desarrollo, resalta que estos elementos clave son cinco:
1. Alineamiento estratégico
La empresa u organización interesada en medir su huella social debe utilizar una herramienta o metodología que le ofrezca una guía sobre lo que debe realizar pero al mismo tiempo le permita cierto grado de flexibilidad en la definición del enfoque y los indicadores, lo que posibilita a la empresa adaptar la metodóloga a sus propias circunstancias organizativas.
2. Participación de grupos de interés
Escuchar y entender a los grupos de interés en el proceso de medición de la huella social es fundamental para la empresa u organización, pues son ellos los que mejor conocen los impactos de la misma. Su participación puede facilitar tareas como la especificación de asuntos relevantes, la propuesta de indicadores apropiados, la valoración de los mismos, el contraste de los resultados y la propuesta de actividades de mejora.
3. Apoyo de expertos externos
Envolver a especialistas externos contrarresta los posibles sesgos en que puede incurrir una organización cuando avala sus propios impactos. Además suelen aportar experiencia y capacidades complementarias que facilitan la medición de impacto.
4. Búsqueda de simplicidad
Todas las metodólogas de cálculo de huella social recomiendan incluir solo lo esencial: valorar qué resultados son ms relevantes, plantear cómo medirlos y estudiar si el acceso a la información es posible y el esfuerzo abarcable.
5. Aproximación mediante cadenas de impacto
La utilización de las cadenas de impacto o cadenas de causalidad está copiosamente extendida. Estas cadenas se fundamentan en la teoría del cambio y plantean hipótesis sobre los resultados deseados o no que generan ciertas actividades así como sobre los impactos a los que dan lugar esos resultados.
Medición de Huella Social. Metodología SERES
La Fundación SERES, es solo una muestra y la pionera en la cada vez más de creciente importancia de los asuntos sociales en la gestión de las empresas. El objetivo con el que nace este modelo de organización es asegurar la conexión entre progreso económico y social creando un índice que mida la huella social de los proyectos económicos de empresa a través del establecimiento de indicadores que tengan en cuenta tanto tendencias y requerimientos europeos como los estándares internacionales aplicados en la esfera empresarial.
La herramienta es, según la propia Fundación SERES, una metodología de medición del impacto social de los proyectos económicos que ofrecerá mayores estándares en términos de conexión económica y social y auxiliará en una recuperación sin dejar a nadie atrás. Son varios los ejes que contempla este nuevo modelo, tales como el capital humano, el capital social, el modelo de negocio e innovación y el liderazgo y gobernanza. A partir de ellos, su objetivo principal es el de aportar claridad y rigor a la medición del impacto de los retos sociales, que actualmente no cuenta con una estandarización.
Bajo mi opinión este modelo de medición tendrá un gran calado en la estrategia de las compañías, facilitará la colaboración e indudablemente será relevante para abordar una recuperación sin dejar a nadie atrás, teniendo como una de sus aplicaciones la medición de la huella social en los proyectos de los fondos del plan de recuperación.
La gestión de una huella social positiva genera una buena reputación e incrementa la confianza con los stakeholder, en la actualidad el entorno global se impulsa cada vez más en las empresas así como una gestión adecuada de riesgos a través de una autoevaluación para implementar, mejorar o corregir acciones y estrategias que generen un impacto social positivo, no sólo en términos económicos sino de conexión con la sociedad, es decir, gestionar la huella social de la organización, la cual se entiende como el impacto que genera una organización sobre la comunidad en la que está presente.
Dicho impacto se ha convertido en un eslabón fundamental que aporta a la propuesta de valor de las empresas y que la comunidad valora de sobremanera. Para poder llegar a ello, es importante que las organizaciones identifiquen los riesgos a los que están expuestos, así como la forma de mitigarlos, y un paso fundamental para esto es tener un correcto relacionamiento con los grupos de interés, como clientes, proveedores, y de cara a la huella social, las comunidades y grupos de interés.












